Seguramente solo algunos de los amables lectores han escuchado, comentado y quizás conocido la obra literaria de Juan García Ponce y aún hasta su biografía; por ello, decidí este domingo hacerle una breve referencia.
García Ponce fue oriundo de Yucatán, nacido en Mérida en 1932, estudió cursos sueltos de Filosofía y Letras en la UNAM y su educación básica y media estuvo a cargo de los Hermanos Maristas. Para abordar estos datos no obstante, es menester aclarar que ante personalidades tan reconocidas y cuyos datos tan profusos son del dominio público que estimamos innecesario el precisar las fuentes de donde son recabados, puesto que se encuentran en Wikipedia, en Google y en variadas revistas y publicaciones de cultura así como en sus propias obras.
No podemos dejar a un lado y de manera primordial referirnos a una voluminosa novela de su autoría, por no decir en términos metafóricos “monstruoso libro” de 1579 páginas y con treinta capítulos, titulada “Crónica de la Intervención”, publicada en 1982, donde García Ponce plasma bajo el amparo de la ficción, quizás muchas experiencias propias, con temas acerca del amor, el erotismo, la muerte, la locura y la identidad. Si tienen la oportunidad de encontrarla, adquirirla y leerla verán la descripción de dos mujeres Mariana y María Inés que son exactamente iguales; además sabrán del mundo y el tiempo que desemboca en una crónica social, así como la pasión por el sexo y el erotismo, como origen del propio reconocimiento humano. Temas recurrentes de García Ponce.
El término que utiliza García Ponce como “Intervención”, según algunos analistas, significa injerencia del mundo exterior, tales como eventos, hechos, sucesos en la intimidad de los personajes novelísticos, en el caso de García Ponce, la inclusión del movimiento estudiantil de 1968; así como también en otro sentido, a la interferencia política del Estado Mexicano en la libertad individual.
No olvidemos que García Ponce forma parte de la pléyade de escritores miembros de aquella generación o movimiento denominado “De la ruptura” o “De la casa del lago”, al que pertenecieron también otros escritores como Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Carlos Monsivais, Sergio Pitol, Vicente Leñero y otros, impulsados en la segunda etapa por el maestro Juan José Arreola.
García Ponce abarcó diversos estilos literarios como cuento, novela y ensayo, así como también crítica de arte. Entre sus logros, obtuvo la beca Guggenheim y fue distinguido con los premios “Javier Villaurrutia”, Nacional de Ciencias y Artes, Premio Bellas Artes de Narrativa Colima, y el premio de la FIL de Literatura en Lenguas Romances. Otras obras dignas de mención “La casa en la playa” (Edit. Joaquín Mortiz. 1966); “La presencia lejana” (Edit. Arca. Montevideo. 1968); “La aparición de lo invisible” (Edit. Siglo XXI. 1968); “Cinco ensayos” (Edit. Universidad de Guanajuato. 1969); “Thomas Mann vivo” (Edit. ERA. 1972); “El gato” (Edit. Sudamericana. 1974. Buenos Aires); “Imágenes y Visiones” (Revista Vuelta. 1988); “Inmaculada o los placeres de la inocencia” (Edit. Fondo de Cultura Económica. 1969). Entre su largo catálogo de obras, se incluyen además diversas traducciones sobre libros de Herbert Marcuse, William Styron y Pierre Klossowsky.
Algunos de los datos característicos de este personaje fueron su enfermedad que lo confinó a una silla de ruedas, como lo fue la esclerosis múltiple que padeció; sus mascotas que fueron las mismas que a Carlos Monsivais le gustaban: los gatos; su estilo de vestimenta que adoptó desde muy joven, siempre de negro, como algunos suelen hacerlo, recordemos a Jacobo Zabludosky con su corbata y a nuestro amigo leonés Javier Enrique Olvera, con camisas, playeras, suéteres y chamarras negras; y la asiduidad de García Ponce a las reuniones con sus amigos del medio artístico y literario, sobre las que algunos comentaron que eran “reuniones bohemias” para suavizar la situación, pero García Ponce en alguna entrevista sobre este punto aclaró: “la verdad es que somos unos borrachos”. Murió en el año 2003 a la edad de 71 años, en la Ciudad de México.