Encuentra a AM más fácil en Google
Añádenos como fuente preferida y aparece más seguido en tus resultados de búsqueda
Añadir como preferido
El sismo dejó a muchos inquietos después de que dos sismos consecutivos devastaran a la vecina Venezuela a fines de junio. Fotos: AP.

León.- Ante la situación que enfrenta Colombia tras el fuerte sismo registrado el pasado lunes, colombianos que actualmente radican en Guanajuato buscan organizar una colecta de víveres y artículos de primera necesidad para apoyar a las personas damnificadas.

Roxana Segovia, quien es guanajuatense, compartió que su prometido, Carlos, es originario de Bogotá y lleva aproximadamente seis años viviendo en México. Mencionó que actualmente él se encuentra en Guadalajara por cuestiones laborales, situación que ha incrementado su preocupación por sus familiares y por la población afectada.

Ahorita él reside en Guadalajara; tiene poquito que tuvo que irse por su trabajo. Espero que regrese pronto acá porque allá solo lo siento muy triste”, compartió Roxana.

Señaló que los familiares y amigos de su pareja se encuentran bien; sin embargo, permanecen con miedo e incertidumbre ante los daños registrados en distintas regiones del país.

De acuerdo con Segovia, familiares y habitantes de las zonas afectadas se han sumado a las labores de auxilio para localizar y rescatar a personas que pudieran permanecer atrapadas entre los escombros. Sin embargo, destacó que se requieren más manos para continuar con las tareas de apoyo.

Mencionó que entre las principales necesidades se encuentran agua, víveres, baterías y linternas, por lo que busca establecer contacto con un grupo en Guanajuato que permita organizar una colecta para enviar los artículos a las regiones golpeadas.

La familia, gracias a Dios, está bien; todos siguen con el susto, el miedo y la incertidumbre esperando indicaciones. Entre todos están tratando de ayudar a las personas que están atrapadas entre los escombros, pero se necesitan muchas manos, víveres, agua, baterías y linternas. Están cansados. Nosotros estamos tratando de realizar una colecta para mandarla a las personas que conozco en Cali, ya que son de los más afectados”.

Entre las zonas más perjudicadas se encuentran diversas regiones de Cali. A la par, manifestó su preocupación por la actividad del volcán Puracé, que también representa un riesgo para la población.

“Apenas estamos poniéndonos de acuerdo pues seguimos trabajando los dos. Él está angustiado, le preocupan mucho sus papás y sus hermanos. Otras partes como Chocó, Cali, Pereira, Manizales y sus alrededores son las más afectadas”, comentó Segovia.

Ante este panorama, Roxana hizo un llamado a los habitantes de Guanajuato y aseguró que existe disposición para ayudar, aunque actualmente buscan reunir las herramientas y recursos necesarios para concretar el apoyo.

Espero poder encontrar un grupo pronto para juntarnos y mandar víveres lo más rápido posible. Acerca del sismo, pues es una de las situaciones más feas que se han vivido en Colombia. Quiero decirles que no están solos; acá existe gente que quiere ayudar, solo nos faltan las herramientas para dar el siguiente paso”, compartió.

Por su parte, Joel Vásquez, originario del norte de Colombia, en el municipio de San Alberto César, y quien lleva más de tres años viviendo en León, comentó que no tiene información detallada de su localidad natal porque allá no resultaron afectados.

“La parte más perjudicada fue el occidente del país. Muchos amigos reportan pérdidas de inmuebles y cosas personales. Hay personas con las que no se ha podido tener contacto, lastimosamente porque las líneas telefónicas están prácticamente caídas”, dijo a AM.

Añadió que es el único de su familia y amigos que reside en León y que afortunadamente sus allegados no sufrieron afectaciones por el sismo.

Viven momentos de angustia

Desde la distancia, el colombiano Johan Martínez vivió momentos de angustia tras el sismo de magnitud 7.4 que sacudió su país natal. Aunque el epicentro se ubicó en el departamento del Chocó, la noticia de que el movimiento fue perceptible en Bogotá, donde reside gran parte de su familia, lo obligó a tomar el teléfono de inmediato para confirmar que sus seres queridos se encontraban a salvo.

