Salamanca.- El Comité Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Salamanca (CMAPAS) atendió un total de 3 mil 264 reportes de fugas de agua potable durante los primeros siete meses del año.
Sin embargo, el propio organismo operador admitió no contar con la capacidad técnica ni los mecanismos para calcular el volumen total de agua que se pierde diariamente en la mancha urbana a causa de estas averías.
A pesar de la falta de métricas oficiales, estimaciones realizadas a partir de los propios parámetros técnicos del organismo permiten proyectar la magnitud del desperdicio en la ciudad.
Tomando como base la tasa de pérdida estimada por CMAPAS para una toma domiciliaria y considerando el plazo máximo de reparación de 72 horas que maneja la paramunicipal, una sola fuga puede llegar a tirar más de 5 mil 100 litros de agua tratada.
Proyectado de forma estimada al total de los 3 mil 264 reportes del año, el volumen de agua potable desperdiciada ascendería a casi 17 millones de litros arrojados a la vía pública, cifra equivalente a más de mil 690 pipas de distribución urbana.
Resulta imposible determinar cantidad exacta
A través de una solicitud de acceso a la información pública, el organismo municipal reconoció que resulta técnicamente imposible determinar la cantidad exacta de litros o metros cúbicos desperdiciados en la red antes de que las cuadrillas acudan a realizar la reparación.
En su resolución oficial, la Unidad de Transparencia de CMAPAS argumentó que las fallas se presentan de manera fortuita e imprevista en la red de distribución, imposibilitando un registro cuantitativo del desperdicio.
En lugar de métricas de pérdida total, el organismo descentralizado explicó que únicamente maneja estimaciones del gasto o caudal aproximado por segundo que llega a tirarse según la clasificación de la falla.
De acuerdo con sus proyecciones técnicas, en una fuga sobre la red principal de distribución se calcula una pérdida promedio de 0.092 litros por segundo, mientras que en una toma domiciliaria el cálculo es de 0.020 litros por segundo y en un cuadro de medición se estima cerca de 0.005 litros por segundo.
Respecto a la incidencia mensual en la mancha urbana, el desglose presentado por la paramunicipal muestra un comportamiento constante entre los meses de enero y julio de 2026, con un promedio superior a los 460 reportes mensuales.
El año inició con 524 incidencias en enero, seguidas por 438 en febrero, 433 en marzo, 440 en abril y 466 durante mayo. El pico más alto de averías en las tuberías se registró en junio con 499 casos, para posteriormente cerrar julio con 464 reportes atendidos.
Pese al volumen de reportes, el organismo aseveró en su informe que mantiene una eficiencia operativa del 98.84% para reparar los desperfectos en un tiempo menor a las 72 horas a partir de que la ciudadanía genera el folio, asegurando el cumplimiento en la atención del total de las solicitudes ingresadas.
El diagnóstico del propio operador ubica al primer cuadro de la ciudad y a los barrios de mayor antigüedad como los puntos críticos de fracturas en la red de abastecimiento debido a la antigüedad de las tuberías.
Colonias más afectadas por las fugas
El listado de colonias con mayor recurrencia de fugas lo encabeza la Zona Centro con ocho reportes, seguida por la colonia Albino García, el Barrio de San Roque y la colonia Bellavista con seis folios cada una, así como la colonia Álamos con cinco incidencias registradas en el mismo periodo.
Sin embargo, en sectores altamente afectados como la colonia Bellavista, habitantes cuestionan la efectividad del plazo de tres días anunciado por la paramunicipal.
“Uno habla por teléfono para reportar la fuga y nos dan el número de folio, pero pasan los días y el agua sigue saliendo a la calle; cuando volvemos a marcar solo nos dicen que la cuadrilla trae carga de trabajo o que van a generar otro folio de seguimiento, mientras el agua se sigue tirando”, señaló un vecino de la zona.
Ante la recurrencia de los desperfectos, el colono de la zona insistió en que el organismo operador agilice la llegada de las cuadrillas desde el primer reporte ciudadano, a fin de evitar que miles de litros continúen desperdiciándose en la vía pública durante los días de espera.
AAK