Roma.- El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor Ramón Castro Castro, acompañado del vicepresidente, el arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, entregó al papa León XIV el libro “Un Hombre y Mil Voces”, donde aparecen los rostros de desaparecidos en México, entre ellos, de guanajuatenses.
El libro de más de 200 páginas contiene el lugar de desaparición y la fecha. Están las fotografías de 22 guanajuatenses, con fecha y lugar de desaparición, la mayoría desaparecida en Celaya, Cortazar y Pénjamo.
También aparece el rostro de una gran cantidad de desaparecidos, principalmente en Jalisco, algunos de Lagos de Moreno, Chihuahua, Morelos, Nuevo León, Michoacán, Quintana Roo.
En algunas páginas solo aparecen los rostros, sin precisar lugar y fecha de desaparición, solo el nombre.
Rostros de quienes siguen haciendo falta
La CEM informó que en el libro el Papa encontró los rostros de quienes siguen haciendo falta y la memoria de las familias que no dejan de buscar.
Detrás de cada fotografía hay una historia, una ausencia y una esperanza que permanece.
Como la de Marco, que dejó una guitarra que nadie ha vuelto a tocar, o el diario de Alma, que guarda una historia a medias que espera ser completada.
La historia de José Luis, que hace seis navidades que ya no está para ayudar a su abuela a preparar la cena. Ignacio no ha vuelto a auscultar un corazón.
La historia de Rocío se ha perdido los cuatro últimos cumpleaños de sus dos hijos. Hace cinco años y medio que Miguel no saluda a su mamá en la mañana.
Decenas de miles de relaciones, historias, tareas y objetos que quedaron suspendidos en un silencio tan ensordecedor como abismal, inasible, casi impronunciable”, señala el libro entregado al Pontífice en Roma, donde se reúnen obispos de todo el mundo para tratar los problemas que viven las familias.
Detrás de cada nombre hay una familia
La CEM informó al papa León que, en México, más de 132 mil personas permanecen desaparecidas.
Detrás de cada nombre hay una familia que merece respuestas y una sociedad que no puede acostumbrarse a la ausencia.
“Nos hubiera gustado recoger en este documento las historias de las más de 132 mil personas que nos han sido arrebatadas para colocarse en un limbo al que le faltan lugar y tiempo”, señala el documento escrito en inglés y en español.
Añadió que también les hubiera gustado hablar de la comida favorita de los desaparecidos, de las calles que transitaban, los abrazos que solían dar, las historias que les contaban a sus hijos, los paseos que daban por el campo.
Nos gustaría decir que este documento da cuenta de un episodio prolongado de la vida de un pueblo anestesiado de tanta violencia”, señalan los obispos sobre el libro entregado al Santo Padre.
“Contar de su forma de mirar, de las canciones que escuchaban sin descanso, decir su fecha de cumpleaños que ahora le encoge el corazón a cada ser querido que lo busca, que lo extraña, que no ha podido seguir adelante con su vida por el peso de la ausencia”.
La Iglesia en México, junto con el Diálogo Nacional por la Paz, agradece a cada familia y colectivo que compartió su memoria y su esperanza. Seguimos alzando la voz por la verdad, la justicia, la responsabilidad ante la crisis forense y el fin de la impunidad.
No apartamos la mirada. Cada nombre importa. Cada vida cuenta. Hasta encontrarles.
“Pero no. Si fuera un episodio, esta historia habría terminado. Sin embargo, los rostros, los nombres que recoge de personas desaparecidas son parte de un pasado empecinado en permanecer en un presente que parece alargarse sin fin. Un presente que hace imposible imaginar un futuro habitable y compartido”, señala la CEM.
Atender reclamo de justicia
La CEM señala la necesidad de atender el reclamo de justicia y de verdad que exige la crisis de desaparición forzada en México.
Imposible de enfrentar si no dejamos que la realidad nos toque, que el dolor nos sacuda, que fije nuestra mirada como un ancla que nos permita zarpar hacia otros mares, unos mares inundados de encuentros, de respuestas, de exigencias”.
Añade que estamos inmersos en “unos mares en los que seamos incapaces de apartar la mirada ante una realidad que exige tanto actuar como denunciar. Unos mares en los que el Gobierno se haga responsable de la crisis forense, la impunidad, la desarticulación de instancias públicas que impide tener un registro confiable”.
“Confiamos en que las manos que lo reciban, el papa León XIV, Naciones Unidas, instituciones y personas dentro y fuera de México, lograrán no solo conmoverse sino moverse a la acción, desde lo que son y desde donde están, que serán incapaces de permanecer indiferentes ante el dolor”, señala el libro entregado al papa León XIV.
Y subrayan: “Presentamos estos rostros, estos nombres de más de 132 mil personas en el país, con un profundo respeto por su dolor, con el compromiso sincero e irrenunciable de no apartar la mirada y con la convicción de organizar la esperanza desde la justicia, la corresponsabilidad y la verdad, hasta ser capaces de imaginar y construir de la mano territorios en donde cada vida sea posible y cada sueño, alcanzable”.
Arquidiócesis de León, sin postura
La Arquidiócesis de León no ha emitido ninguna postura sobre esta publicación de la CEM, tampoco la de Celaya, de donde es el mayor número de desaparecidos que aparecen en el libro.
La CEM señala al final que a los nombres y rostros reunidos uno por uno por las familias y los colectivos que dan cuerpo a este libro, se suma aquí el enlace a un registro más amplio: los nombres de personas desaparecidas que constan en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, a cargo de la Comisión Nacional de Búsqueda, consolidados a partir de sus versiones públicas y de la reconstrucción documental realizada por organizaciones de la sociedad civil.
“Donde el testimonio de una madre, un padre o un hermano da rostro y memoria a una ausencia, el registro oficial da constancia de que esa ausencia también quedó inscrita y contada. Reunir ambos listados es un acto de memoria y también de exigencia: que ningún nombre, venga de donde venga, quede fuera de la cuenta”, añade la CEM.
Guanajuatenses desaparecidos que están en el libro
AAK