“Qué hospital tan bonito, pero qué hospital tan feo”.
Sorry iniciar con esta contradicción.
Pero no pude dejar de pensar en esta dualidad tras de que un familiar estuviera internado una semana en uno de los mejores hospitales de la zona metropolitana de Monterrey.
Es realmente un hospital espectacular.
Y cómo no iba a serlo, si fue diseñado por un icónico arquitecto: colores vibrantes, enormes atrios y espacios y habitaciones preciosas.
De primerísimo nivel… hasta que lo usas.
Porque ahí el hospital es feíto.
¿Quieres ir a un consultorio? Búscale, están quién sabe dónde. ¿Urgencias? Búscale. ¿Quieres subir a una habitación? Búscale más. ¿Quieres la cafetería? ¿Acaso comprar en la tiendita de conveniencia? Ya sabes, búscale, está medio perdida.
¿Elevadores para las habitaciones? Sólo dos… y un sábado estuvo descompuesto uno. Haz cola y toma paciencia. Y si sufres claustrofobia, búscale un poco más porque las escaleras están quién sabe dónde.
¿Requieres un estudio? Hombre, mi familiar de 83 años ingresó un miércoles y le ordenaron una resonancia. Ingresó a su cuarto a media mañana y le tomaron el estudio… ¡a la medianoche! O no hay suficiente equipamiento o falta personal para atender a los pacientes.
Ojo, no me quejo en lo más importante.
Porque la atención fue de primera, tanto en intervenciones, estudios, servicio y personal médico y de enfermería.
Aparte, gracias a Dios, todo salió a pedir de boca en lo más importante. Mi pariente fue bien atendido y le resolvieron su dolencia.
Llegó enferma y se fue sana… o en proceso de sanar.
Simplemente la experiencia me sirvió para reflexionar sobre fondo y forma, sobre apariencia y funcionalidad.
Te propongo que la funcionalidad debe ser el criterio fundamental para un hospital, hotel, aeropuerto, escuela, estadio, edificio de oficinas, fábrica, etc.
Por supuesto, la forma pesa mucho. Hombre, en algunos espacios es indispensable: un hotel funcional, pero feo, está destinado al fracaso. Estar o trabajar en un espacio agradable tiene beneficios para el sentido de ánimo y, más importante, para la productividad.
Pero en el diseño de un espacio el orden de los factores sí altera el producto: primero debe ir la funcionalidad.
Bonito, pero feo no es aceptable.
Profundicemos en el caso de un hospital.
Según el Instituto Nacional de Diseño de Edificios, un hospital debe:
* Promover el movimiento fluido y eficiente de personas y procesos asistenciales.
* Cumplir con estándares de seguridad, accesibilidad y médicos.
* Adaptarse a necesidades reales de los pacientes y el personal.
* Integrar equipos, tecnología y planificación en un todo coherente.
Para lograrlo, según especialistas (resumen de Copilot), un hospital tiene:
1. Un programa funcional bien definido.
2. Distribución y circulación lógicas y eficientes.
3. Accesibilidad para todos los usuarios.
4. Seguridad y gestión de riesgos.
5. Espacios clínicos y de apoyo funcionales.
6. Equipamiento e infraestructura adecuados.
7. Elementos de diseño centrados en el paciente.
8. Apoyo al personal y optimización del flujo de trabajo.
9. Flexibilidad y previsión de futuro.
10. Cumplimiento de la normativa legal y sanitaria.
La verdad, no es física cuántica.
Existen expertos que se especializan en el diseño de espacios funcionales. Simplemente hay que contemplarlos.
Sobre todo en grandes obras. Sobre todo cuando se invierte mucha plata. Sobre todo si el espacio puede crecer en el futuro.
En términos prácticos, cuando se diseña un espacio a veces compiten belleza y funcionalidad. Y en el caso del hospital donde estuvo mi pariente claramente ganó la belleza.
Grave error.
No debe ser una competencia, deben ser complementarios.
Pero, insisto, primero es la funcionalidad.
Porque para un usuario, bonito, pero feo, termina siendo simplemente feo.
Y eso sí que está muy feo.
Posdata. Presume Pemex que bajó su deuda de largo plazo en 20,000 millones de dólares en 7 años. Excelente. Pero en ese periodo subió su deuda de proveedores en 20,300 millones de dolarucos. Pero también recibió apoyos del gobierno por 137,000 millones de dólares. Pero su producción petrolera bajó. Pero la producción de gas está estancada. La neta, nada que presumir. Pemex es un barril sin fondo, es un desastre.
En pocas palabras…
“La forma sigue a la función”.
Louis H. Sullivan, arquitecto estadounidense.
@jorgemelendez