León.- Alexander Carrillo, además de ser director de la Orquesta Típica de León, se ha convertido en un ejemplo de resistencia civil: Es un enemigo para el chavismo en su natal Venezuela, fue víctima de amenazas por alzar la voz y por buscar la justicia social.
Alex relató para AM que vio el deterioro de su país hace 26 años, una dictadura cruel que se construyó poco a poco bajo una bandera de solidaridad, que dijo solo le quitó las libertades a su pueblo. Cuando se le preguntó cómo era vivir bajo el régimen chavista impuesto por Hugo Chávez y preservado, dejó claro que los venezolanos “no viven, sino sobreviven”.
Con el tiempo cuando esto se empezó a ver, cuando empezamos a abrir los ojos, ya era tarde. Lo que vivimos en Venezuela, vivir bajo el régimen chavista es prácticamente un ejercicio de supervivencia, en el que tienes que renunciar a tus derechos individuales. Tú ya no eres dueño de tu pensamiento, ellos se apropian de tu pensamiento”, dijo Alex.
Durante la consolidación del régimen, su formación humanista y su espíritu crítico lo llevaron a afilar su pluma y escribir contra las arbitrariedades del gobierno. Recordó incluso que un gobernador le quería dar un premio por su trayectoria artística y él se negó a recibir el galardón por congruencia a sus ideas.
Fue así que Alex fue víctima de amenazas, hostigamiento e intimidación al punto de que su teléfono fue intervenido y le robaron su computadora. Así en el 2020 llegó a México. León se convirtió en un refugio para él, su esposa y uno de sus hijos. Desde aquí sigue con su espíritu incansable de lucha.
Me trajo problemas hasta familiares, porque mi familia decía, mira, vamos a tener problemas si tú sigues escribiendo así. Y escribí, escribí bastante y mi abogado en algún momento me dijo, Alexander vas a tener que irte porque vienen por ti, vienen por ti. Yo estoy ejerciendo mi derecho como venezolano a opinar de la política, a manifestar mis mis criterios. Dice sí, pero eso lo entiendes tú, pero no lo entienden los del régimen…Me hicieron amenazas durísimas, durísimas, me intervinieron el teléfono, me allanaron la oficina, se llevaron un disco duro de una computadora donde yo tenía mis arreglos musicales, tenía composiciones. Todo eso se lo llevaron”, recordó.
Pero el calor de hogar no se siente igual estando fuera de Venezuela donde viven su madre y hermanos a quienes no ve desde hace años salvo por videollamada. Y es que ahora México pide visa a los venezolanos y teme que si va, ya no pueda entrar al país.
Alivio, cautela y esperanza
La comunidad venezolana en Guanajuato experimentó una intensa mezcla de alivio y esperanza, aunque con gran cautela, ante la noticia de la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Si bien celebraron el evento como el “primer paso” hacia el fin de la dictadura, la incertidumbre persiste sobre la violencia y las estructuras corruptas del régimen que, temen, aún conservan poder en Venezuela.
Esta reacción se alimenta de las graves experiencias personales que forzaron su migración. Los testimonios recogidos en León e Irapuato dan cuenta de una crisis humanitaria devastadora, con relatos de desnutrición extrema y la falta crítica de medicamentos que puso en riesgo la vida de sus hijos.
Además del hambre, la comunidad enfatizó la constante represión, ejemplificada por la detención de familiares por actos triviales, como portar un meme crítico al gobierno en su celular. El sentimiento general es que, aunque el cambio es inminente, el proceso apenas comienza y se requiere una vigilancia internacional constante para evitar el retroceso.
AAK