Historia 361
Esta es la historia 361 de 450 que te contaremos sobre León
Hubo una época en León en la que organizar una boda, unos XV años o un baile de coronación no significaba solamente elegir el salón o el menú, también había que pensar quién pondría la música.
Durante varias décadas, uno de los nombres más buscados para las fiestas fue Cristóbal Colón. El grupo versátil estuvo presente en bodas, tardeadas, coronaciones, ferias y eventos sociales dentro y fuera de Guanajuato.
Su historia comenzó con seis músicos e instrumentos comprados a crédito y terminó convirtiéndose en una empresa musical que llegó a reunir hasta 21 personas entre músicos y equipo de trabajo.
Alberto Elías López Dorantes, “Chito”, fue uno de los integrantes originales y baterista de la agrupación. En su memoria permanecen los ensayos, viajes, trajes hechos a la medida y canciones que el público pedía una y otra vez.

Un nombre que llegó para quedarse
Cristóbal Colón Ruiz llegó a León desde Valparaíso, Zacatecas, para estudiar música. Tocaba el órgano y coincidió con otros jóvenes que buscaban abrirse camino en los escenarios: Juan Manuel Aguilar Rivera, Gabriel López Dorantes, José Ramírez Escoto, Vicente Escobar y Alberto Elías López Dorantes.
Para formar el grupo consiguieron instrumentos a crédito. Eran jóvenes y pagar el equipo representaba un esfuerzo importante, pero comenzaron a distinguirse por la disciplina para ensayar y el cuidado de sus presentaciones.
Antes de que Cristóbal Colón alcanzara notoriedad, algunos de sus integrantes viajaron a Estados Unidos con el grupo Los Astros. Durante aproximadamente tres años pasaron temporadas de seis meses en México y seis meses en aquel país.
Los viajes les permitieron conocer otros estilos musicales, equipos de sonido y formas de montar un espectáculo. Esa experiencia sería aprovechada posteriormente en Cristóbal Colón.
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El contrato que cambió su historia
Uno de los momentos decisivos llegó en 1974, cuando Casa Pedro Domecq organizó un concurso para seleccionar al grupo que amenizaría sus eventos durante un año en siete ferias del país. Cristóbal Colón participó y ganó el contrato.
Lo que inicialmente sería un año terminó convirtiéndose, de acuerdo con “Chito”, en una relación de casi tres décadas. Llegaron presentaciones en brindis, coronaciones, ferias y otros eventos en ciudades como León, Aguascalientes, Guadalajara, Texcoco, Zacatecas y San Luis Potosí.
En sus mejores años, recuerda el baterista, podían acumular entre 280 y 300 presentaciones anuales.

Cristóbal Colón llegó a contar con autobús para los músicos, vehículos para transportar el equipo, secretaria, personal técnico y hasta un sastre que se mudó de Guadalajara a León para trabajar con ellos.
La imagen era parte del espectáculo. Utilizaban trajes hechos a la medida y telas importadas, además de invertir constantemente en equipo de sonido e iluminación.
En los años 80, una presentación podía costar alrededor de cinco o seis mil pesos, una cantidad que los colocaba entre los grupos más caros de aquel momento. Alberto calcula que, trasladado a la actualidad, ese mismo servicio podría rondar entre 80 mil y 100 mil pesos.
Los ensayos tampoco se dejaban a la improvisación. Los lunes revisaban las canciones que necesitaban preparar y de martes a jueves ensayaban durante cuatro o cinco horas.
Un repertorio para cada generación
Una de las claves del grupo era adaptarse al público. Si una familia pedía una canción para su celebración, los músicos la preparaban.
En una boda podían comenzar con música de las décadas de 1940 y 1950 para los padres y familiares de los novios. Durante la cena llegaban las canciones del recuerdo y, al comenzar el baile, aparecían las cumbias, baladas y rock.

Algunas canciones se volvieron prácticamente obligatorias. “Yo no sé vivir sin ti”, identificada por el público como “Cariño mío”, podía sonar dos o tres veces durante una misma fiesta. También estaba “Azul”, de Agustín Lara.
Para muchos leoneses, Cristóbal Colón dejó de ser solamente el grupo contratado para amenizar una fiesta. Su música comenzó a formar parte de bodas, XV años, coronaciones y celebraciones familiares.
También compartieron escenarios y eventos con reconocidos artistas de la época. Uno de sus espectáculos más recordados se presentó en el Teatro Manuel Doblado durante una celebración relacionada con la reina de la ciudad, Grety Esquivel.
El montaje recorría la historia de la música, desde piezas clásicas y semiclásicas hasta los ritmos de diferentes décadas.
Éramos una familia auténtica, vivíamos más horas juntos nosotros como empresa musical que con nuestras esposas ni con nuestros hijos”, recuerda “Chito”.
El sonido de una generación
La presencia de Cristóbal Colón también quedó registrada en las páginas sociales de los periódicos. Las notas sobre bodas y celebraciones mencionaban al grupo entre los detalles de la fiesta, mientras la radio ayudaba a difundir los eventos.
Su sonido llegó más allá de León. “Chito” recuerda que un cantante de Monterrey le contó haberlos escuchado durante una coronación en Loreto, Zacatecas. La impresión fue tal que regresó a casa diciendo que había escuchado una orquesta que sonaba como Ray Conniff.
Cristóbal Colón mantuvo una trayectoria de alrededor de 44 años.

El COVID frenó al grupo
La pandemia frenó las celebraciones y obligó a sus integrantes a buscar otras fuentes de ingreso. Al mismo tiempo, el mercado había comenzado a cambiar y los grupos en vivo perdieron espacio frente a los DJ y otras formas de amenizar eventos.
Con el tiempo, la agrupación dejó de presentarse. De los seis integrantes originales sobreviven tres.
A sus 72 años, “Chito” recuerda que el párkinson le impide tocar como antes. Su mano izquierda ya no tiene la fuerza necesaria para sostener una baqueta y también tuvo que dejar la guitarra.
Pero las canciones permanecen.
Todavía nos extraña la gente. Tengo gente que me habla y me dice: ‘Chito, ¿cómo han estado?, ¿cómo los extrañamos?’”, comparte.
Cristóbal Colón permanece en la memoria de quienes, al escuchar una canción, pueden regresar por unos minutos a una boda, una coronación, una feria o una pista de baile donde alguna vez sonó el grupo que durante décadas puso música a las celebraciones de León.
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