No se pueden esconder los contrastes, no se necesita viajar varios kilómetros para ver la cara entusiasta futbolera y el rostro de cansancio e indignación que hay en la que está por convertirse en la “capital del futbol” por tercera vez.

Los nueve mil metros cuadrados que hay al pie del Ángel de la Independencia son una ”maqueta” de cómo se vive el máximo torneo futbolístico del planeta.

Durante la tarde, antes de la esperada inauguración, en las escalinatas del máximo icono de la capital se pueden ver turistas, en su mayoría mexicanos, que posan y gritan porras, rodeados de “influencers” grabando dinámicas y entrevistas.

Muchos de ellos hasta brincan a ritmo de tambores, ese estruendo viene de las manos de Esteban, un potosino radicado en los Estados Unidos que presume que ha acompañado a la Selección Mexicana en nueve mundiales, y espera llegar al décimo este 11 de junio.

“Si eres aficionado, hasta quieres llorar, pero tienes que mostrar enjundia, corazón y simplemente el orgullo y ganas de apoyar a la Selección”, platicó con penacho y tambor.

Protestas al pie del Ángel

A un par de metros, una lona con rostros y nombres de varios desaparecidos y el recordatorio de los 130 mil que son buscados en México.

En los mismos escalones que pisa Esteban, estaba un grupo de estudiantes de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, que llegaron caminando y ahí mismo pintaron sus carteles de protesta.

Ellos han sido parte de las protestas de magisteriales de las últimas semanas, y que tienen sus demandas y exigencias que les han llevado incluso a paros de labores por varios años.

“Nos gustaría que México fuera sede de muchas cosas, pero un México estructurado, un México bien, que esté contento en su casa por dentro y no sólo vengan a hacer fiesta pintando la fachada”, comenta Areli, una de las estudiantes.

Un autobús de dos pisos, patrocinado por una marca de mayonesa, pasa a un lado con una fiesta arriba que contagia a muchos de los que están en las escalinatas, mientras los estudiantes miran con incredulidad, pues incluso los llegaron a insultar durante su protesta.

Irapuatense con suerte

Entre los entusiastas y los manifestantes suben y bajan los paseantes, hay mexicanos, coreanos, brasileños, estadounidenses, pero destaca un irapuatense que se topó con la cantante pop Sabrina Carpenter y le logró sacar una selfie sin que casi nadie se diera cuenta.

Mientras se paseaba al pie del icono de la capital mexicana, Miguel se encontró con la cantante, una de las celebridades de la música más cotizadas de la actualidad.

“Así, como si nada, andaba caminando aquí, con su seguridad, pero casi nadie se daba cuenta que era ella, y pues me acerque a pedirle foto”, narró el irapuatense que ahora es la envidia de millones.

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