Melodías alegres, bohemias o bailables salen de las interpretaciones del trompetista lírico Don Francisco, que desde hace unos años recorre las calles de Tulancingo para ganarse su sustento diario.
Originario de Villa Juárez, Puebla; llegó a la Ciudad de los Satélites, ya que su pueblo no encontró un médico que lo ayudara con un mal que padece de un ojo.
Melancólico recuerda su casa: “tuve que rentar un cuartito porque en la colonia Jardines del Sur encontré una buena doctora que me ha quitado mis dolencias, ya hasta veo mejor”.
A veces, dice, solo obtiene para comprarse una sola comida al día, pero que está mejor que en su pueblo.
Aprendió a tocar la trompeta de puro oído, no sabe de notas musicales, solo las escucha y si le gustan se las aprende.