Inflación cede en México, pero el dinero no alcanza: Caen ventas en Descargue Estrella
La teoría económica choca con la realidad en los puestos del Descargue Estrella en León, donde los comerciantes reportan una caída en ventas de hasta un 50%.
León.- Aunque la inflación en México bajó a 3.42%, cerca de la meta de Banxico, el beneficio es engañoso: analistas advierten que la baja es temporal y en los mercados locales el costo de vida sigue apretando el bolsillo de las familias.
México se encuentra muy cerca de alcanzar la meta de inflación del 3% anual fijada por el Banco de México (Banxico) al registrar un 3.42% en la primera quincena de septiembre de 2026.
Sin embargo, para los especialistas y los ciudadanos que caminan los pasillos de los mercados en León, esta “buena noticia” es temporal y no se refleja en la economía familiar.
Durante la primera quincena de septiembre de 2026, la tasa de inflación general anual en México se ubicó en 3.42%, indicador muy cercano a reducir la inflación al 3%, meta que estableció el Banco de México (Banxico).
Esto es positivo para la economía del país, apuntó Jonathan Heath, subgobernador de Banxico; sin embargo, el economista y analista mexicano advirtió que este es un logro temporal debido a que todavía falta consolidar dicho indicador en 3%.
Pronosticó también que durante los últimos meses del año habrá un incremento en la inflación.
Jonathan Heath, subgobernador de Banxico. Foto: Mary Ochoa.
En enero del 2021 empezó realmente la inflación pandémica. Llegó a su pico en 2022 y va bajando, yo diría que relativamente rápido porque todavía hacia finales del 2023 se empezó a estancar y a partir de entonces hemos batallado un poco más en reducir la inflación a 3%”.
“Ya estamos muy cerca de nuestra meta de mediano y largo plazo del 3%. Esto lo deberíamos de tomar como buena noticia, sin embargo, creo que este es un logro temporal”, resaltó.
Como parte del Foro Económico y Financiero Perspectivas Económicas y Financieras 2026 del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) Guanajuato, el economista Jonathan Heath impartió en León su conferencia “Perspectivas de inflación y política monetaria de México”, donde explicó cómo ha sido el comportamiento de la inflación en México desde 2020 a la fecha.
Así como los retos para lograr la meta que estableció el Banco de México a inicios de 2023 de reducir la inflación anual al 3%, con un intervalo de variabilidad de más o menos un punto porcentual (es decir, un rango aceptable entre 2% y 4%).
La tasa de inflación es un indicador clave que señala el cambio porcentual promedio en los precios de bienes y servicios en la economía mexicana en un determinado periodo.
En este sentido, Jonathan Heath explicó que la inflación se divide en dos componentes: la inflación subyacente y la inflación no subyacente.
La subyacente se refiere al indicador económico que mide la tendencia de los precios a mediano plazo. Incluye mercancías como alimentos procesados, bebidas, ropa y servicios y excluye a los productos más volátiles como los energéticos y los alimentos no elaborados como las frutas y verduras.
Mientras que la inflación no subyacente mide la variación de los precios de los bienes y servicios cuyos costos son más volátiles y cambian por factores externos o de temporada, como el clima o decisiones gubernamentales.
Los medios siempre subrayan el hecho de que la parte no subyacente son los precios que varían más y los hacemos un lado como para ver la parte subyacente, que es la que nos va a dar un poquito mejor la tendencia de mediano y de corto plazo de la inflación. Entonces, podemos decir que en el 2025 realmente no hubo progreso para combatir la inflación”, apuntó.
El economista, egresado de la Universidad Anáhuac, centró parte de su exposición en explicar que estos dos componentes de la inflación tienen un comportamiento distinto debido a que la diferencia está en los factores que determinan los precios de las mercancías y de los servicios.
Explicó que las mercancías son comerciales, pues se pueden intercambiar por el resto del mundo. En cambio, los servicios no son comerciales y por lo tanto, sus precios obedecen más bien a factores internos.
“Si los servicios están subiendo o bajando, tenemos que buscar dentro del país qué es lo que está pasando para saber por qué los precios no están bajando. La característica de las mercancías es que a veces dividimos las ventas entre las mercancías alimenticias y las no alimenticias.
La razón es que las mercancías alimenticias típicamente son las que más están aumentando. Y esto es porque importamos y exportamos una gran cantidad de mercancías alimenticias y están sujetas a lo que está pasando en el resto del mundo”, subrayó.
Agregó que el tipo de cambio tiene un efecto sobre el costo de las mercancías, por lo que durante las últimas semanas, las mercancías no alimenticias en México reportaron una tasa de inflación del 2% cuando el promedio histórico es del 2.9%, mientras que las mercancías alimenticias están en 4%, también por debajo de su promedio histórico de 5.4%.
