Historia 411
Esta es la historia 411 de 450 que te contaremos sobre León
Entre cultivos de maíz, cerros, acequias y veredas rodeadas de grandes árboles, surgió El Coecillo, uno de los barrios más emblemáticos y populares de León, con más de cuatro siglos de historia y tradición.
Información del libro Los barrios de León, del Archivo Histórico, documenta que El Coecillo era un pequeño pueblo de indios asentado en las inmediaciones de la entonces Villa de León, fundado en 1580 a instancias de don Domingo de Mendiola, corregidor y después alcalde mayor de la Villa de León.
Los primeros pobladores del barrio, en su mayoría tarascos, enfrentaron despojos de tierras, inundaciones y la guerra chichimeca. Además, alrededor de la Villa convivían indígenas, negros, mestizos y mulatos; algunos de ellos trabajaban en las propiedades de los españoles.
TE PUEDE INTERESAR:
Un pueblo entre cerros y sembradíos
La historia recuperada por el entonces cronista Arturo Navarro describe un paisaje muy distinto al que hoy se observa entre los jardines, talleres, mercados y calles congestionadas del barrio.
El asentamiento original se encontraba en un espacio de pequeñas elevaciones y cerritos. En uno de ellos, rodeado de árboles, habitaba el mulato Diego Ramírez; cerca se encontraba otro cerro donde vivía el indígena Juan Baltasar, y más adelante, otro punto próximo a las tierras trabajadas por Juan López de Ibáñez.
En aquel paisaje de elevaciones y tierras de cultivo se sembraban maíz, calabaza, chile, jitomate y otras semillas, en terrenos donde siglos después se levantarían casas, templos, mercados y talleres.
Durante 1580, cuando se fundó el asentamiento, su población habría sido pequeña. Poco más de treinta indígenas, en su mayoría tarascos, quienes recibieron colectivamente una huerta equivalente a unas 21 hectáreas.
Cuatro años después, en 1584, se le concedieron tres caballerías de tierra, tanto para ampliar el asentamiento como para que sus habitantes pudieran cultivar y criar animales.
Con los años, la expansión de la Villa española, fundada en 1576, trajo consigo conflictos por la propiedad. Los españoles comenzaron a establecerse en El Coecillo.
En 1625, los indígenas de El Coecillo presentaron testimonios para defender la posesión de las tres caballerías concedidas al pie del Cerro del Gigante.
El barrio quedó al oriente de la Villa, separado de ella principalmente por el río de los Gómez. Con el paso del tiempo, caminos, puentes y nuevas obras urbanas terminaron incorporándolo a la ciudad.
TE PUEDE INTERESAR:
En 1831 se ordenó construir un puente para conectar el barrio con la Villa, sobre el conocido arroyo del Muerto, lo que facilitaría el paso de los peatones.
Sin embargo, la inundación de junio de 1888 lo derrumbó. En enero de 1889, se inició la construcción del puente Barón, una obra que contribuyó a mejorar la movilidad y el crecimiento de El Coecillo.
La transformación
El antiguo pueblo campesino comenzó a convertirse en un barrio comercial y artesanal.
Para finales del siglo XIX, El Coecillo tenía plazas, templos, talleres y comercios. Se vendían productos como leña, semillas, pastura y verduras procedentes de sus huertas.
Algunas calles estaban perfectamente identificadas, como Del Aguacate, Del Perro, Cerro Prieto, Callejón del Toro, San Pedrito, La Candelaria, La Carmona, San Juan, Del Bosque, De la Mora, San Cayetano, La Luz, Cruz de Cantera, Cantarranas, Las Crucitas, Los Herreros, Arroyo del Muerto y Españita.
Algunas denominaciones sobrevivieron; otras desaparecieron conforme León modificó su traza urbana.
Para las primeras décadas del siglo XX, el barrio ya tenía una vida comercial propia. Hacia 1914, las calles de San Francisco y La Luz continuaban entre las más importantes. Mientras que las plazas de San Juan y San Francisco de Asís formaban parte de sus espacios de convivencia y comercio.
La Plaza de San Juan se convirtió en uno de los principales puntos de reunión. El barrio tenía también sus templos y capillas: San Francisco, San Pedrito, La Candelaria, La Salud y la Cruz formaban parte de su paisaje religioso.
Desde finales del siglo XIX, la herrería, la zapatería, la curtiduría y otros oficios comenzaron a formar parte de la identidad económica del barrio. Así como la fabricación de cuchillos, machetes y piezas de hierro forjado.

¿De dónde viene el nombre?
A lo largo de su historia, el nombre del barrio apareció escrito de distintas maneras: Cuisillo, Cuicillo, Cuesillo y Cuecillo, antes de consolidarse la palabra Coecillo.
Una tradición etimológica relaciona el término con una voz indígena asociada a un pequeño adoratorio o templo.
La evangelización y la educación del barrio estuvieron ligadas a la presencia franciscana. Los religiosos llegaron a León en 1588 y establecieron su convento en el área de El Coecillo. De esta presencia surgió la denominación San Francisco del Cuicillo.
Otras explicaciones históricas relacionan el nombre con la idea de un pequeño cerro o elevación del terreno.
Hoy, caminar por El Coecillo es recorrer un territorio que alguna vez estuvo rodeado de cerros, árboles, cultivos y caminos. Fue pueblo de indios, espacio de disputas por la tierra, escenario de inundaciones, lugar de evangelización y, con el tiempo, un barrio comercial y artesanal que conserva más de cuatro siglos de historia.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
Queremos que tú también formes parte de este archivo vivo. Si conoces una historia que merece ser contada, si fuiste protagonista o testigo de algún hecho que marcó a León, compártela con nosotros a través de este formulario:
Cuéntanos tu historiaClic aquí para leer más historias.