Lo primero que hice fue llamarlos, porque me enteré de que había temblado… A esto, ellos nada más me comentan que en la zona donde viven casi no se sintió”, compartió Martínez, quien reside en Celaya desde hace cinco años.

Johan explicó que la magnitud del sismo generó una percepción de peligro inusual, dado que el epicentro se encontraba a una distancia considerable de la capital. “El epicentro fue en el departamento del Chocó, entonces sí está un poco retirado, aproximadamente a unas 10 o 12 horas”, agregó.

Aunque Martínez ya no vive en Colombia, conoce bien la dinámica de la capital. Según el relato de sus familiares, quienes habitan en un quinto piso, la percepción del movimiento fue notoria y rompió la calma habitual.

Lo que ellos me dicen es que sí se empezaron a mover las cosas. Usualmente donde nosotros somos casi no tembla, pero dicen que este sí se sintió un poco más fuerte”, relató Johan.

Ante la intensidad del evento, sus familiares optaron por seguir los protocolos de emergencia: “Mis abuelos, con los que usualmente vivía, sí lo sintieron y lo primero que hicieron fue salir del apartamento”, comentó.

A pesar del susto, la situación en la capital colombiana no pasó a mayores. Martínez confirmó que no se registraron daños estructurales en el área donde vive su familia. “De mi familia no hubo daños; igual en Bogotá casi no se presentan afectaciones por lo mismo de que está muy retirado”, aseguró.

Johan Martínez destacó la importancia de mantener el vínculo con su país de origen y afirmó que mantiene una comunicación constante con sus parientes.

Una vez por semana los ando llamando”, concluyó, reafirmando que la calma ha regresado a su entorno familiar en Bogotá.

Buscan desaparecidos

Las labores de búsqueda y rescate continuaban este martes 11 de agosto en decenas de localidades del oeste de Colombia después de que un potente sismo causara la muerte a más de 180 personas y dejara a muchas atrapadas bajo los escombros de edificios destruidos.

El sismo del lunes 10 de agosto, de magnitud 7,4, sacudió Cali, Quibdó, Pereira y muchos otros municipios. El presidente Abelardo de la Espriella elevó el martes la cifra de muertos de 111 a 181 a nivel nacional y dijo que hay 2.595 heridos y 195 desaparecidos.

De la Espriella reportó además que en todo el país más de 1.100 viviendas quedaron totalmente destruidas y otras 8.300 sufrieron daños. También resultaron afectados 85 centros de salud y más de 800 establecimientos educativos.

Una tragedia como ésta enluta a toda Colombia, pero eso no será obstáculo para que entre todos saquemos a esta bella región del país adelante”, afirmó el mandatario desde Pereira, una de las ciudades más afectadas por el sismo.

El sismo representa la primera gran prueba para el conservador De la Espriella, quien recién asumió el poder, una figura controvertida y sin experiencia en cargos públicos que ganó la presidencia por un estrecho margen y busca unir a la nación en su respuesta ante el desastre.

Una búsqueda incesante

Desde Cali, el bombero Eduardo Ojeda explicó a The Associated Press que están utilizando cámaras que introducen por orificios entre los escombros y sensores sísmicos para detectar movimientos de sobrevivientes.

La alcaldía de Cali dijo que hay 239 personas bajo los escombros y que 86 ya fueron rescatadas con vida. Entre ella está Diana Troncoso, quien estaba atrapada en el edificio en el que vivía. Su padre, Álvaro Troncoso, dijo a la prensa que estaba sola en el apartamento en el momento del sismo.

“Estaba como entre una pared y una puerta sentada, creo que va con una fractura de brazo”, dijo el padre conmovido por el trabajo de los rescatistas. “Se los agradeceré toda mi vida”.

Jairo Vargas llegó a Pereira en busca de su hermano, quien cree que quedó bajo los restos del edificio en el que vivía.

