Ciudad de México.- Un mapa encontrado en el último refugio de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho o el “Señor de los Gallos”, apunta a que el extinto capo dirigía una estrategia para controlar la Sierra-Costa de Michoacán, región clave para el trasiego de drogas y precursores químicos.

Se trata de un plano impreso en manta de los municipios de Chinicuila, Coalcomán, Coahuayana y Aquila, los cuales forman parte de este corredor que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no ha podido dominar y que se disputa con los llamados Cárteles Unidos.

La información contenida sugiere que, con este mapa, Oseguera Cervantes y sus operadores de confianza planeaban incursiones, establecían bases operativas y registraban el avance de sus células de sicarios en dicha zona rica en minerales y producción agrícola.

Pueblos, carreteras y brechas están marcados en la manta con colores y siglas que dan cuenta de que El Mencho seguía paso a paso una estrategia para hacerse del control territorial de la preciada región, históricamente controlada por grupos como el Cártel del Milenio.

En color azul están señalados Huitzontla, Villa Victoria y Tehuantepec, entre otros, como las bases operativas del Cártel Jalisco en el municipio de Chinicuila, asediado desde hace años por este grupo criminal.

De manera particular se destaca Huitzontla, comunidad de origen nahua, como la base principal de la organización, desde donde Abraham Jesús Amador Cano, “El Yogur”, ejecuta las operaciones de expansión acordadas hacia comunidades de Coahuayana y Aquila.

Este personaje aparece en la narconómina de El Mencho y encabeza a “Los Indestructibles”, un grupo integrado por mexicanos y exmilitares colombianos con conocimiento en tácticas de guerra que lanza ataques con drones cargados con explosivos.

Tras evadir un operativo de la Marina Armada en Huitzontla el año pasado, donde cuenta con una base social y logística, “El Yogur” se replegó en los territorios que controla y reforzó la colocación de explosivos tipo mina en las brechas de acceso.

Hasta el año pasado mantenía una alianza con César Morfín Morfín, alias “Primito”, jefe de “Los Metros” del Cártel del Golfo, para ampliar la presencia del CJNG en rutas y cruces fronterizos de Tamaulipas con la Unión Americana.

En círculos rojos vienen marcados los pueblos que el CJNG no domina, como Santa María Ostula y Maquili, donde han emprendido ofensivas contra la policía comunitaria y autodefensas que les impiden avanzar por la costa michoacana.

De acuerdo con autoridades federales, El Mencho llevaba más de una década disputándose la zona con Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo”, líder de los Cárteles Unidos, y sus socios como Fernando Cruz Mendoza, “El Tena”.

Apenas en diciembre de 2025, una célula del CJNG procedente de Colima detonó un coche bomba frente a las instalaciones de la policía comunitaria de Coahuayana, con saldo de seis policías muertos y varios heridos.

Esta guerra ha provocado el desplazamiento forzado de habitantes de comunidades como Santa María Ostula y Chinicuila, sedes de cruentos enfrentamientos y disputas territoriales por la hegemonía criminal.

Al momento, el cártel del extinto capo Nemesio Oseguera Cervantes ha extendido sus dominios en Coalcomán y Aguililla; no así en Aquila y Coahuayana, considerada la joya de la corona por su conectividad con el Pacífico.

Actualmente es uno de los frentes más disputados, con el Cártel Jalisco y grupos ligados a Cárteles Unidos que surgieron como autodefensas contra Los Caballeros Templarios, pero después se mezclaron con dinámicas criminales.

Desde hace años, la Sierra-Costa michoacana ha sido de interés criminal porque ahí se encuentra el Puerto Lázaro Cárdenas y forma un corredor logístico para el traslado de drogas, precursores químicos y armas.

Coahuayana, colindante con Colima, es estratégico porque por estas costas arriban cargamentos de cocaína procedentes de Sudamérica, que son movidos hacia la sierra entre los estados de Michoacán y Jalisco.

En tanto, Aquila es atractivo por su conectividad con el puerto; ahí, los grupos criminales buscan controlar las regalías de las mineras, cobrar cuota y controlar el transporte de los minerales y la extorsión agrícola.

Después del desmantelamiento de Los Caballeros Templarios, las minas de fierro, mármol y uranio de la zona serrana fueron controladas por los grupos de autodefensa e integrantes del crimen organizado.

Quien controla esta región tiene el poder de gran parte de la economía ilegal del Pacífico central, razón por la cual la disputa entre organizaciones se ha recrudecido en los últimos meses.

La zona ha sido históricamente controlada por el Cártel del Milenio, La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios, grupos que precedieron a la actual hegemonía del CJNG.

HLL

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