Oviedo, España.- Empresario, impulsor de la cultura y la educación, amante de la música, la filosofía y hasta presidente de un club de primera división en el futbol mexicano, Juan Antonio García Ramírez falleció el jueves en Oviedo, España, víctima del cáncer que padecía. Tenía 69 años.
Melómano y fundador del Instituto Oviedo, en 2000 organizó el primer Festival Sinfónico en la ciudad. También fue catedrático en la Universidad Panamericana, en la Facultad de Administración y Finanzas, que después coordinó. Su legado cultural se consolidó con la fundación del Instituto Oviedo, donde hoy se preparan más de mil estudiantes.
Fue amante de la filosofía, inspirado por el pensador Gustavo Bueno, decía que estaba seguro que de la Facultad de Filosofía de León egresarían líderes en los ámbitos político, social y cultural.

El éxito es un resultado temporal e individualista, es efímero y se asocia a los objetivos que cada persona nos marquemos en la vida, y desaparece con nosotros. Lo que nos debe importar es la gloria, que es eterna, y afecta y beneficia a toda la sociedad que nos sucede, este espíritu vasconceliano es el que queremos transmitir a todos nuestros alumnos”, explicó en una ocasión Juan Antonio García.
Actuario matemático por la Universidad Nacional Autónoma de México, con diplomados en Finanzas por el ITAM y el Tec de Monterrey, García Ramírez fue un exitoso empresario financiero que, luego de su paso por la banca, se independizó para establecer Investment, una administradora de fondos de inversión, escribió el periodista Luis Meza en una semblanza publicada en AM.
“Melómano hasta el tuétano, además de gran devoto de la lectura y la historia, Juan Antonio García Ramírez se quejaba con unos amigos, en el año 2000, de que hubieran pocas oportunidades para escuchar música sinfónica en León. Para no quedarse en la queja, el grupo pasó a organizar el primer Festival Sinfónico, inédito por su original publicidad en prensa y por la respuesta creciente del público”, destacó el periodista.
Un salto sorpresivo al mundo deportivo




Luego de haberse convertido en una presencia natural en los ambientes culturales, Juan Antonio García dio la sorpresa y apareció como directivo deportivo. De niño siempre quiso ser futbolista y llegó a ser directivo de los Dorados de Sinaloa entre 2001 y 2006, periodo de éxitos para el cuadro de Culiacán.
“Cuando presentamos a Jared Borgetti como refuerzo de Dorados, más que verme como presidente yo quería pedirle un autógrafo”.
Justo para su última campaña en el máximo circuito, apostó por sus nexos con el futbol español, especialmente con Cataluña. Eligió a Juan Antonio Lillo como entrenador y fichó a Pep Guardiola como figura, en la última temporada del ex del Barcelona como profesional. También llegó Sebastián “Loco” Abreu, pero las figuras no pudieron evitar el descenso, con lo que terminó la corta pero recordada etapa de los Dorados en Primera División.
Después de alejarse del proyecto de Dorados, Juan Antonio García intentó sacar al León de la Primera División A. En 2008, presentó un proyecto para asumir la administración del Club León, entonces propiedad de Grupo Pegasso, pero la idea no prosperó y el cuadro esmeralda fue adquirido por la familia Batarse, originaria de Torreón.
García se mantuvo cercano al futbol de otras formas, como la academia infantil y juvenil oficial del Barcelona en León y la visita del argentino Javier Mascherano a la ciudad, en 2015, para una conferencia a los alumnos del Instituto Oviedo. Los restos del empresario volverán a León donde se le rendirá un homenaje.
Impacto en Asturias y raíces profundas




La prensa de Asturias difundió la noticia de la muerte de Juan Antonio García y señaló que tenía profundas raíces en Cangas de Onís. Destacaron entre sus aportaciones las donaciones de la escultura del Emigrante y el cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau que conmemora 1,300 años de la batalla de Covadonga.
Su padre, don Enrique García, nació en Següenco, en Cangas, emigró a México a finales de los años 20 y falleció en 1972, informó La Nueva España, un medio de Asturias. Vivió en Apizaco y León, fundó las fábricas de cartón La Covadonga y llevó a varios familiares de Següenco.
La Nueva España informó que Juan Antonio García nació en México en 1957 y en su adolescencia, la familia lo mandó a estudiar un año en el Instituto Cangas de Onís. “Mi padre -rememoraba hace algunos años para la Nueva España-, me mandó aquí, para aprender a trabajar. Lo hice en un chigre, el bar Piñola, que ya no existe, y a la vez estudiaba en el Instituto Rey Pelayo”.
En su edición del 14 de febrero destaca que: “Asturias y Cangas de Onís pierden mucho con su fallecimiento”, según externaron personas de su entorno. Se informó que era reconocido por ser un hombre discreto y el amor a la tierra de su padre lo demostró con acciones a favor de la cultura.
Un enamorado del arte, entre cuyos pintores favoritos estaba José Chávez Morado, lo que lo llevó a ser su principal coleccionista, aunque también rescató obras de José Guadalupe Posada. En 2022 por razones de salud viajó a Oviedo para tratar su enfermedad. Luchó hasta el último minuto de su vida.
Descanse en paz.
Con información de:
*Juan Antonio García Ramírez: entre el balón y el bemol – Bitacorista de Luis Meza
*Revista Players. Febrero del 2018. No76. Educación
*Adiós al empresario asturmexicano Juan Antonio García Ramírez que impulsó el Instituto Oviedo en Guanajuato
DMG