El dinero duerme en las arcas públicas y ronca profundamente sin que nadie lo despierte. Su único trabajo es generar una ligera tasa de interés en los CETES (Certificados de la Tesorería de la Federación). Incluso puede generar, con el dinero inactivo, un rendimiento superior a la TIIE (Tasa Interbancaria). Eso es todo. El gobierno recibe su “renta de viuda” cuando, ahí afuera, las necesidades están bien despiertas gritando: “Atiéndeme”.
El gobierno de Guanajuato tenía, al finalizar septiembre, unos 42 mil 500 millones de pesos en bancos e inversiones ($42,500,000,000). Más de un tercio de su presupuesto anual estancado, sin puentes para sacarlo en provecho de “la gente”. Ninguna otra entidad cuenta con esa cantidad de dinero ocioso. En el más reciente desencuentro del gobierno del estado con León, se tiró el proyecto de un puente necesario en el bulevar Aeropuerto. Dijeron que faltaba por liberar una pequeña parte que valía 5 o 6 millones; que el tiempo pasaba y que el pastel se había quemado, según Jorge Jiménez Lona, secretario de Gobierno de la gobernadora Libia García y exsecretario del Ayuntamiento de Alejandra Gutiérrez. Burocracia a la quinta potencia donde convirtieron la política en un triste juego de ping-pong.
Con los recursos guardados de “la gente”, el gobierno del Estado puede completar la obra del acueducto de la presa Solís de Acámbaro hasta León, que vale unos 16 mil millones de pesos, puede construir 3 carreteras como la de Silao a San Miguel de Allende (sin pedir favor a nadie y sin despojar a “la gente” de la capital de un acceso que ahora deberán de pagar a un particular en cómodas mensualidades a 30 años sin parar).
También podría el gobierno invertir en tierra y dotar de infraestructura a las industrias, a la vivienda y a la producción de energía solar; negocios nobles y seguros para “la gente”. Tan sólo invertir unos 20 mil millones de pesos en proyectos útiles haría crecer a la entidad un 2% más. Habría mucho empleo y miles de oportunidades para que los inversionistas se animaran a invertir aquí.
El mejor ejemplo es el parque industrial Puerto Interior en Silao. La riqueza que ha generado esa inversión es ejemplar. ¿Por qué no diseñar otros tres parques industriales de ese tamaño para el futuro? ¿Por qué no construir un parque médico en León que sea un lugar para la inversión de empresas del sector salud, por ejemplo?
Lo más delicado y urgente: ¿por qué no invertir en tecnología de punta para la seguridad, tanto en el equipamiento como en la capacitación de los policías estatales y municipales? Lo que se ha hecho es muy caro y no ha dado resultados con el proyecto Escudo. ¿Por qué no intentar nuevos métodos de investigación y fórmulas políticas con mayor disciplina en los municipios?
Aunque no se necesita poner demasiados recursos en auditar de verdad el destino de los dineros públicos, hay formas de que la transparencia ayude a ahorrar miles de millones de pesos que se gastan sin que ayuden a cambiar y mejorar el futuro de la entidad. La obsesión es entregar “ayudas” sociales para competir en las elecciones con Morena. Los estadistas ven al futuro, miran todo lo que se puede hacer y crecer. (Continuará)