León, Guanajuato.- El arzobispo de León, Alfonso Cortés Contreras, dijo en entrevista a AM que se va en paz y tranquilo de haber sido el pastor de la Diócesis durante 11 años.
Se le veía triste en su oficina, pero con la frente en alto de haber asumido su misión pastoral, y parafraseando al Papa Juan Pablo II, señaló que se va físicamente, pero se queda su corazón en León.
Me voy en paz. Mis manos están untadas de paz y tranquilidad porque quise una Iglesia misionera, nueva en la evangelización, y que caminara en comunión con la sociedad. No todo se logra pero en la Iglesia el trabajo es continúo. Me llevo en el corazón esta Iglesia, pero continúa la obra”, comentó Alfonso Cortés Contreras.
P ¿Cuáles son los principales retos que hay para la Iglesia y Sociedad?
R Lo que más le cuesta al ser humano es cambiar, así como a la Iglesia y a la sociedad misma. Hacen falta reformas profundas. Se requiere una Iglesia que ame la cultura y la educación y que sea participativa y que atienda la riqueza profunda que tienen los ancianos, jóvenes y familias.
P ¿Enfrenta la Iglesia una crisis en la actualidad?
R Una de las grandes adversidad fue no lograr fecundidad en Iglesia más profunda por la dificultad de que el cristianismo sea cultura y forma de vivir. La crisis social que vivimos en el fondo es una crisis espiritual, cultural, lo que pone al ser humano de pie con dignidad.
P ¿Durante su gobierno eclesial cuantos sacerdotes ordenó?
R Fueron alrededor de 60. Los últimos fueron 14 el 2 de febrero.
P ¿Se va satisfecho de su labor pastoral?
R Estoy tranquilo y agradecido con Dios Nuestro Señor por las experiencias en las que me ha llevado, tanto en Monterrey, en Cuernavaca y en León, como Obispo. Lo importante para mí ahora es vivir con calidad y dignidad lo que Dios me dé vida.
P ¿Cómo le gustaría la Iglesia en estos tiempos?
R Yo quisiera una Iglesia, un evangelio más cultural; cultura me refiero a lo social, a la salud, a la familia, a la ecología?
P ¿Cómo deja la Arquidiócesis de León?
R Lo que hice fue continuar el trabajo de mi antecesor, monseñor José Guadalupe Martín Rábago. Yo recibí la Arquidiócesis con 113 parroquias y ahorita dejo 136 y ya tenía previstas otras seis, ya tenía hasta a los párrocos. Fue un buen avance porque hice una reingeniería de la Arquidiócesis.
P ¿Cuántos sacerdotes deja en la Arquidiócesis de León?
R Somos 262 diocesanos, 128 religiosos, 678 religiosas. Recibí seis zonas pastorales y ahora dejo nueve: recibí 17 decanatos y ahora son 22. Se sigue trabajando en un proyecto de Pastoral que se debe plantar en cada zona pastoral y atender a otros extractos sociales, como industriales, trabajadores, comerciantes, estudiante, todo miembros de una comunidad.
P ¿Qué se requiere en la Iglesia?
R Que sea una Iglesia misionera y moderna, que sepa leer los signos de los tiempos y que sepa hacer comunión y que sepa escuchar el rumor de las necesidades, de los gozos y alegrías de la sociedad.
P ¿A dónde se va y que extrañará de León?
R A partir del 19 de agosto me voy a vivir a Monterrey con mi familia. Extrañaré la calidez de las personas. Ante la violencia que hay en Guanajuato, se puede hacer una transformación antropológica, cultural, espiritual profunda de este estado, pero hay que dejar lo superficial y las promesas vanas, hay que ir al encuentro de la sociedad.
P¿Que le hubiera gustado hacer en León?
R Una Iglesia más transformadora, más moderna.Escuchar a los demás, vivir para otras personas. Una Iglesia más profunda y renovada. Reconozco la obediencia y bondad de los sacerdotes, los cambié a todos, removí la tierra con ciertas dificultades.
P Le tocó vivir una crisis por el COVID ¿qué le dejó?
R Nos descubrió la realidad de la falta de comunión y de ayuda entre las parroquias; nos descubrió la debilidad de que estábamos encerrados en los templos y una riqueza enorme de la gente y de muchos hermanos sacerdotes que no tenían más que siete mil pesos de sueldo. Fue una crisis dura, ahora ya ganan alrededor de 10 mil pesos
P ¿Cómo deja la administración financiera de la arquidiócesis?
R “Se requiere una mayor participación de los laicos en la administración de las parroquias y de la arquidiócesis. Dejo una Iglesia donde la gente es generosa, donde no hay recursos del otro mundo, pero se tiene de qué vivir.
JRL