Celaya.- Aunque las autoridades municipales insisten en que la ley permite la detención ciudadana en flagrancia pero prohíbe las agresiones, expertos en seguridad advierten que este fenómeno refleja un profundo hartazgo social y un riesgo de escalar hacia formas más complejas de autodefensa.
El caso más reciente ocurrió la tarde del 19 de octubre en la colonia San Juanico, sobre la avenida El Sauz. Un grupo de al menos diez personas retuvo y golpeó a un hombre acusado de haber asaltado momentos antes a una adulta mayor en la zona de Valle de los Naranjos.
La multitud lo persiguió tras ser alertada en redes sociales y lo atacó hasta dejarlo en el suelo junto a su bicicleta, requiriendo la intervención de la Policía Municipal para dispersar a los colonos y poner al sujeto a disposición de la autoridad.
Para los habitantes de diversas colonias, estas acciones no responden a un deseo de violar la ley, sino a una respuesta de supervivencia y desesperación.
“No es que uno quiera convertirse en delincuente como ellos, pero llamas a la patrulla y a veces tardan en llegar o cuando se los llevan, los vemos libres a los dos días. Por eso entiendo la reacción de los vecinos de encararlo; no digo que yo lo haya hecho, pero siento que, si no nos cuidamos entre nosotros, nadie más lo hará”, relató de manera anónima un habitante de la zona norte de la ciudad.
En entrevista para este medio, el consultor y especialista en seguridad David Saucedo explicó que la justicia por propia mano se desencadena cuando convergen tres factores principales: una alta incidencia delictiva, una actitud pasiva o ineficaz de las autoridades y la existencia de cierta estructura o liderazgo comunitario.
“En primer término, normalmente se da en zonas de alta incidencia delictiva. En segundo lugar, hay una actitud pasiva de las autoridades en materia de seguridad pública y procuración de justicia que no resuelven, no enfrentan el fenómeno delictivo y se da un fenómeno de hartazgo social, de desesperación por parte de la población. Y en tercer lugar, suele haber también liderazgos entre las propias comunidades”, señaló Saucedo.
Podría estar el crimen organizado detrás
El especialista enfatizó que no toda la resistencia social responde al hartazgo ciudadano; algunos grupos o manifestaciones de aparente defensa vecinal son financiados y movilizados por células del crimen organizado para impedir el ingreso de corporaciones de seguridad o de bandas rivales a ciertas zonas.
Respecto a las consecuencias procesales, advirtió que la violencia ciudadana puede terminar beneficiando legalmente al presunto agresor debido a fallas en el debido proceso. Sin embargo, destacó que socialmente sí genera un impacto disuasivo momentáneo en los barrios.
“Impartir justicia por propia mano está lleno de deficiencias, pero sí genera un factor disuasivo. Pocos delincuentes van a entrar a esa colonia o barrio a realizar esa misma actividad criminal luego de haber visto lo que le ocurrió a otro delincuente”, puntualizó.
Saucedo alertó que, de no combatirse la impunidad de fondo, se corre el riesgo de transitar hacia etapas más graves de organización ciudadana.
“En Guanajuato estamos a tiempo de evitar que una exasperación ciudadana nos lleve a la conformación de grupos de autodefensa, que sería el siguiente paso lógico luego del dominio criminal y la situación de indefensión en la que se encuentran los ciudadanos.
“El principal detonante de la justicia por propia mano es la impunidad, la falta de acceso a la justicia; lo que se tiene que hacer en el fondo es combatir la impunidad”, finalizó.
Autoriza ley a ciudadanos a hacer detenciones
Las autoridades municipales han reconocido que la retención de personas por parte de colonos no representa un hecho aislado. El director de la Policía Municipal de Celaya, Bernardo Rafael Cajero Reyes, ha señalado que si bien la ciudadanía está facultada por ley para realizar detenciones en flagrancia, debe abstenerse de recurrir a las agresiones.
“Cualquier persona puede detener a una persona en el momento que comete un delito. Lo importante aquí es entregarlo a las autoridades competentes”, manifestó el jefe policial.
Cajero Reyes ha reiterado que las fuerzas de seguridad tienen la obligación de intervenir para resguardar la integridad de los implicados.
“Nosotros como Policía Municipal tratamos de preservar la integridad del detenido y de todas las personas”, afirmó, haciendo un llamado a la ciudadanía a priorizar los reportes al 911 para permitir que sea la autoridad quien realice las puestas a disposición correspondientes ante la Fiscalía General del Estado.
A través de redes sociales y medios locales se han documentado tres hechos de justicia por propia mano en Celaya:
21 de enero de 2026, en la salida a Querétaro y Av. Constituyentes

Un hombre acusado del robo de una motocicleta en la colonia Emiliano Zapata fue perseguido por conductores y peatones a lo largo de la avenida Constituyentes hasta las inmediaciones de la Universidad de Celaya. Fue alcanzado y golpeado hasta dejarlo malherido antes de que la Policía Municipal interviniera.
12 de septiembre de 2026, colonia Fovissste

Vecinos de la calle Antonio García Cubas detectaron a un sujeto dentro de un domicilio sustrayendo herramientas y causando daños. El individuo fue encarado, golpeado en el rostro y sacado de la vivienda por los colonos antes de entregarlo a las patrullas.
19 de octubre de 2026, en la colonia San Juanico

Un hombre señalado de despojar de sus pertenencias a una mujer de la tercera edad en Valle de los Naranjos fue retenido sobre la avenida El Sauz por una multitud de vecinos que lo agredieron a golpes hasta dejarlo tendido en la vía pública, donde fue custodiado y remitido a barandillas.
AAK