Guerrero.- Apolinar Castañeda Hernández, padre del ingeniero geólogo José Manuel Castañeda Hernández, exigió justicia por el asesinato de su hijo y denunció que la empresa minera canadiense Vizsla Silver se negó a negociar con el grupo del crimen organizado que lo secuestró, junto con otros nueve mineros desaparecidos en Sinaloa.
“Mi hijo era bueno, no era malo, cuando mucho se tomaba una cerveza para comer”, recuerda don Apolinar, quien de 1980 a 1990 fue dirigente de la Sección 17 del Sindicato Minero de Taxco, que tenía el contrato colectivo con la empresa del Grupo México y que desde hace 18 años y seis meses está cerrada por violaciones laborales contra sus trabajadores.
Apolinar, quien enterró este martes a su hijo José Manuel en el panteón municipal de Taxco, dijo con la rabia contenida: “Mi hijo y sus demás compañeros no fueron confundidos como dice el Gobierno y los implicados”.
“La empresa (Vizsla Silver) desde el primer momento se enteró de que sus trabajadores habían sido secuestrados por un grupo delictivo pero no quiso negociar para que fueran liberados”, acusó.
Contó que uno de los antecedentes del acoso que sufría la minera por parte de un grupo del crimen organizado se lo reveló su hijo José Manuel.
“En abril del 2025 la empresa mandó a descansar un mes a sus trabajadores porque estaba muy peligroso y la minera estaba negociando el derecho de piso; aquí estuvo un mes mi hijo trabajando a distancia (vía virtual) para la empresa”, señaló Apolinar.
Después de ese mes de “descanso” en su casa en Taxco, su hijo José Manuel regresó a Sinaloa a trabajar a la mina.
“‘Ni modo, tengo que ir a trabajar porque tengo familia’, me dijo mi hijo en aquella ocasión”, reveló don Apolinar.
Señaló que antes de que se registrara el secuestro y asesinato de su hijo y los otros nueve mineros, se enteraron que el grupo delictivo le exigía a la empresa canadiense la mitad de las ganancias.
“La empresa ofrecía (a la delincuencia) un pago mensual de 200 a 250 mil pesos y yo veo que ahí estuvo el problema, porque el día 23 (enero) en la mañana les cayeron cuando estaban durmiendo y se los llevaron”, afirmó Apolinar Castañeda.
El día 22 de enero todavía habló vía telefónica con su hijo José Manuel.
“Ya el día 23 no pude hablar con él y la empresa minera nos avisó hasta las siete de la noche de ese día que había sido secuestrado junto con otros nueve ingenieros y un contratista. Se los llevaron a las seis de la mañana de los dormitorios de una casa que rentaba la empresa y nos avisaron casi 12 horas después, cuando ya habían presentado la denuncia ante la Fiscalía de Sinaloa“, dijo.
Los trabajadores de la mina fueron plagiados en la comunidad de Pánuco, del municipio de La Concordia y el tres de febrero fueron hallados asesinados en fosas clandestinas en la localidad de El Verde.
Apolinar señaló que pasó una angustia “terrible” por saber dónde estaba su hijo, hasta que supieron que había sido secuestrado.
Denunció que luego del plagio, la minera no se comunicaba con ellos para decirles cómo estaba la situación y si ya había iniciado la búsqueda para encontrarlos.
Mencionó que la Fiscalía General de la República (FGR) sí ayudó porque los encontró (muertos) y detuvo a algunos presuntos responsables.
“Se ha dicho, y eso no me consta, que a la empresa le pedían 10 millones de pesos por cada uno de ellos, pero que no quiso negociar y supongo que por eso pasó todo eso”, comentó Apolinar.
José Manuel, de 43 años de edad, estudió en la Escuela Superior de Ciencias de la Tierra de la Universidad Autónoma de Guerrero (UaGro) de donde egresó hace 16 años junto con su hermano Víctor Manuel, ambos se titularon en 2024.
Sin embargo desde hace más de 16 años, José Manuel se involucró en la minería por la influencia de su papá, quien laboró más de 18 años en la empresa Industrial Minera México en Taxco.
Antes de trabajar con la empresa Vizsla Silver, José Manuel estuvo laborando en una mina en Durango.
“Fue despedido de la mina de Durango y, tras pasar un examen en las oficinas de la empresa Vizsla Silver en la Ciudad de México fue contratado y se trasladó a trabajar a la mina (en el municipio La Concordia) en Sinaloa”, contó.
Don Apolinar recordó que su hijo le decía que tanto Durango como Sinaloa se habían vuelto muy peligrosos por la guerra que había entre los grupos criminales.
Recuerda que a sus dos hijos José Manuel y Víctor Hugo, desde niños les gustó la minería porque él los llevaba a explorar en la mina y les contaba el importante significado de esta actividad.
Víctor Manuel, el otro hijo de Apolinar, también trabaja en las empresas mineras.
“Me acuerdo que mi hijo José Manuel me decía que la geología eran los ojos del ingeniero minero que va siguiendo la veta”, evocó don Apolinar.
José Manuel trabajó en minas asentadas en Estado de México, Coyuca de Catalán, Guerrero, Chihuahua y Durango.
¿Usted cómo ve la versión de que los mataron porque los confundieron?
-Eso no es cierto, eso es lo que declararon los detenidos. La realidad es que la empresa (minera) tiene la culpa, nosotros estamos culpando a la empresa, es la responsable de sus trabajadores y no los cuidó. Aquí en Guerrero la empresa minera que estuvo en Campo Morado (en el municipio de Arcelia), cuando se llevaron a los trabajadores, pagaron y negociaron.
¿Usted qué pediría por lo que le pasó a su hijo?
–En primer lugar justicia y que la empresa (Vizsla Silver) nos indemnice, porque no fue un riesgo de trabajo, los extrajeron de las propiedades de la empresa. Las empresas siempre ponen pretextos, incluso cuando sus trabajadores mueren en accidentes. Y al Gobierno le pido que le eche todo, porque el país se le está yendo de las manos. (La delincuencia) está rebasando al Gobierno y pienso que el Ejército y la Marina pueden terminar con todo esto pero no sé por qué no lo hacen. Es una situación terrible lo que pasa en Guerrero, Michoacán y casi todo el país y las autoridades no hacen nada para acabar con el crimen organizado.
HLL