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Irapuato.- El regreso del tren de pasajeros a Irapuato no representa únicamente la construcción de una nueva vía ferroviaria. El proyecto plantea una transformación más amplia para la ciudad, que modificará la movilidad regional, obligará a replantear vialidades y espacios públicos, intervendrá una zona histórica y podría incluso cambiar el rostro de barrios que durante décadas convivieron con las vías del tren.

La nueva terminal está proyectada en el sitio de la antigua estación ferroviaria de Irapuato, en el entorno de Calzada de la Industria, entre el Barrio de Tenerías y la colonia Independencia, conocida como El Ranchito. El lugar no fue escogido al azar: la infraestructura ferroviaria existente y su conectividad fueron factores considerados para incorporarlo al proyecto.

El proyecto ferroviario Querétaro-Irapuato contempla una vía de 108.2 kilómetros, diseñada para prestar servicio de transporte de pasajeros mediante una sección de vía doble sin electrificar y una velocidad máxima de diseño de 200 kilómetros por hora.

La infraestructura tendrá tramos construidos mediante terraplén y viaductos, y contempla estaciones y paraderos en Querétaro, Apaseo el Grande, Celaya, Villagrán/Cortázar, Salamanca e Irapuato.

Para Irapuato, sin embargo, el proyecto va mucho más allá de colocar una estación. Los contratos asociados con la obra muestran que se contempla la construcción y diseño de infraestructura ferroviaria, edificios auxiliares, zonas de repostaje, talleres, cocheras y una base de mantenimiento.

También se incluye la modificación de la infraestructura ferroviaria existente en Irapuato, pues uno de los contratos contempla la construcción y diseño de 1.2 kilómetros del tramo III, del kilómetro 107+000 al 108+200, además de las estaciones de Apaseo el Grande, Celaya, Cortazar, Salamanca e Irapuato.

Para la ciudad también se considera la rectificación de la playa de vías de la estación de pasajeros existente y la reconfiguración del patio de carga, con el objetivo de permitir la operación conjunta de las instalaciones.

Otro contrato contempla 70.70 kilómetros del tramo II, entre Apaseo el Grande Zona Industrial e Irapuato, mientras que el tramo I comprende 30.70 kilómetros entre Apaseo el Grande Zona Industrial y Querétaro Zona Industrial.

A esto se suma la instalación de los sistemas ferroviarios de señalización, telecomunicaciones y control, además de las instalaciones necesarias para la operación del servicio.

En otras palabras, la obra ya tiene una dimensión técnica y contractual considerable. Lo que todavía está por definirse con mayor claridad es cómo se incorporará el proyecto ferroviario a la vida cotidiana de Irapuato.

Estación con historia

La historia ferroviaria de Irapuato está estrechamente ligada al Barrio de Tenerías y la colonia Independencia, pues la estación tiene antecedentes que se remontan al siglo XIX.

En 1877 se inauguró el primer tramo del Ferrocarril de Guanajuato, que comunicaba Celaya con Irapuato, mientras que posteriormente el Ferrocarril Central de México convirtió a la ciudad en un punto estratégico de conexión ferroviaria.

Durante décadas, la estación fue un motor económico para los barrios cercanos y un punto de llegada y salida de pasajeros y mercancías.

La privatización del sistema ferroviario durante los años 90 significó el declive del servicio de pasajeros y dejó a la antigua estación fuera de la dinámica que durante décadas había marcado a la zona.

La alcaldesa Lorena Alfaro García señaló que, de acuerdo con las reuniones sostenidas con representantes de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF), la terminal permanecerá en el entorno de la antigua estación.

La Presidenta Municipal también ha reconocido que el regreso del tren obliga a pensar en una intervención urbana más amplia.

“Es parte del entorno que tenemos que renovar y por eso estarán los expertos ya en la ejecución del plan maestro, dando las alternativas de renovación de todo el espacio público y la convivencia entre las colonias que están del otro lado de las vías del tren y las que están ya en la parte del centro. Hay que revisar el proyecto; va a ser un proyecto muy bonito e integral”, afirmó Lorena Alfaro.

La Administración municipal pretende integrar la terminal al proyecto denominado Gran Manzana, que contempla la regeneración urbana de una zona estratégica donde convergen el Parque Irekua, la Central de Autobuses y los alrededores de la futura terminal ferroviaria.

La intención, de acuerdo con la Alcaldesa, es evitar que la estación sea un elemento aislado y convertirla en parte de una intervención urbana de mayor alcance.