“Esto es muy bueno, pero no tenemos la certeza que nos vamos a poder mantener ahí. Es uno de los grandes retos que estamos enfrentando. El otro reto, más difícil es lo que llamamos la persistencia de la inflación de los servicios”, advirtió.
Finalmente, enfatizó que los precios de las mercancías fueron los que más aumentaron en la inflación generada por la pandemia de COVID, en cambio, los precios de los servicios nunca subieron tanto como las mercancías.
Los precios de los servicios siguen subiendo más o menos al mismo ritmo. Si queremos cumplir con nuestra meta de reducir la inflación anual al 3% para fines del año tenemos que considerar que las mercancías no vayan a rebotar, están en niveles muy controlados, pero con un tipo de cambio que está empezando a querer ir a otra dirección”, concluyó.
No tiene efecto inmediato
La idea de que una menor inflación reduce los precios es falsa, explicó Adriana Martínez Martínez, integrante del Colegio de Economistas de Guanajuato y profesora e investigadora en la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) León.
La académica aclaró que la inflación es solo la velocidad a la que suben los costos; una inflación cercana al 3% no significa que los precios sean bajos, sino que continúan aumentando a un ritmo menor. Los incrementos acumulados durante los años anteriores no desaparecen porque disminuya la inflación.
La especialista detalló que la inflación general es un promedio construido a partir de una canasta representativa del consumo nacional, en la que cada bien y servicio tiene una ponderación según su importancia en el gasto de los hogares. Sin embargo, las familias tienen patrones de consumo diferentes y, por tanto, pueden experimentar aumentos distintos en su costo de vida.
Martínez Martínez puso de ejemplo que mientras la inflación general de septiembre fue de 3.45%, la subyacente alcanzó 3.75%.
Por otra parte, el costo de la canasta alimentaria urbana había aumentado 4.5% anual en agosto. Esto muestra que algunos componentes importantes para el presupuesto familiar presentan incrementos superiores al promedio.
El efecto tampoco es igual para todos los hogares. Las familias de menores ingresos destinan generalmente una proporción mayor de su presupuesto a necesidades básicas, como la alimentación, por lo que los incrementos en estos productos pueden afectar más su bienestar”.
En este sentido, la académica hizo una pregunta: ¿El dinero alcanza menos? Depende de la evolución del ingreso real. Si los ingresos de una familia aumentan menos que el costo de los bienes y servicios que consume, pierde poder adquisitivo, incluso cuando la inflación general está disminuyendo.
“En síntesis, una inflación moderada contribuye a la estabilidad económica, pero no implica que las familias recuperen automáticamente su capacidad de compra. Para que exista una mejora sostenida en su bienestar, es indispensable que sus ingresos crezcan por encima del costo de vida”.
“Antes compraban el kilo, hoy llevan medio”
Comerciantes del Descargue Estrella reportan caía de hasta el 50% en las ventas. Foto: Luz Villegas.
Comerciantes del Descargue Estrella reportan caía de hasta el 50% en las ventas. Foto: Luz Villegas.
Comerciantes del Descargue Estrella reportan caía de hasta el 50% en las ventas. Foto: Luz Villegas.
Comerciantes del Descargue Estrella reportan caía de hasta el 50% en las ventas. Foto: Luz Villegas.
La teoría económica choca con la realidad en los puestos del Descargue Estrella en León, donde los comerciantes reportan una caída en ventas de hasta un 50%.
Ante un constante incremento en frutas y verduras, algunos consumidores se han visto obligados a reducir las cantidades que adquieren, mientras que los comerciantes atribuyen este aumento a la inflación y a otros factores como el clima y los costos de producción.
Aumentan algunas verduras su precio
José Juan Ibarra, exsecretario de los comerciantes del Descargue Estrella y comerciante desde hace 66 años, señaló que actualmente algunos productos de la canasta básica han registrado incrementos, aunque aseguró que la mayoría de los precios, principalmente de las verduras, se mantiene dentro de los niveles adecuados.
Señaló que algunas verduras que han aumentado han sido la calabacita, cuyo costo pasó de alrededor de 300 pesos el fin de semana anterior a estar entre 480 y 500 pesos. Mientras que en la cebolla indicó que el kilo de primera calidad alcanza actualmente los 50 pesos.
En contraste, mencionó que el jitomate se mantiene alrededor de los 20 a 25 pesos por kilo, mientras que el limón, que semanas atrás registraba precios elevados, actualmente puede encontrarse en aproximadamente 15 pesos por kilo y la zanahoria y el chayote rondan los 20 pesos por kilo.
