La productora Lucero Suárez grabó parte de la historia en San Miguel de Allende, donde un viñedo dio vida a uno de los escenarios de la trama que apuesta por las relaciones humanas y la convivencia familiar.
La productora Lucero Suárez grabó parte de la historia en San Miguel de Allende, donde un viñedo dio vida a uno de los escenarios de la trama que apuesta por las relaciones humanas y la convivencia familiar.