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Entrega de apoyos sociales.
Entrega de apoyos sociales. Foto: Gobierno de Guanajuato.

Guanajuato.- El 45% de los hogares en Guanajuato reciben algún tipo de apoyo del gobierno, sin embargo, entre trabas para acceder a ellos y la necesidad económica, especialista advierte de riesgo de dependencia ante la falta de atención integral al desarrollo socio-económico de los beneficiados.

En los últimos cinco años el número de hogares guanajuatenses con una persona o más beneficiarios de programas sociales del gobierno incrementó en un 96.94% respecto al último censo del inegi en 2020.

En ese entonces el 22.9% de los hogares recibían ingresos de programas sociales estatales o federales. En 2025 la cifra aumentó: del millón 808 mil 630 hogares guanajuatenses, el 45.05% tenía al menos un integrante beneficiario de estos apoyos.

Pese a que estos apoyos representan un alivio para las familias, Carlos Adrian Jiménez Ruiz, profesor investigador de la Salle Bajío detalló que sólo mitigan problemas inmediatos pero no atienden las problemáticas a largo plazo.

Explicó además que estas cifras sólo muestran un aumento en la capacidad de cobertura de los programas de gobierno, pero no miden el impacto real en las familias.

“No habría que confundir, hay que ser muy claros y muy críticos sobre que la cobertura no significa efectividad de las políticas públicas. Hay quienes anuncian con bombo y platillo en todas partes de la República Mexicana que (por ejemplo), entregamos más de 60 millones de pesos en uniformes. Pero bueno, esas transferencias se hacen con un objetivo específico, y ese objetivo es el que nosotros tendremos que medir, no cuánta lana diste” indicó.

AM trató de agendar una entrevista con María del Rosario Corona Amador, titular de la Secretaría del Nuevo Comienzo para conocer el alcance de sus programas y cómo miden el impacto en las familias más allá de los apoyos entregados, se acordó el miércoles 30 de septiembre, pero por un inconveniente, la secretaría pospuso la entrevista sin fecha definida.

También trató de contactar con Alma Alcaráz, delegada de Programas del Bienestar en Guanajuato, pero a cierre de esta edición no atendió a la solicitud.

Estadística en el estado

A nivel nacional, Guanajuato es el décimo segundo estado con mayor porcentaje de hogares con al menos un integrante o más beneficiarios de programas de gobierno. En los primeros lugares se encuentra Guerrero (56.98%), Oaxaca (56.88), y Chiapas (53.02).

En el estado, Atarjea se corona en el primer lugar, de los 1,730 hogares el 65.78% recibe algún apoyo, municipal, estatal o federal; le sigue Xichú con el 63.86% de las viviendas; Santiago Maravatío con 61.76%; Victoria con el 60.63%, y Coroneo con 59.14%.

Por el contrario, los municipios con menor presencia de los programas en proporción a las viviendas ocupadas son Apaseo el Grande (36.22%), San Miguel de Allende (37.31%), Celaya (38.56%), Villagrán (39.72%) e Irapuato (39.87%).

León también se ubica entre los últimos, de las 502,119 viviendas, en el 42.01% al menos un integrante percibió ingresos de un programa gubernamental. Porcentaje poco mayo al de Guanajuato Capital, donde el 41.48% de los hogares son beneficiarios.

Además, la Secretaría de Nuevo Comienzo, informó a AM a través de un comunicado que entre 2025 y junio de 2026, los programas de la Secretaría y sus organismos sectorizados reportaron 837 mil 41 beneficiarios únicos en el estado.

Por otro lado, la Secretaría del Bienestar reportó durante el último trimestre del 2025 un millón 544 mil 348 de personas eran beneficiarios de 22 programas sociales del gobierno federal.

De las cuales un millón 221 mil 388 personas formaban parte del programa “Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores”; y 7 mil 543 de la beca Jóvenes Construyendo el Futuro.

Cobertura no es igual a efectividad

Jiménez Ruiz, detalló que las transferencias realizadas a las familias no determinan una mejora en su calidad de vida, ya que las carencias que sufre la población responden a problemas estructurales, los cuales no se resuelven con apoyos que atienden en lo inmediato.

Explicó que factores como el acceso a servicios de salud pública de calidad, servicios básicos (agua, luz, drenaje), oportunidades de desarrollo económico, educación, y mayor poder adquisitivo (referente a la capacidad de adquisición de bienes), realmente significan una mejora en la calidad de vida, y aunque los apoyos aumentan el ingreso de las familias, no garantizan el acceso a estos servicios y oportunidades.

“Por ejemplo, antes de la 4T ganábamos 10 pesos y después de la 4T ganamos 13 pesos (contando apoyos). Eso es verdad. Pero no te dicen la otra parte de la estadística, que tenemos menos acceso a servicios básicos. Por ejemplo, hay más derechohabientes, pero ¿qué calidad tiene el servicio? No hay los suficientes médicos o (…) luego los almacenes no están funcionando al 100%. Entonces sí ganamos más, pero gastamos más (en servicios privados)”, sostuvo.

