León, Guanajuato.- La noche del viernes 18 de septiembre, el Teatro Manuel Doblado se convirtió en un campo de batalla entre la fe, la justicia y las convicciones humanas.
Con “Réquiem”, Marimar Vega y Bruno Bichir iniciaron en León la gira de esta puesta en escena escrita por Reynolds Robledo y dirigida por Enrique Singer, ante un teatro lleno que terminó de pie para reconocer el trabajo de ambos actores.
La historia transcurre en una versión distópica de Estados Unidos, horas antes de la ejecución de un niño de 11 años condenado a muerte por un crimen atroz.
En ese escenario aparece Emma Solís, interpretada por Marimar Vega, una fiscal que defiende la ley, orden y la justicia institucional. Frente a ella está el Padre Michael Banks, personaje de Bruno Bichir, un sacerdote que llega para buscar una confesión y, de ser posible, detener aquello que parece irreversible.

La razón contra la fe
El encuentro entre ambos personajes se convierte en el centro de una discusión que rebasa el escenario. Por un lado, la razón, lo comprobable y la aplicación de la ley; por el otro, la fe, el dogma y la posibilidad de que exista una verdad que no pueda demostrarse.
Sin respuestas fáciles, “Réquiem” coloca al espectador frente a una pregunta incómoda: ¿puede una sociedad aspirar a la paz utilizando mecanismos de violencia para castigar la violencia? ¿la ley de oro? el no ojo por ojo.
Viven momentos de tensión
La tensión entre Emma y el Padre Banks crece conforme avanza la obra y, con ella, también la incomodidad del público, que por momentos parece obligado a tomar postura, aunque la propia historia se encarga de poner en duda cualquier certeza.

Más que decirle al espectador de qué lado colocarse, la dramaturgia de Reynolds Robledo lo deja frente a sus propias convicciones. Justicia, pena de muerte, religión, culpa y responsabilidad social se cruzan en una historia que termina por trasladar el juicio de los personajes a quienes ocupan las butacas.
Al concluir la única función en León, el público respondió con una ovación de pie para Marimar Vega y Bruno Bichir.
Entonces, Bruno tomó la palabra y agradeció al público leonés por acompañarlos en el arranque de esta nueva etapa de la obra.
“Gracias, este es el milagro hoy, es extraordinario que estemos respirando el aire al mismo tiempo, hoy iniciamos la gira de esta obra. Nuestro dramaturgo, el autor de esta obra, está con nosotros, Reynolds Robledo, a todo el equipo, a toda la planta técnica de este bellísimo teatro, que hemos regresado en distintos momentos de nuestras vidas, y siempre es hermosísimo reencontrarnos con este hermoso público”, expresó.
El actor invitó además a los asistentes a conservar el recuerdo de la noche con una fotografía junto al elenco.

Marimar Vega, entre bromas, tomó después el micrófono.
“Gracias, yo no soy muda, sino que a él le tocó hablar”, dijo, provocando una nueva reacción del público.
Pero la función no terminó realmente cuando se apagaron las luces. A la salida del Teatro Manuel Doblado comenzaron también las conversaciones entre los asistentes, algunos intentando defender su postura y otros reconociendo que la obra les había movido ideas que daban por sentadas.

Y ese parece ser uno de los mayores efectos de “Réquiem”: dejar la discusión abierta cuando cae el telón.
Porque entre una fiscal que defiende lo que puede probarse y un sacerdote que sostiene aquello que pertenece a la fe, la obra no ofrece un veredicto sencillo. El juicio, finalmente, también queda en manos del público.

