Historia 091
Esta es la historia 091 de 450 que te contaremos sobre León
Cuando el doctor Rubén Franco Salas llegó a León en 1948, no había un solo pediatra en León. Afuera de su consultorio, en la calle Pedro Moreno, colocó un rótulo sencillo y directo: “Médico de Niños”. Así se presentó ante una comunidad que aún no estaba familiarizada con la pediatría.
Nació el 31 de octubre de 1914 en Salinas, San Luis Potosí, y murió en León el 4 de mayo de 1993, ciudad que consideró su verdadero hogar. Aquí echó raíces, formó familia y construyó una trayectoria médica que marcaría la historia de la salud en la región.
Su hija, Alicia del Socorro Franco Dávalos, recuerda que en una ocasión le preguntaron por qué no había puesto “pediatra” en su consultorio. Él respondió que la gente no tenía idea de lo que era un pediatra y que era mejor expresarlo de esa manera: “Médico de Niños”.

Se casó en diciembre de 1942 con Alicia Dávalos Romero, a quien conoció en un baile. Tuvieron siete hijos: un hombre y seis mujeres.
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Su hija Alicia recuerda cómo se dio la decisión de venir a León:
Se vino a León porque aquí estaba una cuñada; le platicó que León era una ciudad que se estaba forjando y creciendo, y que no había pediatras; que sería bueno que se viniera”.
“Ese fue el llamado para que llegáramos a León. Ya habían nacido sus tres primeros hijos: Rubén, quien fue un destacado neurocirujano; yo –Alicia del Socorro–, y mi hermana María del Carmen. Mis otras hermanas nacieron aquí: Nora, Tere, Rocío y Marcela. Yo nací en San Luis, pero soy leonesa con mucho orgullo”.
Escuela, hospital y banco de sangre: un médico de acción
Desde su llegada, el doctor Franco Salas se integró de inmediato a la naciente Escuela de Medicina, donde impartió Nosología Clínica, Hematología y Endocrinología. Era el único especialista en esas áreas.
“Toda su vida iba al hospital e, inclusive, días antes de fallecer, aunque estuviera jubilado. Era su vida”, comenta Alicia.
Su trayectoria estuvo marcada por múltiples “primeros” en la ciudad: trajo el primer aparato de oxígeno, colocó la primera venoclisis, realizó los primeros trasplantes sanguíneos y fue el primero en aplicar una transfusión.
En 1955, con el apoyo del señor Adolfo Pons, quien donó el equipo, se creó el primer Banco de Sangre de León.
Los primeros años de la Escuela de Medicina se desarrollaron en la antigua escuela de enfermería y en el Hospital Juárez, que más tarde se convertiría en el Hospital General, el cual estaba en la calle Aquiles Serdán. Hoy es sede de la Unidad de Idiomas Campus León de la Universidad de Guanajuato.
Ese fue uno de sus grandes sueños, una escuela propia. Luego se le metió en la cabeza la construcción del Hospital General, hasta que lo hizo realidad; eso fue lo más grande, lo que lo llenó de alegría total”, relata su hija.
Cuando su maestro, el doctor Ignacio Morones Prieto, fue Secretario de Salubridad y Asistencia de México, Franco Salas, junto con el doctor Francisco Gómez Guerra y otros médicos, impulsó la construcción del Hospital Central General, posteriormente Hospital General Regional.
Para la construcción del hospital, el doctor Franco obtuvo los planes originales del Hospital Infantil de México, y con ellos se realizó el proyecto local.
Fue director del Hospital General entre 1960 y 1963 y, desde entonces y hasta días antes de morir, estuvo presente tanto en la Escuela de Medicina como en el hospital: “Sus grandes amores”, señala su hija Alicia.
En 1965 obtuvo el Premio Nacional de Pediatría por una investigación sobre el hipertiroidismo en la infancia y, ese mismo año, ingresó a la American Academy of Pediatrics, donde llegó a ser socio honorario.
Más allá del consultorio
Fue presidente de los pediatras de Guanajuato y de León. A sus colegas les repetía que debían atender bien a los niños porque eran “presente y futuro de México”.
También participó en la vida pública: fue síndico del Ayuntamiento en 1963 y diputado federal en 1972. Ese mismo año recibió el nombramiento de Profesor Emérito de la Facultad de Medicina, otorgado por el doctor Santiago Hernández Ornelas, entonces director.
Rubén Franco Salas no solo fue el primer pediatra de León: fue un médico formador, impulsor de instituciones y sembrador de vocaciones. Su semilla permanece en la medicina local y en la memoria de generaciones que crecieron bajo el cuidado de aquel hombre que, cuando nadie sabía qué era un pediatra, simplemente decidió llamarse Médico de Niños.
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