Irapuato, Gto.- El programa de reproducción del Zoológico de Irapuato continúa dando resultados positivos con el nacimiento de dos nuevas crías de cebra, las cuales ya pueden ser visitadas por el público dentro de su recinto.

Se trata de dos machos de la especie conocida como Cebra de Grant, cuyos nacimientos ocurrieron en distintos momentos del año: uno a finales de enero y el segundo a inicios de marzo, lo que representa un avance importante en los esfuerzos de conservación y reproducción de fauna dentro del parque.

El médico veterinario Gustavo Graciano, integrante del equipo del zoológico, explicó que ambas crías se encuentran en óptimas condiciones de salud y bajo el cuidado de sus madres. 

Hay dos nuevas crías, dos machos. Uno nació a finales de enero y otro a principios de marzo. Están en las mejores condiciones, sus mamás los aceptaron súper bien”, detalló.

Destacó que este tipo de nacimientos no solo son motivo de celebración, sino que forman parte de un trabajo planificado dentro del programa de reproducción del zoológico, enfocado en garantizar el bienestar de las especies y fomentar su preservación.

El médico veterinario Gustavo Graciano, integrante del equipo del zoológico, explicó que ambas crías se encuentran en óptimas condiciones de salud y bajo el cuidado de sus madres. Foto: Cortesía Zoológico de Irapuato.

La Cebra de Grant es una especie originaria del continente africano, caracterizada por su dieta completamente herbívora. Puede alcanzar hasta 1.5 metros de altura y tiene un periodo de gestación cercano a los 12 meses, con una sola cría por cada embarazo, lo que hace aún más relevante el nacimiento de estos ejemplares.

Además de su valor dentro del programa de conservación, las cebras destacan por características únicas, como su distintivo pelaje de rayas blancas y negras. De acuerdo con especialistas, este patrón no solo es visualmente llamativo, sino que también cumple una función biológica importante, ya que ayuda a evitar que ectoparásitos como las moscas se posen sobre ellas.

En cuanto a su alimentación, en el zoológico reciben una dieta balanceada a base de alfalfa, complementada con concentrados especiales que garantizan su adecuado desarrollo, particularmente en el caso de las crías.

Con la llegada de estos dos nuevos ejemplares, el Zoológico de Irapuato invita a la ciudadanía a conocerlos y aprender más sobre esta especie, en un entorno que busca combinar la recreación con la educación ambiental.

Las dos crías ya se encuentran en exhibición junto a su grupo, convirtiéndose en uno de los principales atractivos del recinto para visitantes locales y turistas, quienes pueden observar de cerca su comportamiento y desarrollo en sus primeras etapas de vida.

Cebra de Grant

Cebras de Grant del Zoológico de Irapuato. Foto: Cortesía Zoológico de Irapuato.

Según datos de National Geographic Society, la Cebra de Grant es una subespecie de la cebra de llanura, cuyo origen se remonta a las vastas regiones del este de África, habitando principalmente en países como Kenia, Tanzania, Uganda y partes de Etiopía. Su hábitat natural está constituido por sabanas abiertas y pastizales, donde dependen de la cercanía de fuentes de agua, ya que requieren beber con regularidad.

Esta especie se caracteriza por ser exclusivamente herbívora, alimentándose principalmente de pastos duros y toscos que otros rumiantes no pueden digerir, aunque también pueden consumir hojas y tallos en épocas de escasez. Son animales profundamente sociales que viven en grupos familiares o harenes, los cuales suelen estar compuestos por un semental dominante, varias hembras y sus crías, aunque en las migraciones pueden unirse para formar manadas masivas de miles de individuos para protegerse de los peligros.

En términos de reproducción, la Cebra de Grant alcanza la madurez sexual entre los tres y cuatro años en el caso de los machos, mientras que las hembras pueden estar listas desde los dos años. Su periodo de gestación es prolongado, durando aproximadamente entre doce y trece meses, resultando casi siempre en el nacimiento de una sola cría que es capaz de ponerse de pie y correr apenas unos minutos después de nacer, una adaptación vital para la supervivencia.

En cuanto a su longevidad, estos ejemplares suelen vivir alrededor de 20 años en estado salvaje, aunque bajo el cuidado humano en zoológicos pueden superar los 30 años de vida debido a la ausencia de depredadores y la atención médica constante. Entre sus principales amenazas naturales se encuentran los leones, las hienas manchadas, los leopardos y los cocodrilos en los cruces de ríos, por lo que han desarrollado una gran velocidad y resistencia, logrando alcanzar hasta los 64 kilómetros por hora al correr para escapar de sus perseguidores.

LF

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