León, Guanajuato.- Cristo Rey forma parte de la historia de Antonio Ituarte Mariscal mucho antes de convertirse en el tema de su libro.
Su abuelo, el arquitecto Nicolás Mariscal y Piña, y su padre, José Carlos Ituarte Mariscal, estuvieron vinculados a importantes obras religiosas, y ahora él busca preservar ese legado familiar a través de la obra “El Cristo del Cubilete”.
Durante la presentación de su libro, Ituarte compartió fotografías y recuerdos que durante años permanecieron en el archivo de su familia, convencido de que ese material no debía terminar en el olvido.
“Hay una serie de desconocimiento y hay fotos que no conocen los guanajuatenses”, señaló.
El proyecto le tomó 12 años. En ese tiempo reunió fotografías actuales a color con imágenes antiguas de su abuelo y de su padre, además de historias que permiten acercarse de otra manera al monumento de Cristo Rey.



Una historia que heredó
La relación de los Ituarte con la arquitectura religiosa viene de generaciones. Nicolás Mariscal y Piña, abuelo de Antonio, estuvo detrás de importantes proyectos y realizó un estudio iconográfico de Cristo Rey que, de acuerdo con el autor, le llevó tres años de trabajo y viajes por Europa.
Su padre, José Carlos Ituarte Mariscal, dedicó 20 años a la construcción del Templo Expiatorio de León, donde realizó también las puertas de bronce con esculturas en alto relieve.
Para Antonio, recuperar esas historias también significa salvar la memoria de su propia familia.
“Me animó a hacer un libro porque al final del tiempo vienen los nietos y van a decir: ‘¿Quién es este viejo?’ y vámonos a la basura”, contó.
Por eso decidió convertir fotografías, recuerdos y documentos en un testimonio que pudiera permanecer para las siguientes generaciones.
“Fue lo que me animó para que quedara también un testimonio, un faro de luz para Guanajuato”, explicó.


Ver a Cristo Rey con otros ojos
El libro propone descubrir detalles que pueden pasar desapercibidos durante una visita al monumento.
Uno de ellos es precisamente el trabajo de Nicolás Mariscal y Piña, quien estudió durante tres años los rostros que aparecen en pinturas, esculturas y elementos arquitectónicos relacionados con Cristo Rey.
“Muchos suben al Cristo, ven al Cristo, y no saben que fue un estudio iconográfico que realizó mi abuelito durante tres años”, señaló.
Pero el relato familiar también está marcado por momentos difíciles. Antonio recordó un accidente ocurrido durante una de las jornadas de trabajo de su padre en la zona, cuando una pipa se quedó sin frenos y cayó a un barranco, provocando la muerte de dos personas.
Aquel episodio quedó grabado en la memoria de su familia y forma parte de las historias que rodean una obra que, para Ituarte, representa mucho más que una escultura.
El legado que quiere proteger
La presentación de “El Cristo del Cubilete”, en el Hotel Hotsson, también fue una oportunidad para que Ituarte expresara su preocupación por la conservación del monumento.
El autor cuestionó algunas intervenciones realizadas en la escultura y sostuvo que todavía existen elementos del proyecto original que deberían ser atendidos.
“Las esculturas de bronce nunca se pintan, se patinan”, afirmó.
Su preocupación por el patrimonio está ligada también a la historia de su familia pues conservar Cristo Rey significa, para él, proteger una obra relacionada con el trabajo de su abuelo, su padre y otros arquitectos y artistas que participaron en su concepción.



Un libro para regresar a las raíces
Al final, “El Cristo del Cubilete” es también una forma de regresar a sus raíces; Antonio Ituarte reunió durante años aquello que recibió de su familia para entregarlo ahora a Guanajuato.
Y su homenaje tendrá un último gesto: llevar un ejemplar a la tumba de monseñor Emeterio Valverde y Téllez, una de las figuras que considera fundamentales para el impulso de estos proyectos.
“Lo voy a dejar a los pies de su tumba con una dedicatoria para que cualquier leonés que llegue y se lo encuentre se lo lleve como un recuerdo”, dijo.
Así, el libro que nació de fotografías familiares termina convirtiéndose en una iniciativa por conservar una memoria mucho más grande, la de una familia de arquitectos y artistas que dejó parte de su historia en los grandes monumentos religiosos de Guanajuato.
CYPS