Guanajuato.- “Lo que sucede ahí es actual, desgraciadamente. Esto sucede en Roma en 1800, pero seguimos cometiendo las mismas atrocidades, no hemos aprendido. Esto pasa, esto sucede (ahora)”, definió Luis Miguel Lombana, director de escena de la Ópera Tosca, presentada la noche del sábado 17 de octubre de 2026 en el Teatro Juárez.
Por eso, en su pieza teatral-musical reflejó el mismo ejercicio del poder por los jefes de la policía, sea de donde sea y llámese como se llame, afirmó, y el mismo abuso de poder y violencia sexual hacia las mujeres por parte de los hombres en cargos públicos, también, llámense como se llamen y sean de donde sean, destacó Luis Miguel Lombana.
La misma persecución política para los disidentes, los mismos celos de las mujeres, el mismo amor hasta la muerte -literalmente- entre una pareja.
Así lo expresó durante la plática introductoria brindada previamente a un pequeño grupo de asistentes y posteriormente, durante la clásica ópera italiana Tosca, a cargo de la Compañía Nacional de Ópera, que fue uno de los cierres del Festival Internacional Cervantino y contó también con la participación del Coro infantil de Ópera Guanajuato, A. C .
Y sí, la historia escrita en el siglo XIX por el italiano Victorien Sardou, autor de la obra teatral La Tosca, y convertida en ópera por el italiano Giacomo Puccini, dos siglos después continúa tan actual como si hubiera recogido cualquier denuncia de violencia contra las mujeres en este año, en este país.
Por eso señaló que su preocupación central al montar la ópera fue infundir en las actrices: “¿qué harías tú si un hombre, un funcionario público, ejerce violencia contra tí, si comete abuso contra ti?”
El director de escena destacó que si al final de la ópera alguna jovencita salía con la preocupación o la reflexión de cómo enfrentar la injusticia, “si se pregunta ¿cómo voy a enfrentar la injusticia?, ¿soy capaz de enfrentar la injusticia, así sea el funcionario más importante? y dice: conmigo no te metas, para mí ese será el mejor aplauso”.
“Espero que salgan tocados a profundidad”, deseó. Y por los sonoros y explosivos aplausos, muchos de pie, recibidos al final de la obra, sin duda cumplió su cometido.


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La manipulación de los celos
La historia presentada en un Teatro Juárez casi lleno, cuenta que el pintor Mario Cavaradossi -interpretado con un excelente trabajo por parte del tenor Arturo Chacón-Cruz– ayuda a esconderse a Angelotti, embajador de la República Italiana y prisionero político. La cantante Floria Tosca -interpretada por María Fernanda Castillo-, amante de Cavaradossi, aparece dominada por los celos.

Buscando al fugitivo, el jefe de policía, el barón Scarpia -interpretado magistralmente por Alfredo Daza, quien reflejó toda la maldad que se ensaña y se aprovecha desde el poder- , descubre las pistas de la fuga y manipula los celos de Tosca para dar con el fugitivo, que fue escondido por Mario en el pozo de su villa.
Tras ir a buscarlo, los subalternos del jefe policial no lo encuentran en toda la villa. Detienen a Mario, quien se niega a revelar el paradero de su aliado. Scarpia interroga y tortura a Cavaradossi para obtener información. Tosca, desesperada, revela el escondite de Angelotti. Scarpia propone un trato: la libertad de Cavaradossi a cambio de que Tosca se entregue a él. Tras aceptar para salvar a su amado y obtener un salvoconducto firmado por Scarpia para que los dos puedan huir, Tosca asesina a Scarpia y huye, creyendo haber asegurado una falsa ejecución para Mario.

Mario espera la ejecución y se despide de la vida. Tosca llega con la noticia del supuesto simulacro. Sin embargo, la ejecución es real: Mario muere. Al descubrir la traición y verse acorralada, Tosca se arroja desde lo alto del castillo San Angelo, cerrando la ópera como los grandes clásicos: con un desenlace trágico.
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