León, Guanajuato.- A Andrea Villalpando le quedan apenas dos horas libres al día después de trabajar, trasladarse y cumplir con las tareas necesarias para preparar su siguiente jornada.
Se levanta a las 5:45 de la mañana y regresa a casa hasta las 7:40 de la noche. Es alrededor de las 9:30 cuando finalmente puede dedicar tiempo a alguna actividad recreativa.
La arquitecta vive en el Centro de León y trabaja en la colonia Héroes de León. El viaje redondo entre su casa y su empleo le consume alrededor de tres horas diarias.
Después de bajar del autobús en el paradero del campus de la Universidad de Guanajuato, en San Carlos, todavía debe caminar unos 20 minutos.
Para llegar a su trabajo únicamente tiene dos opciones de ruta y en ocasiones encuentra filas de hasta 100 personas. La ruta 96 es la única que llega hasta Héroes de León, aunque representa un trayecto más tardado.
“Las filas parecen interminables”, expresó.

Andrea relató que en cada viaje pueden subir más de 50 pasajeros, incluidos quienes permanecen de pie. Las aglomeraciones alcanzan las escaleras y puertas de las unidades y pueden ocasionar discusiones y retrasos.
A esto se suman las fallas mecánicas. Señaló que en distintas ocasiones los pasajeros han tenido que cambiar de unidad a medio recorrido por problemas en las puertas o alertas de humo, incidentes que pueden añadir hasta 40 minutos al trayecto.
“Desde hace 5 meses aproximadamente ya es muy raro que pueda llegar a las 8 en punto a mi trabajo”, denunció.
La situación también ha tenido consecuencias laborales. Según relató, en su empresa se advirtió recientemente a los trabajadores que quienes no cumplan con el horario de entrada podrían tener restricciones para ingresar.
“Siento que todo el tiempo, dinero, esfuerzo, todo lo que invierto al final de cuentas no vale, no estoy viviendo, sino sobreviviendo”, expresó.

Usuarios cambian autobús por bicicleta o scooter
La experiencia no es aislada entre quienes utilizan el transporte público en León.
Nikolle Villegas, facturista en una empresa cercana a la Zona Centro, también calcula que dispone de solo dos horas libres al día.
Anteriormente tardaba hasta 65 minutos en autobús para llegar de su casa al trabajo, por lo que decidió comenzar a trasladarse en scooter eléctrico.
Trabaja jornadas completas de lunes a sábado y señaló que la falta de tiempo también limita sus posibilidades de buscar ingresos adicionales o realizar actividades personales.
“Me cuesta más trabajo, por ejemplo, ir al cine, tener un día libre sin tener que hacer nada de comer y comprar comida afuera, o sea, eso para mí ahorita es prácticamente imposible”, explicó.
Juan Carlos, asesor telefónico bilingüe de servicio al cliente, también dejó de utilizar regularmente el transporte público para reducir sus tiempos de traslado.
El recorrido entre Plaza Obelisco y Poliforum le toma aproximadamente 15 minutos en bicicleta, mientras que en autobús puede tardar hasta una hora debido a los transbordos.
“La mayoría de la ciudadanía tiene estrés por la incertidumbre de no saber si va a llegar a tiempo, qué problema va a surgir en el transporte en la mañana o a la salida y no saber si va a alcanzar a hacer cierta actividad”, señaló.
Transporte contribuye a la pobreza de tiempo
Ernesto Ramírez García, cofundador de la Agencia de Activismo Urbano Territorial A.C. (URBE), advirtió que los largos periodos de espera y traslado pueden contribuir a un indicador de desigualdad poco discutido: la pobreza de tiempo.
“Hay personas que esperan hasta 4 horas el transporte público en la ciudad”, afirmó.
De acuerdo con datos del Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), el 21.5 % de los habitantes de León realiza recorridos superiores a 91 minutos.
Además, el Sistema Integrado de Transporte registró en 2026 una pérdida histórica de hasta 20 millones de usuarios en comparación con el primer semestre de 2023.
Ramírez García consideró que el Estado y el Municipio deben asumir mayor responsabilidad para garantizar el derecho a la movilidad.
“Si seguimos dependiendo del sector privado, eso solo genera peores condiciones en el transporte público; más demora y más ineficiencia en los traslados”, sostuvo.
Para el especialista, la combinación de jornadas laborales extensas, traslados prolongados y actividades básicas reduce el tiempo disponible para descansar, convivir o realizar actividades personales.
“La ineficiencia en los traslados y trasbordos para llegar de una periferia a otra representa una gran inversión de tiempo”, señaló.
¿Qué es la pobreza de tiempo?
El concepto busca medir cuánto tiempo le queda realmente a una persona después de cumplir con actividades indispensables como trabajar, trasladarse, realizar labores domésticas o brindar cuidados.
En 2025, el Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva de la Ciudad de México incorporó este indicador en el estudio EVALÚA CDMX.
La medición reportó que el 57.1 % de los habitantes de la capital del país padecía pobreza de tiempo.
Especialistas han señalado que el problema puede afectar a personas de distintos niveles socioeconómicos, aunque entre los sectores de menores ingresos suele relacionarse directamente con el tiempo necesario para realizar las actividades que permiten subsistir.
También influyen factores como sistemas de transporte deficientes y una oferta limitada de servicios públicos de cuidados.
Guanajuatenses trabajan 57.6 horas a la semana
En Guanajuato, el tiempo total de trabajo promedia 57.6 horas semanales, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo.
A esto se suma que el 39.3 % de la población ocupada de León trabaja jornadas superiores a 48 horas a la semana, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo también ha identificado a León entre las zonas metropolitanas donde una parte de la población ocupada manifiesta necesidad y disponibilidad para trabajar más horas.
Estos factores pueden reducir todavía más el tiempo disponible para el descanso, convivencia y actividades personales.
La medición multidimensional de la pobreza utilizada actualmente en México considera aspectos como ingresos, educación, salud, seguridad social, alimentación y condiciones de vivienda, pero no incorpora la pobreza de tiempo como una de sus dimensiones.
Analizan cambios en política de movilidad
El Plan Municipal de Desarrollo 2050 contempla objetivos relacionados con la reducción de la pobreza, aunque no establece mecanismos específicos para medir o combatir la pobreza de tiempo relacionada con el Sistema Integrado de Transporte.
A nivel federal, durante 2026 se presentó una iniciativa para expedir la Ley General para la Prevención y Erradicación de la Pobreza de Tiempo, que plantea considerar las horas destinadas al trabajo, traslados y cuidados dentro de las políticas públicas.
En Guanajuato, legisladores también han analizado cambios a la Ley de Movilidad para estudiar un esquema en el que el transporte urbano y suburbano no recaiga únicamente en los municipios.
Durante una mesa de trabajo realizada en agosto se planteó además reconocer el acceso al transporte como parte del derecho humano a la movilidad.
La discusión continúa mientras usuarios como Andrea, Nikolle y Juan Carlos buscan alternativas para recuperar una parte de las horas que diariamente pierden entre filas, transbordos y recorridos prolongados.
HLL