Soy arquitecto y soy hermano del propietario del apartamento que está allí boca arriba. Llegué de Medellín esta mañana a las 2 de la mañana a ver cómo puedo ayudar a encontrar a mi hermano”, dijo a la AP mientras señalaba un edificio colapsado.

Vargas dijo estar “absolutamente seguro” de que su hermano se encuentra allí porque “está su silla para caballo, todos sus enseres, no contesta el teléfono, el portero no le dio conocimiento de salida y su carro está allí parqueado”.

Agregó que “hay un triángulo de vida, los escombros que abrazan a mi hermano son blandos, es posible que lo estén protegiendo; pero ya no se escuchan ruidos. No lo sé, mi esperanza es poca“.

Muchas familias han publicado información sobre seres queridos desaparecidos en sitios web administrados por ciudadanos. Hasta la mañana del martes 11 de agosto se habían reportado más de 3.000 personas no localizadas.

Dana Carolina Zamora publicó una imagen de su tío Miguel Ángel Zamora, de 60 años, acunando a su perro. El agricultor vivía en una zona rural de El Cairo, cercana al epicentro del sismo.

Según las autoridades el 80% de El Cairo, un pueblo de unos 7.000 habitantes, resultó dañado. Zamora dijo que estaba preocupada porque su tío vivía en una casa frágil, hecha de troncos y barro.

Tenemos miedo, esperemos que no sea así, que esté bien y que sólo sea falla de comunicación”, aseguró Zamora a AP por teléfono desde Cali.

Otros familiares se disponen a reclamar las primeras 43 víctimas identificadas entre las 165 que recibió hasta el martes el Instituto Nacional de Medicina Legal.

Chocó, una zona devastada

Chocó, la región del epicentro del sismo, es una de las zonas más pobres y desatendidas de Colombia, a menudo asediada por grupos armados enfrentados. A gran parte sólo se puede acceder en barco, a través de la selva o en avión.

Sterling Palacios, un líder religioso y ambientalista de la región, dijo a AP que tanto la capital de Chocó como las comunidades más pequeñas que están a lo largo del río Atrato, el más importante de la zona, quedaron devastadas.

Hay pueblos donde la gente perdió todo. Hay pueblos donde también ha habido muertos, hay casas destruidas”, dijo Palacios. “No tenemos una dimensión del daño, pero sí sabemos que ha sido muy grande”.

De la Espriella visitó la capital de Chocó la noche del lunes para evaluar los daños, movilizó a todo el aparato militar y policial y desplegó ingenieros, rescatistas y perros de búsqueda. También anunció subsidios de alquiler para los afectados.

La gobernadora de Chocó, Nubia Córdoba, dijo el martes que aún están en “máxima alerta de respuesta” dada la actividad sísmica persistente. Desde que ocurrió el sismo principal el lunes, se han registrado 103 réplicas de menor magnitud, informó el Servicio Geológico Colombiano.

El sismo dejó a muchos inquietos después de que dos sismos consecutivos devastaran a la vecina Venezuela a fines de junio, destruyendo cientos de edificios y matando a más de 6.300 personas.

Muchos colombianos apenas comienzan a asimilar las consecuencias a más largo plazo.

Mónica Sánchez es dueña de una pequeña empresa que fabrica uniformes de trabajo en la ciudad de Pereira. Una pared dentro de la fábrica se derrumbó y ella y sus empleados lograron salir justo a tiempo.

Fue impactante, la ciudad se vino abajo a nuestro alrededor”, relató.

En Bogotá, Luz Nelly Cuervo, un ama de casa de 62 años, llevó una donación de 100 kits de aseo hasta uno de los centros de acopio habilitados por la Cruz Roja.

“Muchas personas están sufriendo y realmente nos necesitan”, dijo a AP.

El Departamento de Estado de Estados Unidos dispuso 15,5 millones de dólares para refugios de emergencia y alimentos. Gobiernos de toda América Latina también han ofrecido ayuda, incluyendo El Salvador que enviará dos aviones de carga con 100 toneladas de ayuda humanitaria.

AAK

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.