Un gobierno autoritario en México tiene más límites de los que imaginaron en la 4T. El país no puede funcionar con un Poder Judicial decretado en una elección de acordeones. No funcionará con el paso del tiempo. Hay decretos imposibles: establecer que toda el agua del subsuelo es de la Nación y no de los agricultores que perforaron pozos y la usan para producir es un grave error.

Imagine a un agricultor que compra tierra, la mejora, hace pozos y cultiva una extensión de hectáreas. Llega el “decretazo” de la nueva ley de agua que le confisca sus derechos. Ahora, si quiere vender su patrimonio, no podría hacerlo porque el Estado le dice que lo suyo no es lo suyo porque así se le pegó la gana a alguien en la nomenclatura del gobierno que instruyó a los diputados a socializar los pozos.

Los campiranos del norte, los de Chihuahua, se revelan de inmediato. El enojo fue tan grande que Ricardo Monreal, líder del Congreso —jefe de vidas y haciendas en Zacatecas—, modificará la ley. Lo entiende bien: el gobierno, aunque sea de izquierda y socialista, no puede ir contra los bienes de los particulares sin esperar una dura reacción. Para los agricultores, decirles que el agua no es de ellos, que estarán vigilados, supervisados y sancionados, si así les place, por los burócratas del centro, puede producir una rebelión.

Todo comenzó con el ataque a los panistas de Guanajuato y sus tierras con agua. Como si fueran pozos petroleros de la nación, como si, quienes producen, fueran ladrones. Un error, como muchos otros, que tienen al país en una situación delicada, por decir lo menos. 

Gobernar por decreto conlleva graves riesgos; lo hemos visto con la respuesta de Estados Unidos ante el despojo de sus slots en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez. A López Obrador se le ocurrió correr a las cargueras de ese aeropuerto y mudarlas al AIFA. Joe Biden aguantó, pero la administración de Donald Trump es distinta. Respondió cancelando los vuelos desde ese aeropuerto hacia Estados Unidos, con una grave afectación para las aerolíneas mexicanas. Además, regresarán slots de vuelos de líneas comerciales norteamericanas que habían cancelado para inflar el caldo al AIFA.

Morena, al controlar los tres poderes, tiene una fuerza que no se veía desde el viejo PRI, sin embargo, el país es muy distinto que el de 1970. Quienes hoy gobiernan, en otros tiempos fueron líderes de protestas, de cierres de calles y de tomas de pozos petroleros.  El PRI y el PAN siempre negociaron antes de imponerse por la fuerza. 

¿Qué harán con los cierres de carreteras y aduanas? Para un buen gobierno, lo ideal es anticiparse a los problemas y no dejar que revienten. Si en los negocios es grave procrastinar, en el gobierno es peor. No vemos en la Secretaría de Gobernación la urgencia y el oficio político para prever lo que sucederá a cada acción del Legislativo o del propio Ejecutivo. Mandar leyes a tontas y a locas con contenido expropiador, tiene consecuencias; desentenderse de los reclamos de agricultores que la están pasando mal, tiene consecuencias. Los abrazos y no balazos fueron una fatalidad en el país que ha costado decenas de miles de muertes, desapariciones y asaltos. 

La narrativa triunfalista será otro error, porque el país de los ciudadanos no es el mismo que nos cuentan en mítines y mañaneras oficiales. 

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.