Washington.- El debate político en Estados Unidos se ha vuelto cada vez más divisivo, con tensiones manifiestas tanto entre los partidos como en el seno de la sociedad civil.
El pasado 16 de enero, el PRRI, una organización sin fines de lucro, publicó una encuesta nacional que vislumbra la creciente polarización social en Estados Unidos.
El estudio, titulado “Violencia Política en América: Percepciones Públicas, Polarización y Responsabilidad”, documenta cómo la mayoría de los ciudadanos percibe que sus dirigentes no solo permiten, sino que en ocasiones alimentan un discurso que erosiona la convivencia democrática.
El 67% de los estadounidenses señala esta omisión como un factor determinante para el aumento de la violencia política.
Entre los votantes demócratas, la percepción alcanza el 80%, mientras que entre los republicanos llega al 60%. Además, 64% considera que la información falsa o engañosa generada por inteligencia artificial contribuye a la polarización y violencia política.
Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos. En los últimos cinco años, sociedades alrededor del mundo han experimentado una transformación similar, sus ciudadanos se relacionan de manera cada vez más hostil con quienes piensan distinto.
La polarización política ha permeado prácticamente todas las democracias contemporáneas, fragmentando el tejido social y poniendo a prueba la capacidad de diálogo entre adversarios políticos.
¿Qué es la polarización política?
La polarización política se define como el fenómeno o tendencia que se desarrolla en una sociedad que se divide en dos bloques ideológicos contrapuestos.
Esto provoca que la mayoría se identifique con uno de los bandos y perciba negativamente todo lo relativo al otro.
Mariano Sigman, neurocientífico y autor de El Poder de las Palabras, en el estudio realizado junto con LLYC y +Democracia describe desde el punto de vista neurológico que dicha polarización provoca cierto sesgo en los individuos y colectivos.
La polarización genera una suerte de miopía. Una persona que ve a través de una lupa polarizada es como que ve a través de una mirilla muy pequeña y, por lo tanto, básicamente toma malas decisiones. En segundo lugar, una persona que tiene una polarización ideológica y por lo tanto está muy convencida de una idea, esa convicción no sólo genera miopía sino que se traslada al mundo de las emociones en general, derivando o llevando a estados de ira o estados de gran enfado”, declaró.
Este fenómeno se ha intensificado globalmente en las últimas dos décadas, pero con variaciones regionales significativas. Su incremento se debe a diversos factores tanto sociales como políticos.
lo novedoso no es tanto que las posturas que resulten de esa interacción sean extremas (aunque en algunos casos así sea), sino “la actitud de ignorancia intencionada de la evidencia y los argumentos que obligarían a modificar las propias creencias”.
Estados Unidos y su polarización extrema
Estados Unidos representa uno de los países con mayor polarización política en el mundo. La evidencia de esta división no solo se manifiesta en las encuestas de opinión, sino en hechos de violencia cada vez más frecuentes.
Desde inicios de 2021 ha habido ocho intentos de asesinato contra políticos, activistas y simpatizantes destacados en Estados Unidos, la cifra más alta desde 1960.
La percepción ciudadana gira en la misma perspectiva. Las cifras revelan un deterioro acelerado en cómo los ciudadanos perciben al bando político contrario.
La encuesta PRRI de noviembre-diciembre 2025 muestra que el 73% de demócratas culpa a grupos de derecha por violencia política, mientras el 72% de republicanos apunta a la izquierda, reflejando polarización similar en temas de retórica violenta.
Johanna Dunaway, directora de investigación del Instituto para la Democracia y Periodismo, ofrece una explicación a este fenómeno.
Gran parte de la polarización que se intensificó en las décadas recientes fue impulsada en gran medida por percepciones erróneas que las personas tienen sobre los partidarios ordinarios del otro lado”.
Para Dunaway, el problema radica en que los líderes políticos que reciben más atención mediática suelen ser los miembros más extremos de su partido.
Como resultado, las personas tienden a asumir que los partidarios ordinarios tienen las mismas opiniones que los líderes de su partido”, concluye la investigadora.
Esta distorsión alimenta un círculo vicioso donde la polarización se retroalimenta mediante estereotipos que no reflejan necesariamente la realidad de millones de ciudadanos comunes.
La crisis de confianza mediática en Estados Unidos
Otra problemática es el aumento en la desconfianza hacía los medios de comunicación.
Casi tres cuartas partes de los adultos estadounidenses afirman que los medios están aumentando la polarización política en el país, según una encuesta de 2023 realizada por The Associated Press y el centro Robert F. Kennedy Human Rights.
Casi la mitad de los encuestados expresó tener poca o ninguna confianza en la capacidad de los medios para informar “de manera justa y precisa”.
Solo el 16% manifestó mucha confianza, mientras que el 45% afirmó fiarse a medias o en lo absoluto de los reportes mediáticos.

Dunaway señala que la confianza en los medios está en declive y así ha sido durante mucho tiempo en Estados Unidos.
Una de las razones es que un partido en particular ha ido incrementando gradualmente sus críticas a los medios dominantes.
Según un estudio de Pew Research , el 61% de republicanos cree que los medios dañan la democracia, frente a un 23% de los demócratas y un 36% de los independientes.
Los republicanos, únicamente dos fuentes superaban el 30% de confianza: Fox News Channel con 56% y el podcast de Joe Rogan con 31%.
Entre los demócratas, 13 fuentes superaban ese umbral, incluyendo las tres divisiones de noticias televisivas:
- PBS
- CNN
- BBC
- The New York Times
- The Associated Press
- MSNBC
- National Public Radio
- USA Today
- The Washington Post
- The Wall Street Journal.