Irapuato es un punto neurálgico de comunicación y queremos que esta terminal se integre de forma armónica. Sabemos que es un proyecto federal, pero trabajaremos en equipo para que sea un espacio digno, moderno y funcional”, puntualizó.

Piden mejorar el entorno

El proyecto también coloca sobre la mesa una realidad que conocen desde hace décadas quienes viven en los alrededores de la antigua estación.

Para los habitantes del Barrio de Tenerías, el regreso del tren genera expectativa, pero también plantea una exigencia: que la inversión ferroviaria no se limite a las vías.

Laura Pérez, comerciante de la Avenida de la Industria, consideró que la intervención debe generar beneficios más amplios.

“Sería bueno que el proyecto aportara beneficios a todos, no solo al tren, sino también al medio ambiente”.

La petición se repite entre vecinos: si Irapuato volverá a recibir pasajeros, también deberá mejorar la infraestructura urbana que encontrarán quienes lleguen a la ciudad.

María González, vecina de la calle Isabel la Católica, puso el foco en el estado de las banquetas.

“Nos daría gusto volver a tener la estación del tren, pero también queremos que arreglen las banquetas, porque están rotas, sobre todo en Calzada de la Industria, porque ¿cómo vamos a recibir a la gente con estas calles?”

José Ramírez, vecino de la calle Del Moral, señaló las deficiencias en el alumbrado público.

“El alumbrado casi no sirve, hay calles muy oscuras y sería importante que, si van a volver a usar la estación, también la zona se vea bonita”.

Así, para quienes viven en Tenerías, el tren representa una oportunidad para recuperar una parte de la identidad ferroviaria de Irapuato, pero también una prueba para las autoridades: demostrar que la modernización puede llegar a las calles que rodean la nueva terminal.

Empresarios ven oportunidad para Irapuato

Desde el sector empresarial, el proyecto es visto con buenos ojos, aunque existe una advertencia: la infraestructura ferroviaria por sí sola no garantiza beneficios económicos si no existe una planeación urbana adecuada.

El presidente de la Coparmex Irapuato-Salamanca, Fernando González, consideró que el tren puede fortalecer la posición estratégica de la ciudad.

“Desde que vimos el proyecto lo vemos con buenos ojos. La verdad es que sí esperamos que fortalezca la conectividad que va a haber en la región, la movilidad y sobre todo mejorar la competitividad de la región”.

Para el dirigente empresarial, la llegada del tren puede convertirse en una oportunidad para atraer inversiones, incrementar el turismo de negocios y mejorar la calidad de vida.

Pero también pidió que el crecimiento vaya acompañado de una visión integral.

“Esto también va a representar una oportunidad para Irapuato, siempre y cuando se ejecute bien la planeación, la transferencia y visión integral, que desde el principio del gobierno ha venido insistiendo”.

González reconoció que todavía no existe un impacto directo visible para Irapuato porque la ciudad se encuentra en una etapa de planeación y desarrollo.

“Al día de hoy todavía no se observa ese impacto directo porque al final está todavía en proyecto y ya hay otras ciudades que ya empezaron sus primeras etapas”.

Por ello, consideró que Irapuato todavía está a tiempo de anticiparse a las consecuencias urbanas del proyecto.

“Creo que estamos en muy buen tiempo para que de manera anticipada se pueda hacer la integración urbana”.

Esa integración, dijo, debe considerar accesos, conectividad y posibles afectaciones viales.

¿Qué pasará con La Chabela?

Uno de los aspectos más sensibles de la transformación urbana es el futuro de la llamada “La Chabela”, zona de tolerancia ubicada sobre la avenida Primero de Mayo.

Aunque todavía no hay una definición oficial sobre su destino, el Gobierno Municipal analiza la posibilidad de reubicarla como parte de las acciones de renovación urbana asociadas con el proyecto ferroviario y el denominado Plan Maestro de la Gran Manzana.

La eventual modificación de este espacio no sería un asunto menor. Se trata de una zona que durante años ha formado parte de la dinámica urbana de ese sector de Irapuato y cuya transformación tendría repercusiones sociales y urbanas.

La propia alcaldesa ha planteado que el proyecto debe permitir una renovación integral del espacio público y mejorar la convivencia entre las colonias ubicadas a ambos lados de las vías.

El reto, por tanto, no es solamente construir una estación, sino decidir qué usos, actividades y servicios coexistirán alrededor de ella, pues la nueva terminal no llegará a un terreno aislado.

Llegará a barrios históricos, calles con problemas de banquetas, zonas con deficiencias de iluminación y un sector que durante años perdió la actividad que alguna vez le dio el ferrocarril.

JRL

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