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Irapuato.- La nueva estación de pasajeros se proyecta en una zona con calles deterioradas, poca iluminación, un mercado con decenas de locales vacíos y una zona de tolerancia cuyo futuro está bajo análisis, mientras el Plan Maestro de la Gran Manzana, impulsado por el gobierno de Irapuato, contempla renovar el entorno ferroviario con nuevas vialidades, cruces seguros, movilidad ciclista, espacios públicos y conexión con otros medios de transporte.

El proyecto del tren de pasajeros Querétaro-Irapuato contempla instalar la nueva terminal en el área de la antigua estación, sobre avenida Primero de Mayo, junto a la Central de Autobuses y el patio ferroviario.

La inversión total para el proyecto es de aproximadamente 47 mil millones de pesos (con una asignación presupuestal federal propuesta de más de 20 mil millones de pesos para 2027), mientras que el proyecto completo que extiende la ruta hacia Irapuato-Guadalajara contempla una inversión global superior a los 127 mil millones de pesos.

Sin embargo, la llegada del tren no solo plantea la construcción de una terminal.

Alrededor de las vías en Irapuato, ya existe una zona habitada por vecinos del Barrio de Tenerías y la colonia Independencia (más conocida como ‘El Ranchito’), comercios, el mercado ‘Jesús R. Márquez’ y una actividad urbana que durante años ha convivido con el deterioro de algunas calles y espacios públicos.

El Plan Maestro de la Gran Manzana identifica al subpolígono Ferrocarril como uno de los espacios que requieren renovación urbana y plantea intervenir el entorno mediante acciones de movilidad, espacio público, seguridad vial y desarrollo económico.

El documento establece como objetivo mejorar el uso del suelo, el espacio público, la accesibilidad y la sostenibilidad ambiental.

En el diagnóstico, el área de estudio incluye la estación ferroviaria, las vías, los patios del ferrocarril, la Central Camionera y distintos equipamientos y colonias de la zona. El propio plano identifica al subpolígono Ferrocarril como parte de la Gran Manzana.

Los habitantes de la zona buscan mejoras generales

Para los habitantes de las calles 15 de septiembre, 1810 y otras vialidades de Independencia y Tenerías, el tren representa una oportunidad para que la transformación no se quede en la estación.

“Si van a traer el tren hasta aquí, también queremos que arreglen nuestras calles, porque no tendría sentido tener una estación nueva y que alrededor siga todo igual”, comentó Alfredo Campos, vecino de la calle 15 de Septiembre en la colonia Independencia.

“Aquí hace falta iluminación, hay partes donde uno tiene que caminar con cuidado porque están muy oscuras. Si va a llegar más gente por el tren, necesitamos que también haya más seguridad”, mencionó la señora Alma Ortiz, vecina de la calle 1810 en la colonia Independencia.

José Ramírez, vecino de la calle Del Moral, señaló precisamente las deficiencias del alumbrado público:

“El alumbrado casi no sirve, hay calles muy oscuras y sería importante que, si van a volver a usar la estación, también la zona se vea bonita”.

La transformación que esperan los vecinos tiene algunos puntos de coincidencia con lo que ya está planteado en el Plan Maestro de la Gran Manzana.

El documento contempla una “renovación urbana de subpolígono Ferrocarril”, además de un mejoramiento urbano integral del entorno de la Gran Manzana. También plantea aprovechar patios ferroviarios para generar espacios públicos verdes y renovar los entornos de puentes.

El plan contempla varios aspectos de movilidad

En materia de movilidad, el plan propone cruces seguros, senderos escolares, calles completas, ciclovías, calles tranquilizadas, un sistema de gestión de estacionamiento y un Centro de Transferencia Modal (Cetram). También plantea abrir y consolidar nuevas vialidades al oriente del corredor ferroviario.

Dos proyectos viales aparecen de manera específica: un Paso Inferior Vehicular en la avenida Revolución y un Paso Superior Vehicular en la avenida Del Trabajo. El plan los clasifica dentro de sus estrategias de movilidad para mejorar la estructura urbana.

Esto significa que el entorno de la estación no está pensado únicamente para recibir automóviles.

El documento plantea una red de movilidad más amplia, con ciclovías, transporte público, senderos y espacios para peatones. Incluso señala que actualmente la Gran Manzana tiene cobertura de transporte público con 52 de 55 rutas, pero solamente 15.47 % de sus frentes cuenta con rampa.

Para los vecinos, esos cambios podrían significar algo tan básico como poder caminar con mayor seguridad por la zona.

“Nos gustaría que el tren trajera también banquetas buenas, cruces seguros y más iluminación. Aquí vive gente desde hace muchos años y queremos que nos tomen en cuenta en esa transformación”, mencionó María Aguilera, vecina de la calle Bolívar.

