León.- La frase “¡Dale, dale, dale, no pierdas el tino!”, ya se escuchará pronto en las calles, pues las fiestas navideñas están por comenzar. Con este ambiente, la Universidad de Guanajuato realizó con éxito el Taller de piñatas en el Barrio Arriba, los días 3 y 4 de diciembre.

La capacitación estuvo a cargo de la antropóloga social Adna Cecilia Iraís Escobar García, a la que asistieron alrededor de 60 personas, entre adultos y niños. Estos últimos mostraron gran entusiasmo durante la elaboración de sus piezas.

Un taller para preservar la tradición

Al rededor de 60 personas se dieron a la encomienda de crear su propia piñata. Foto: Leopoldo Medina

El foro de actividades fue la Parroquia de la Salud, gracias a la disposición del párroco Salvador Veloz Ascencio. Tras dos días de trabajo, los participantes se mostraron felices al ver el resultado final: su propia piñata.

La maestra Cecilia dio la bienvenida a los talleristas y compartió algunos datos históricos sobre este símbolo navideño. Entre otras cosas mencionó:

La historia de la piñata tiene sus raíces en China, donde hacían figuras de vaca o buey y se llenaba de semilla, se usaban para celebrar el año nuevo.

Tras romperse las figuras eran quemadas y las cenizas se repartían pues se consideraban de buena suerte. Luego fue traída a Europa. Se tienen indicios que en Mesoamérica de tradiciones similares antes de la llegada de los españoles”. Comentó Adna Cecilia.

Orígenes y evolución de las piñatas

Cientos de periódicos AM y Al Día sirvieron en la elaboración de las piñatas. Foto: Leopoldo Medina

Como ejemplo, explicó que los mayas rompían recipientes de barro rellenos de cacao, mientras que los mexicas utilizaban cazuelas adornadas con tesoros, plumas y listones, que quebraban en honor a Huitzilopochtli.

Agregó que los misioneros españoles introdujeron la piñata en la Nueva España durante la época colonial y la adaptaron a celebraciones indígenas. Los agustinos la emplearon con fines de evangelización.

La maestra explicó que los materiales han cambiado con el tiempo. Hoy en día —en lugar de las tradicionales ollas de barro— muchos talleres utilizan globos como base. Durante la práctica, aparecieron decenas de ejemplares de AM y Al Día, que sirvieron para envolverlos.

Creatividad y tradición

Las diversas decoraciones se llenaron de color, expresión y tradición. Foto: Leopoldo Medina

El primer día del Taller de piñatas en el Barrio Arriba se dedicó a cubrir el globo, y el segundo a decorarlo “cada quien como imaginó”. La maestra destacó que “la de siete picos ya se fabrica menos, los tiempos han cambiado; lo bueno es que sigue la tradición”, dijo.

Se mostró “feliz con los resultados y la respuesta de la gente”, concluyó. El Taller de piñatas en el Barrio Arriba se convirtió en un espacio comunitario para preservar una tradición que permanece viva generación tras generación.

DMG

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