Un ejemplo de esto es el caso de María Pérez, una mujer mayor que debe viajar cada bimestre desde las Joyas hasta el Coecillo para recoger su pensión del bienestar, y aunque declaró que le es de ayuda, detalló que no es suficiente, pues tiene que comprar medicinas y atender su salud pese a que cuenta con seguro social, mismo que es deficiente.

“No veo muy grande el apoyo porque tenemos que hacer gastos de medicina. Porque va usted al seguro, si necesita una operación, discúlpenme la expresión, lo pelotean a uno hasta 2 años para darle el servicio. Entonces ¿qué hace usted? Si usted lo necesita, tiene usted que pagar por fuera”

“Yo en sí no le veo mucho el apoyo en ese sentido. El medicamento que yo tomo me cuesta, gasto de medicamentos como cerca de 2000 pesos (al mes). Porque si va usted al seguro no se lo dan”, expresó.

AM la entrevistó el 28 de septiembre, en ese momento la sucursal del coecillo del banco del bienestar “no tenía sistema”, situación que describió como difícil al tener que trasladarse y pagar transporte, además, expresó que no era la primera vez que le sucedía, indicó que en antes cobraba en un cajero particular, pero hace meses dejó de permitirle retirar.

Otro ejemplo de estos problemas es el caso de Armando Salinas Guerrero, un adulto mayor beneficiario del programa de pensiones federal. Explicó que aunque ya se jubiló, su pensión consta de solo 3,500 pesos al mes, y el apoyo lo usa para cubrir gastos de salud, pues el seguro social es deficiente.

“Sí, me ha beneficiado (el apoyo). Porque de hecho pues ya ve que en el seguro también no tienen lo suficiente, entonces ya tiene uno un medio para ir a una clínica o alguna parte para que lo atiendan. Ya compra uno mismo la medicina con eso que le dan a uno y eso es una aliviana nada más”,

Advierte riesgo de dependencia

El especialista detalló que las transferencias realizadas a las familias obtienen diferentes significados de acuerdo a su contexto socio-cultural, lo que refleja a su vez la dependencia que tiene una familia hacia los apoyos entregados.

Es decir, un hogar que percibe mayores ingresos tiene una interpretación diferente a una con percepciones monetarias menores, por lo que para estos últimos las transferencias de gobierno son más importantes.

Explicó, que en estos casos los programas de gobierno generan cierta certidumbre a las familias, permitiendo armar planes a partir del ingreso obtenido por este medio, sin embargo, declaró que la dependencia generada es peligrosa ya que permite perpetuar los problemas estructurales que permiten la carencia.

“Sí el 60% (de las familias, por ejemplo) dependen de estas transferencias. significa que hay una dependencia tremenda y no se están generando las condiciones para que sean las propias familias que produzcan”, indicó.

Expuso que el éxito de estos programas deberían medirse a partir de los resultados generados en la mejoría de la calidad de vida y las condiciones de acceso a servicios básicos de las familias, no solo en la cantidad de entrega de los apoyos.

Especialmente en municipios con mayor incidencia de este tipo de programas y con menor desarrollo económico, donde el foco debería ser generar las condiciones para que la comunidad se fortalezca y no dependa de las transferencias entregadas.

Por su parte, la Secretaría del Nuevo Comienzo explicó que buscan mejorar la condiciones de vida de las familias con una política que va más allá de entregar apoyos económicos, implementando programas de vivienda, infraestructura social, empresa, desarrollo comunitario y capacitación, aunque reconoció que analizar mejoras en estos aspectos requiere de una evaluación continua en el tiempo.

En el corto plazo, aseguró que realizan evaluaciones específicas de sus programas para medir el impacto inmediato en sus beneficiarios. Destacó por ejemplo que en el caso de la Tarjeta Rosa, el análisis realizado por el Programa universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM reveló que ocho de cada 10 beneficiarias reportaron una mejoría en su ingreso personal y una mejor alimentación en sus hogares.

“Estos resultados permiten identificar efectos inmediatos en las condiciones de vida de las beneficiarias. (…) La medición de efectos de largo plazo, como la movilidad socioeconómica o una menor dependencia de los apoyos, requiere seguimiento en el tiempo y evaluaciones específicas que permitan distinguir esos resultados de los efectos inmediatos de los programas” explicó.

Jóvenes ven mejoría

Un ejemplo del impacto positivo es el caso de jóvenes beneficiarios del programa federal “Jóvenes Construyendo el Futuro”, quienes relataron a AM que encontraron una opción laboral enfocada en sus intereses y la cual les permitió desarrollar experiencia en el campo de trabajo.

Sofía Valdivia, una de las beneficiarias, explicó que al egresar de la universidad no lograba colocarse en un empleo debido a la falta de práctica profesional en su área, motivo por el cual vio una oportunidad en este esquema.

Detalló que su trabajo consistió en apoyar a una imprenta mediante tareas de diseño y personalización, herramientas que no pudo ejercitar durante la universidad a causa de la pandemia, pero que con la práctica logró fortalecer para emprender en el futuro.