Resaltó que el incremento de algunos productos ha modificado los hábitos de compra de los consumidores. Explicó que anteriormente las personas adquirían un kilo de determinado producto y ahora compran medio kilo para ajustarse a su presupuesto.
José Juan Ibarra, exsecretario de los comerciantes del Descargue Estrella y comerciante desde hace 66 años. Foto: Luz Villegas.
La gente no tiene dinero. Normalmente entre semana sí ves que hay gente pero muy poca, y todo porque la economía ahorita está por los suelos. La inflación se ha disparado de manera descomunal”, afirmó.
Comparó el gasto de sus clientes con el de hace aproximadamente seis años y afirmó que quienes anteriormente podían comprar verduras con entre 100 y 120 pesos actualmente necesitan gastar el doble o hasta el triple para adquirir una cantidad similar.
Indicó que los consumidores buscan productos que puedan conservarse durante varios días, especialmente cuando las compras están destinadas a cubrir las necesidades de una semana o incluso de una quincena.
“La inflación ha influido demasiado en todos los mercados, ya no nada más en las frutas y verduras, sino en términos generales en todo. Cuando vienen a comprar, se quejan de los precios y hay gente que anda buscando de lo que esté mejor, para que les dure”, mencionó Ibarra.
También atribuyó parte de las variaciones en los precios de los productos agrícolas a las condiciones climáticas que pueden afectar la producción. Mencionó que los productores enfrentan dificultades para mantener rentable la actividad agrícola.
Destacó el cilantro, cuyo precio, dijo, llegó a alcanzar entre 80 y 100 pesos por manojo hace aproximadamente dos semanas.
Actualmente, señaló, se comercializa alrededor de los 30 pesos. En cuanto a la lechuga, indicó que los precios también han presentado variaciones: la de primera calidad puede alcanzar los 20 pesos, mientras que la lechuga orejona se vende en alrededor de 30 pesos en su establecimiento.
Agregó que los precios entre los diferentes comerciantes suelen ser similares y que las diferencias generalmente son de uno o dos pesos.
Incrementan precios de las frutas
Por su parte, Ivonne Fernández, comerciante desde hace 20 años, también coincide respecto al aumento de los precios en los productos. Destacó que debido al constante aumento de las frutas se ha reducido el consumo entre las familias.
“Cada día sube más el producto. Está, pues, todo muy caro”, comentó la comerciante, quien explicó que los precios no se mantienen estables y pueden aumentar entre dos y tres pesos por kilo.
Comentó que algunos consumidores han dejado de comprar o han reducido el consumo de algunas frutas como la piña y la papaya, debido a sus precios. En contraste, señaló que actualmente el pepino y la jícama son algunos de los productos que se mantienen a un bajo costo. También compartió que algunas personas anteriormente podían gastar alrededor de 300 pesos; sin embargo, actualmente suelen realizar compras de entre 50 y 70 pesos.
Algunos de los productos que mantienen mayor demanda son el plátano y la manzana. Actualmente, en los precios que maneja la comerciante, la papaya y la piña se venden en alrededor de 22 pesos por kilo, mientras que el pepino cuesta 10 pesos, la sandía 15 pesos, la manzana 22 pesos y el plátano 10 pesos por kilo.
Ante este incremento constante en los precios de las frutas, Fernández mencionó que sus ventas han disminuido aproximadamente un 50% durante este mes.
También coincide con que otro de los factores que han provocado el incremento de los productos se debe a las condiciones climáticas y al aumento de los costos de los insumos utilizados para la producción agrícola.
Compran menos y gastan más en productos y servicios
El aumento de precios en algunos productos de frutas y verduras ha ocasionado que los consumidores compren menos productos y gasten más dinero; consumidoras como Juana Serrano y Lorena Mendoza señalaron que este aumento ha obligado a algunas familias a limitar sus compras.
Como ejemplo, Lorena Mendoza, quien se encontraba realizando sus compras en el Descargue Estrella, mostró la compra de uno de sus productos como la pitaya, la cual adquirió en un precio de 160 pesos, cuando mencionó que anteriormente la podía comprar entre 100 y 110 pesos.
Entre los productos que las consumidoras han dejado de adquirir con la misma frecuencia mencionaron algunas frutas, como la fresa y el durazno. Sobre este último, una de ellas señaló que decidió no comprarlo debido a su precio.
Coincidieron en que el incremento no se limita a las frutas y verduras, pues aseguraron que han percibido un aumento en productos como carne, jugos enlatados y agua, lo que ha reducido su capacidad de compra.
“Ya todo está caro, todo ha aumentado, no solo frutas o verduras, también la carne, el agua, todo en general, ya a veces no podemos comprar algunas cosas porque no alcanza”, dijo Mendoza.
AAK
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