Encuentra a AM más fácil en Google
Añádenos como fuente preferida y aparece más seguido en tus resultados de búsqueda
Añadir como preferido

Para Ernesto Ruffo

La verdadera política de oposición no es apta para medrosos. Enfrentar al autoritarismo exige temple y valentía. Muchos mexicanos de izquierda, derecha y centro los tuvieron para desafiar a la dictadura perfecta que dominó al país durante gran parte del siglo XX. No era un juego. Era una apuesta en la que, cuando no se perdía la vida, se arriesgaban la libertad, el patrimonio y el futuro personal.

En 1995 acompañé a Vicente Fox, entonces candidato a gobernador de Guanajuato, a Ciudad Juárez. Haríamos un viaje relámpago con un solo propósito: visitar a Francisco Villarreal, alcalde de la ciudad, recluido en prisión por un delito federal.

En El Constructor de Libertad, José Mario Sánchez describe a Pancho Villarreal como un hombre convencido de que la libertad debía construirse todos los días. No bastaba con proclamarla, había que convertir a los ciudadanos en propietarios, en sujetos de derechos y no en clientes de los gobiernos. Desde la presidencia municipal combatió cacicazgos, desmontó redes clientelares y promovió una administración que hiciera a la gente menos dependiente del poder. Ese fue su delito político.

También acompañó a Pancho Barrio en la lucha contra el fraude electoral y respaldó a Luis H. Álvarez durante su histórica huelga de hambre en defensa del voto. Ya como alcalde impulsó el Instituto Municipal de Planeación y enfrentó al Gobierno federal para exigir más recursos para un municipio estrangulado por falta de ingresos. Cerró los puentes internacionales acompañado por miles de juarenses. El gobierno respondió encarcelándolo.

Después de muchas horas de viaje llegamos al penal, cerca del mediodía. Fui testigo del encuentro entre Fox y Villarreal. El alcalde nos saludó, sonriente, con un gran abrazo; transmitía serenidad. No había rastro de derrota. Conversaron largamente sobre la desigual batalla contra un Gobierno federal intolerante, incapaz de admitir gobiernos independientes.

Hablar de libertad detrás de las rejas produce una imagen imposible de olvidar. Ahí comprendí que la verdadera oposición siempre tiene costos. Quien desafía al poder sabe que tarde o temprano enfrentará represalias. Hay que resistirlas porque fuimos hechos para ello.

Hoy esa lección parece olvidada por quienes presumen pertenecer al mismo partido que entonces combatía el autoritarismo. Aquel PAN exigía libertad y dignidad para los ciudadanos. El PAN que hoy gobierna Guanajuato ha optado por clientelizar a la sociedad con una naturalidad que antes denunciaba. Resulta difícil imaginar una contradicción mayor. Es una vergüenza.

Al salir del penal, decenas de periodistas esperaban las declaraciones de Fox. Respaldó a Pancho Villarreal, defendió el Municipio Libre, exigió respeto a la autonomía municipal y reclamó su libertad inmediata. Entendía que el encarcelamiento no era solamente un abuso contra un alcalde; era un mensaje dirigido a todos los opositores.

Aquella persecución formaba parte de la estrategia con la que el viejo régimen intentaba frenar la transformación democrática y federalista iniciada por Ernesto Ruffo en Baja California y fortalecida por gobiernos como el de Carlos Medina Plascencia en Guanajuato. Ruffo impulsó la credencial de elector con fotografía para cerrar el paso a los fraudes electorales. Medina consolidó instituciones que dieron confianza a los ciudadanos. Ninguno recibió concesiones del poder; lucharon bravamente por cambiar a México.

Nunca olvidé aquella visita. Hoy vuelvo a recordarla porque el país comienza a parecerse demasiado al que creíamos haber dejado atrás.

La construcción de un régimen autoritario siempre necesita fabricar enemigos ejemplares. No basta con gobernar; hace falta intimidar. El objetivo no es solamente perseguir a Ernesto Ruffo. El mensaje va dirigido a cualquiera que pretenda levantar la voz frente a un poder aliado a criminales.

Ahora intentan construir un relato inverosímil: convertir a Ruffo en el gran capo del huachicol, mientras personajes cuya responsabilidad pública es infinitamente mayor aparecen como simples espectadores de una historia que nadie con un mínimo de sentido común puede creer. Solo hay que preguntarles a los bajacalifornianos que se encontraban con Ruffo en sus asiduas caminatas por las calles de Ensenada.

No buscan justicia. Buscan miedo. Porque cuando un gobierno necesita fabricar culpables para sostener su narrativa, deja de demostrar fortaleza y exhibe angustia y desesperación. Solo hay que recordar que también la 4T afiló los dientes durante el sexenio pasado, acusando a un grupo de 31 científicos mexicanos de delincuencia organizada, lavado de dinero y peculado. Maquinación dolosa que terminó en desistimiento.

La historia enseña que el autoritarismo siempre comienza sembrando temor entre los opositores. También enseña algo más importante: ninguna cárcel ha sido capaz de encerrar para siempre la libertad.

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.