Esperan crear oportunidades para el comercio

A unos 500 metros de la futura terminal está el mercado Jesús R. Márquez, que actualmente cuenta con apenas 11 negocios activos, pese a que tiene capacidad para alrededor de 60 locales, entre espacios interiores y exteriores.

Desde hace aproximadamente dos años se planteó trasladar a comerciantes ambulantes a este mercado para reactivarlo; la propuesta no se concretó.

Con la llegada del tren, los comerciantes consideran que se abre una nueva oportunidad.

“Si empieza a pasar más gente por aquí, el mercado puede volver a tener vida. Hay muchos locales vacíos y lo que necesitamos es que vuelva la gente, que haya movimiento y que se apoye a los comerciantes”, consideró Juana Hernández, vecina del mercado.

El Plan Maestro también contempla fortalecer las actividades comerciales y de servicios de la gran manzana mediante el fortalecimiento de corredores para desarrollar dichas actividades.

Por eso, la llegada del tren podría representar para el mercado una oportunidad para recuperar actividad comercial en un inmueble que actualmente utiliza una parte reducida de su capacidad.

“Nosotros esperamos que el tren ayude al mercado. Si van a venir pasajeros, estaría bien que encontraran un lugar donde comer, comprar y conocer esta parte de Irapuato. Pero también necesitamos que arreglen el entorno”, señaló Juan Campos, vendedor de la zona.

La Zona de Tolerancia también está en las conversaciones

A unos metros de la antigua estación se encuentra La Chabela, conocida como la zona de tolerancia de Irapuato, donde su futuro también está sobre la mesa.

La presidenta municipal, Lorena Alfaro García, en entrevistas anteriores ha dicho que con la instalación de la estación del tren se analiza la posibilidad de retirar la zona de tolerancia como parte de la renovación del entorno.

“Es parte del entorno que tenemos que renovar. Por eso están los expertos en la ejecución del plan maestro, dando alternativas de renovación de todo el espacio público y la convivencia entre las colonias que están del otro lado de las vías del tren y las que están ya en la parte del templo”, declaró la alcaldesa.

Al ser cuestionada sobre si las trabajadoras sexuales serían retiradas del lugar, Alfaro García señaló que el tema sería revisado dentro del proyecto y sostuvo que se trabaja en una propuesta integral para la zona.

En un recorrido realizado por AM no fue posible obtener testimonios de las personas que trabajan en el sexoservicio del lugar, debido a que no aceptaron entrevistas.

Por ello, el futuro de La Chabela debe distinguirse de lo established en el Plan Maestro, el cual no expresa la desaparición de la zona de tolerancia.

El reto es llevar la planeación a la acción; los vecinos piden claridad

El reto será llevar esa planeación a las calles, pues la llegada nuevamente del tren de pasajeros implica modificar una zona donde actualmente existen viviendas, comercios, actividades económicas y espacios que forman parte de la vida cotidiana de los habitantes.

Donde los vecinos quieren saber qué ocurrirá con sus calles, si habrá cierres, dónde estarán los accesos, cómo funcionará el estacionamiento, qué vialidades tendrán mayor tráfico y qué medidas se tomarán para garantizar el paso de peatones.

También está pendiente conocer cómo se modificará el entorno de las vías y qué relación tendrá la nueva estación con la Central de Autobuses, el mercado y las colonias ubicadas a ambos lados del corredor ferroviario.

Aunque el Plan Maestro del municipio plantea precisamente la necesidad de comunicar y socializar los proyectos de impacto urbano mediante procesos de aproximación social y participación ciudadana.

Para quienes viven en la zona, esa participación será especialmente relevante si las obras modifican los recorridos que utilizan diariamente.

“Lo único que pedimos es que nos informen. Nosotros somos los que vivimos aquí y queremos saber qué van a hacer, qué calles van a cerrar y qué va a pasar con nuestras casas y negocios”, comentó Héctor Quintero, vecino de la calle 27 de Septiembre.

La futura estación llega a una zona que ya cuenta con una zona urbana sobre la mesa que tiene problemáticas definidas, y donde el tren podría convertirse así en el detonante de una transformación mucho más amplia.

Pero para los vecinos de Tenerías e Independencia, la transformación tendrá que medirse en cosas concretas: calles transitables, banquetas, iluminación, seguridad, cruces, comercio y espacios públicos.

También en lo que ocurre con lugares como el Mercado Jesús R. Márquez y la zona de tolerancia conocida como La Chabela.

Porque una estación nueva puede devolverle pasajeros al ferrocarril, pero la recuperación de la zona dependerá de si esa actividad logra extenderse más allá de sus andenes.

Para quienes viven alrededor de las vías, la expectativa es sencilla: que el tren de pasajeros no solamente vuelva a pasar por Irapuato, sino que también ayude a que esta parte de la ciudad vuelva a vivir con la estación del tren de pasajeros.

DP

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