“Para mí es como si se me hubiera cumplido un sueño de niña: poder hacer cosas personalizadas y aprender a elaborarlas. Aprendí bastante y me gustaría hacer algo por mi propia cuenta con todo el conocimiento que pude recolectar; emprender un negocio propio donde mi esfuerzo dé frutos para mi crecimiento personal”, señaló.

Sofía Alva, otra de las jóvenes participantes, compartió que tras concluir sus estudios universitarios solo encontraba vacantes con menos del salario mínimo y jornadas laborales excesivas, por lo que el programa le ofreció una alternativa más conveniente.

“Me ha impactado de una forma positiva. Cuando yo estaba desempleada encontraba trabajos que tenía que cubrir más de 8 horas y pagaban mucho menos del sueldo mínimo. Entonces, con el programa he podido obtener el sueldo mínimo y tener un ritmo de trabajo bastante tranquilo”, aseguró.

Por su parte, Lucy García relató que se inscribió inicialmente por la percepción económica; sin embargo, logró desarrollar habilidades para el futuro. Destacó que antes de esta experiencia nunca había utilizado una computadora, y aprender a usarlas en su centro de capacitación le brinda la seguridad necesaria para desempeñarse en futuros empleos.

Viva voz

Armando Salinas Guerrero, beneficiario de Pensión para el Bienestar. Foto: Violeta Montelongo.

Me estaban dando la pensión de 3,500. Ahorita me cayó de perlas que me estuvieran dando el apoyo y ¿para qué despreciarlo?”

Jovita Suarez, beneficiaria de Pensión para el Bienestar. Foto: Violeta Montelongo.

Pues ya es un poquito más de dinero que se tiene, y pues para cualquier imprevisto, por lo menos hay un cinco en donde ya no te sientes tan apretado. (Vivo) con mis hijas, y ellas son las que se encargaban de todo, y ahorita pues les quitamos un peso de encima, no es mucho, pero pues ya más o menos dices, bueno, ya hay para solventar el gasto propio”

Beatriz Quiñones, beneficiaria de Pensión para el Bienestar. Foto: Violeta Montelongo.

Pues lo que pasa es que ya está uno un poco más desahogado, y ya tiene uno como una esperanza de decir esto lo tengo ahí seguro, y ya lo puede uno ocupar para muchas cosas que realmente sí le hacían falta mucho”

Sofía Alva, beneficiaria de Jóvenes Construyendo el Futuro. Foto: Cortesía.

Me ha impactado de una forma positiva. Cuando yo estaba desempleada encontraba trabajos que tenía que cubrir más de 8 horas y pagaban mucho menos del sueldo mínimo. Entonces, con el programa he podido obtener el sueldo mínimo y tener un ritmo de trabajo bastante tranquilo”

Sofía Valdivia, beneficiaria de Jóvenes Construyendo el Futuro. Foto: Violeta Montelongo.

Aprendí bastante y sí me gustaría poder hacer algo por mi propia cuenta ya teniendo todo el conocimiento que pude ir recolectando, para hacer algo para mí y que todo ese dinero vaya hacia a mí, a mi negocio y que si lo llego a hacer pueda crecer de forma personal”

Lucy García, beneficiaria de Jóvenes Construyendo el Futuro. Foto: Cortesía.

Espero que cumplan con la parte económica, que es la que a mí me interesa, además de que nos den de alguna manera el beneficio de conseguir más oportunidades laborales a largo plazo”

Sin certeza de cuántos alcanzaron lugar en JCF

Tras el anuncio del cierre de nuevas inscripciones hasta el próximo año por cupo del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, aún no hay certeza de cuantos alcanzaron lugar y cuántos quedaron fuera en el Estado.

El 2 de octubre la Secretaría del Trabajo y Previsión Social informó a través de redes sociales que: “El programa Jóvenes construyendo el Futuro no abrirá la plataforma este mes de octubre y se dará a conocer de forma oportuna el próximo periodo de circulaciones”.

La presidenta Claudia Sheimbaun aclaró en la mañanera del pasado lunes que las inscripciones se iniciarán nuevamente hasta enero de 2027 porque se llegó a la meta de beneficiarios este año.

AM trató de contactar al encargado estatal del programa, Daniel Cancino Herrera para conocer cuántos jóvenes han sido beneficiados, así como cuantos lograron ingresar en la última tanda de inscripciones y cuántos quedaron fuera, ya que la información disponible está desactualizada y solo refleja la cobertura del último trimestre del 2025.

Cancino aclaró que no tenía permitido dar dicha información y solo podría ser proporcionada por las áreas centrales de la dependencia, pues indicó que: “toda esa información es privada para ellos”.

AM contactó con la oficina central de la Secretaría del trabajo y Previsión Social, pero indicaron que los datos debían ser solicitados vía ley de transparencia.

Los datos

Al segundo trimestre del 2026 se había ejercido un 57.1% del presupuesto total del programa, es decir, se habían pagado 14,169 millones, de los cuales 69,4 millones fueron a Guanajuato.

En la misma fecha la STPS informó que más de 362 mil jóvenes participaban en el programa a nivel nacional, un 72% de su meta anual.

AAK

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