La polarización global
La polarización política no es propia de una sola nación, sino una tendencia global marcada en diversos análisis.
De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), utilizando datos de Variety of Democracies, se revelan tendencias crecientes sobre la evolución de la polarización política a nivel mundial durante las primeras dos décadas del siglo XXI.
El indicador utiliza una escala de cinco puntos, donde 0 representa que los partidos políticos opuestos interactúan de manera amistosa, y 4 significa polarización extrema con interacciones hostiles entre los opuestos.
Europa del Este y Asia Central figuran como la región con mayor polarización, pasando de 2.0 a inicios del siglo a alcanzar aproximadamente 2.7 puntos para 2021.
Sin embargo, la región con mayor aumento es América Latina y el Caribe, que comenzó como la segunda región menos polarizada del mundo, con un índice inferior a 1.8, para superar a todas excepto la anteriormente mencionada.
Esta trayectoria ascendente coincide con varios fenómenos documentados en la región; desde el auge de liderazgos populistas tanto de izquierda como de derecha hasta el uso intensivo de redes sociales para difundir propaganda política y desinformación.
Por otra parte, el promedio mundial ha ido al alza de manera significativa. La polarización ha crecido un 39% en los últimos cinco años.
El crecimiento más pronunciado del promedio mundial se observa después de 2010, lo que coincide con la expansión masiva de las redes sociales, el surgimiento de nuevas formas de comunicación política y el ascenso de movimientos populistas en diversas partes del mundo.
La polarización de género
La polarización es perceptible de mayor manera entre hombres y mujeres jóvenes.
Actualmente, la tendencia sugiere un incremento abismal de las diferencias y percepciones políticas por parte de cada género.
De acuerdo con un estudio realizado por The Economist, analizando datos sobre países con gran poder adquisitivo, la brecha de opinión entre hombres y mujeres respecto a inicios del siglo es del doble.
Las elecciones recientes en Estados Unidos fueron evidencia de dicha polarización.
La victoria de Trump entre hombres jóvenes se reflejó casi inversamente en la victoria de Kamala Harris entre mujeres jóvenes por 18 puntos.
El patrón se repite globalmente. En las elecciones presidenciales de Corea del Sur de 2022 hubo una diferencia de casi 25 puntos en la Generación Z al votar por el partido Poder Popular, de tendencia conservadora.
La Dra. Alice Evans, profesora senior en ciencias sociales del desarrollo en King’s College, en entrevista con el medio The Guardian identifica la igualdad de género como uno de los impulsores universales de esta polarización.
Existe una creciente preocupación entre los hombres jóvenes de que tal vez la DEI (diversidad, equidad e inclusión) está yendo demasiado lejos. Algunos cuestionan si las ganancias de las mujeres vienen a expensas de ellos”, Declaró en entrevista con Nimo Omer.
En países como Corea, por ejemplo, casi el 80% de los hombres surcoreanos en sus veintes expresan la percepción de que están siendo discriminados, una cifra notablemente alta comparada con la de los hombres mayores.
Este sentimiento puede ser exacerbado por el servicio militar obligatorio, que sólo es universal para los hombres y es notoriamente riguroso.
Las redes sociales como factor
Desde la llegada y globalización de las redes sociales se ha enmarcado una clara polarización, esto en gran medida provocado por el contenido y su diversificación.
Asimismo, diversos estudios conciben que la adicción a las mismas ha provocado el extremismo social.
De acuerdo con la investigación de LLYC y +Democracia, a través del análisis de más de 601 millones de mensajes en Twitter, recogidos entre el 1 de septiembre de 2017 y el 31 de agosto de 2022, el estudio documenta patrones de comportamiento similares a otras adicciones: pérdida de control, absorción mental, alteración del funcionamiento diario y búsqueda compulsiva de emociones fuertes.
Mariano Sigman, advierte sobre los riesgos de este fenómeno:
Las grandes tragedias humanas y las matanzas resultan de momentos de incomprensión, de la exacerbación de este mecanismo mediante el cual un grupo no puede entender las ideas del otro”.

Antes, si bien existían diversos medios de información con posturas contrarias, también había cierta homogeneización del discurso informativo.
Con la llegada de las redes sociales y el creciente número de personas que se informan a través de ellas, el contenido se ha diversificado exponencialmente, permitiendo que cualquiera opine sobre temas que incluso desconoce, generando sesgos en quienes visualizan y comparten dicho contenido.
Además, las redes sociales, mediante el desarrollo de feeds personalizados según las preferencias de cada usuario, crean burbujas informativas donde las personas encuentran principalmente ideas que refuerzan o amplifican sus opiniones preexistentes.
Los algoritmos exacerban esta división al presentar contenido que intensifica miedos o genera indignación, distorsionando la percepción del mundo real.
Por ejemplo, las mujeres expuestas a historias de #MeToo pueden recibir una cantidad desproporcionada de estos relatos, mientras que los hombres pueden encontrarse con demasiadas historias sobre acusaciones falsas de violación.
Además de ello, las plataformas de redes sociales permiten que las noticias falsas se diseminen instantáneamente en internet y se amplifiquen en comunidades partidarias de personas con ideas afines, donde no son cuestionadas debido a algoritmos de clasificación que filtran cualquier voz disidente.
Estos algoritmos sesgan la variedad de información que las personas encuentran en línea a favor de contenidos que sólo respaldan las creencias personales.
EM