AL FINAL, Emilio Montero no aguantó la presión y tuvo que renunciar al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), tras la detención de su pupilo Miguel Sánchez Altamirano, presidente municipal de Juchitán, acusado de extorsión y narcotráfico.
DE HECHO, Montero era el alcalde juchiteco en 2022, cuando pidió licencia para incorporarse al equipo del gobernador morenista, Salomón Jara, y le heredó el cargo al hoy detenido Sánchez, quien había sido su secretario particular.
Y EL ASUNTO no es solo que ese clan tuviera tanto poder, sino a quién le encomendó el mandatario estatal la educación en Oaxaca: al jefe de un grupo político que cobija los vínculos con el crimen organizado.
SI ALGUIEN se preguntaba por qué la educación pública en esa entidad pasa por una situación lamentable, queda claro que, frente a esa “calidad” de funcionarios, los chantajes de la Sección 22 son un juego de niños.
CAYERON el alcalde Sánchez y su jefe Montero, pero aún están activos otros políticos del mismo grupo como el senador Antonino Morales y el mismísimo gobernador Salomón Jara… y ni modo que las investigaciones no lleguen hasta sus oficinas.
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AHORA que visitó Puebla, la presidenta Claudia Sheinbaum presumió la obra federal en la carretera Tulancingo-Nueva Necaxa como un gran logro de su administración, pero clavó el dardo al decir que el gobernador “ni la conocía”.
SEGURO que el mandatario morenista, Alejandro Armenta, tuvo que tragar camote -poblano, por supuesto- al quedar en evidencia que anda muy alejado de los asuntos de su estado y de la relación con la Federación.
A ESO se suma que no cayó nada bien en Palacio Nacional el dicho de Armenta sobre que las mujeres no pueden gobernar municipios conflictivos.
Y ASÍ como anda pasando tragos amargos su vecino oaxaqueño Salomón Jara, quizás es momento de acercarle un baldecito de agua al dicharachero Armenta, para que vaya poniendo sus barbas a remojar.
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EL FALSO megagolpe contra el huachicol en Guanajuato acabó siendo un real megagolpe contra la credibilidad de la FGR.
Y, AUNQUE le costó la cabeza al delegado estatal de la Fiscalía, Juan Francisco Vera, el reconocimiento de que en el operativo se registraron anomalías deja muy mal parada a la fiscal Ernestina Godoy. Según cuentan, la titular de la FGR no estaba enterada de que la operación ocurrió dos semanas antes de que le presentaran el caso.
ASÍ ES QUE quedó igual de mal que el ex director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, cuando reconoció que sus propios funcionarios le ocultaron información sobre un derrame de crudo en el Golfo de México. ¡Ouch!