CDMX.- La magia del futbol demostró una vez más que su poder une más de lo que divide.

Tras el vibrante y hostil encuentro de octavos de final de la Copa del Mundo 2026, las aficiones de México e Inglaterra protagonizaron un conmovedor momento de paz.

Olvidando la intensa batalla de la cancha, ambos bandos se fundieron en abrazos a la salida del estadio. El partido entre el Tri y los Tres Leones cumplió con los pronósticos de alta tensión. El césped fue testigo de un duelo de mucha calentura, caracterizado por duras entradas, lesiones y expulsiones que mantuvieron las pulsaciones al límite.

Sin embargo, la rivalidad se disipó por completo con el silbatazo final, dando paso a una muestra ejemplar de respeto mutuo.

Hermandad en las rampas

El clímax de la jornada nocturna ocurrió durante el desalojo del inmueble. Mientras descendían por una de las rampas de acceso, la marea británica comenzó a entonar al unísono las estrofas de “Hey Jude” de The Beatles.

En lugar de reclamos, un grupo de aficionados mexicanos los esperaba pacientemente para reconocer la victoria europea. “Good game”, “Congrats” y “Bien ganado”, lanzaban los seguidores aztecas a los europeos a su paso.

Ante el noble gesto, la fanaticada inglesa no dudó en responder al cariño y comenzó a corear con fuerza el clásico “¡México, México!”, provocando una ola de aplausos y sonrisas que contagió incluso al cuerpo policial encargado de la seguridad.

Pese al dolor que representa la eliminación de la escuadra nacional en su propio Mundial, la noche cerró con una auténtica fiesta de hermandad, demostrando que la pasión del balón siempre termina donde empieza el respeto humano.

Leonés de nacimiento, adoptado por San Luis Potosí y ahora de regreso a la ciudad. Tuve la fortuna de cubrir la final por el ascenso en 2012, la sexta y séptima estrella logradas por Matosas, aunque...