EL PROFUNDO nivel de infiltración del crimen organizado en Michoacán quedó nuevamente de manifiesto ayer con la detención de ocho policías municipales de Coeneo, destacando que una de los aprehendidos es quien fungía como directora de Seguridad Pública en esa localidad.
EL OPERATIVO estuvo a cargo de policías estatales y, según cuentan, los uniformados que terminaron detenidos traían puestas gorras ¡con las siglas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)!
TAMBIÉN se dice que su aprehensión se debió a que habrían participado activamente en una emboscada realizada por ese cártel en la que murieron cinco elementos de la Guardia Civil michoacana en el municipio de Nahuatzen.
AHORA, quien está bajo el microscopio es la alcaldesa Valeria Aguilar, militante de Morena que tiene muuucho que explicar sobre lo que estaba ocurriendo con sus agentes.
Y QUIEN cada vez queda peor parado es el gobernador de Michoacán, el también morenista Alfredo Ramírez Bedolla, quien ha sido fuertemente criticado por los niveles de violencia del crimen en su entidad, especialmente desde el asesinato en noviembre pasado de Carlos Manzo, quien fuera alcalde de Uruapan.
CRIMEN que, por cierto, aún no ha sido esclarecido satisfactoriamente.
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VARIAS cejas levantadas dejó el hecho de que la reunión que sostuvieron ayer el canciller Roberto Velasco y una delegación mexicana con el embajador de EU en México, Ronald Johnson, y funcionarios norteamericanos, se realizara en la sede de la embajada estadounidense y no en instalaciones de la SRE.
CON TODO y que resulta positivo que se reanuden ese tipo de encuentros que no se habían realizado desde la petición de extradición del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros nueve funcionarios y ex funcionarios de esa entidad, llamó la atención que el gobierno mexicano no hiciera valer su localía… para decirlo en términos futbolísticos.
SI, COMO decía Jesús Reyes Heroles, en política la forma es fondo, en el ámbito de la diplomacia, ese adagio resulta aún más relevante.
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MAL SE VIO el diputado federal y ex gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, al salir escoltado por al menos siete elementos de la Guardia Nacional tras el partido inaugural del Mundial el jueves.
Y A PESAR de que iba muy bien cuidado, quien fuera ídolo futbolístico del América y de la Selección Nacional acabó en medio de una lluvia de gritos de “¡Ratero!”.
QUEDA claro que la popularidad que logró en la cancha, la perdió tras su incursión en la política. Del gol al autogol, hay sólo un paso, pues.