Pemex agoniza víctima de una deuda de 84,500 millones de dólares en 2025, un pasivo laboral por 1.5 billones de pesos, además de una deuda de 435,000 millones de pesos de pagos a proveedores diferidos hasta el 2033… ¿Quién le va a vender un tornillo a Pemex cuando la empresa enfrenta ya una quiebra técnica?
A pesar de haber recibido 2.8 billones de pesos del erario, oxígeno puro, sin el cual Pemex hubiera tenido que ser enterrado en el panteón de la ineficiencia burocrática, las casas calificadoras se preparan para administrarle los santos óleos. ¿Cuándo se ha visto una compañía petrolera quebrada y que, además, sea subsidiada por el gobierno que, con tal de financiar la verborrea populista, recorta criminalmente el presupuesto de los sistemas de educación, de salud, de seguridad y de infraestructura, imprescindibles para detonar el desarrollo económico?
Según Moody’s la empresa necesitará 7.5 billones de dólares en 2027 para poder cumplir con sus obligaciones, una meta casi imposible de alcanzar si no se olvida el escandaloso desplome del 25% de las exportaciones de crudo ni que Pemex quema hasta el 42% de su producción total de gas natural en la atmósfera con un costo anual del 20,000 millones de pesos, al carecer de infraestructura para aprovecharlo. ¿Más.? Sí, claro: no olvidemos las fugas de huachicol que representan pérdidas anuales de 56,000 millones de pesos por robo físico de crudo y refinados, más el perjuicio fiscal de 67,000 millones de pesos para el gobierno federal debido a la evasión de impuestos, IVA e IEPS.
He aquí la experiencia financiera de los directores de las empresas petroleras más grandes del mundo: Darren Woods, de ExxonMobil, ingeniero con 34 años de experiencia en química, refinación y operaciones internacionales. Michael Wirth, de Chevron, ingeniero químico, especialista durante décadas en refinación, marketing, downstream. Wael Sawan, de Shell, es ingeniero, de 30 años de trayectoria en el mercado. Murray Auchincloss, de BP, experto en trading energético y estrategia financiera. Patrick Pouyanné, de TotalEnergies, líder en refinación y químicos, orientado a estrategia y transición energética. Amin H. Nasser, de Saudi Aramco, uno de los ejecutivos petroleros más influyentes del mundo lider en exploración y producción. Magda Chambriard, de Petrobras, ingeniera química con amplia experiencia regulatoria y técnica en exploración offshore, además de Anders Opedal, de Equinor, ingeniero y Ryan Lance, de ConocoPhillips, todos CEO con trayectorias técnicos impecables.
Mientras Pemex registró una pérdida neta de 2,624 millones de dólares en este primer trimestre de 2026, Saudi Aramco obtuvo utilidades por US 93.4 mil millones en 2025, ExxonMobil, por 28.8 mil millones, Chevron por 18-20 mil millones, Shell por 23-25 mil millones, TotalEnergies por 18-20 mil millones, BP por 7.5 mil millones, Eni por 6-8 mil millones y Conoco Philillps por 9-11 mil millones, cifras en dólares.
Díaz Serrano ingeniero del Poli (IPN), maestro y doctor en administración de empresas en la Universidad de Nueva York, era experto en perforación marítima. En 1976, al llegar a Pemex, la empresa producía 900,000 barriles diarios y en 1981, se alcanzaron los 2.5 millones de barriles diarios. México llegó a ser la cuarta potencia petrolera mundial.
La “experiencia petrolera” de Juan Carlos Carpio, nuevo director de Pemex, él último clavo del ataúd, se reduce a su paso por el área financiera del “gobierno” de la ciudad durante la jefatura de Sheinbaum y a un año y medio como director de finanzas de Pemex. Al igual que Rodríguez Padilla, su antecesor, nunca administró una empresa, ni tampoco supo dónde estaba el tanque de gasolina de su coche, en un momento en que el grado de inversión, o sea, el equilibrio financiero de México está en jaque, debido, en parte a la insolvencia económica de Pemex.
Sheinbaum debería haber nombrado a un ingeniero petrolero para rescatar a Pemex de una muerte anunciada por Standard & Poor’s que ya cambió la perspectiva a negativa por deuda y bajo crecimiento y Moody´s no tardará en hacerlo con amenazadoras consecuencias para la economía nacional
Winston Churchill decía que a los 20 años de edad todos éramos marxistas, pero quien a los 40 continúa siéndolo, es un imbécil. El presidente Milei podría enmendarle la plana al genial premio nobel al llamarlos zurdos de mierda.