León, Guanajuato.- El Poliforum León es actualmente un auténtico punto neurálgico del voleibol en México. Un ambiente vibrante abraza el desarrollo del Festival Nacional Infantil y Juvenil de Voleibol 2026 y es que más de 1,400 equipos de todo el país llenan dichas instalaciones de energía.
Entre el mar de deportistas y acompañantes destaca la historia de la familia García Salazar. Ellos viajaron desde el estado de San Luis Potosí para vivir esta experiencia única junto a su hija.
Desde la puerta grande de la Huasteca
La delegación potosina se hace notar por su calidez y entusiasmo en los graderíos. “Venimos desde Ciudad Valles, la puerta grande de la Huasteca potosina”, compartieron emocionados los García Salazar en su primer día de competencias.
La familia llegó con el objetivo claro de respaldar al equipo Águilas, donde juega su hija. A pesar de un debut complicado en la cancha, mantienen el optimismo intacto: “La hemos pasado muy bien, venimos apoyando a nuestra hija y bueno, desafortunadamente no comenzó como ella quería su participación, pero esto apenas comienza”, señalaron con una sonrisa.
Su testimonio refleja el espíritu de miles de apasionados que recorren carreteras para tejer historias de fraternidad a través del deporte.
Un torneo histórico que rompe récords
La edición 2026 del Festival consolida a León como la capital del voleibol base en el país. El certamen impuso una marca histórica con 1,465 equipos inscritos formalmente. Esta cifra se traduce en un ejército de 17,560 participantes activos entre jugadores, entrenadores y delegados técnicos.

La marea humana no para ahí, ya que las autoridades proyectan la llegada de cerca de 50 mil visitantes durante toda la semana de actividades. El impacto social y deportivo consolida a este torneo, que por quinta ocasión elige a las tierras guanajuatenses como su sede oficial.
Porras y más porras
Otro de los grandes sellos que dan vida a este torneo es sin duda su gran colorido, mismo que estalla en cada uno de los rincones. El graderío de las 50 canchas instaladas se convierte en un duelo alterno de ingenio popular.
Ritmos de batucada brasileña se mezclan de forma natural con las tradicionales porras mexicanas. Un ejemplo claro fueron los intensos agarrones deportivos entre los conjuntos de la capital del país y los representativos del norte.

Cada bando exhibió estilos muy diferentes pero igualmente apasionados para alentar a los suyos. El ensordecedor grito de “¡Que sí, que sí, que los triunfos serán para los nuestros hoy!” compite con el clásico “¡Muy bien, equipo, muy bien!”, cobijando el alto nivel competitivo que apenas arranca y que se podrá disfrutar a lo largo de la presente semana.
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