Había ya escuchado sobre él, y hasta había leído algo.  Me daba algo de enojo ver que mi familia ya lo usaba como una fuente confiable de información, como consultor médico y hasta como “consejero” en situaciones de índole personal.

Pero fui a una serie de conferencias donde nos hicieron reflexionar sobre actualizarnos y hacer uso de las nuevas tecnologías, no negarnos a aceptarlas y hacerlas parte de nuestras vidas… así que ahí voy, a tratar de conocer y usar el famoso chat. 

¡Cuál sería mi sorpresa al darme cuenta de la impresionante maravilla que es! ¡Le puedes preguntar sobre cualquier cosa, y te da muchísima información! ¡Pareciera que ya quedaron atrás los diccionarios, enciclopedias y libros de consulta que tanto usamos la gente de mi generación y aún mis hijas! ¡Bueno, hasta te habla!

Recuerdo algún artículo del licenciado Enrique Gómez Orozco, sobre cómo estuvo “dialogando” con uno de ellos y las respuestas que le daba ¡eran impresionantes!

Pues bueno, tratando de “modernizarme”, bajé la aplicación y traté de investigar un poco sobre qué es la Inteligencia Artificial y sus capacidades. La IA (por sus siglas) “es un campo de la informática que desarrolla sistemas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como aprender, razonar, percibir y resolver problemas, utilizando algoritmos y grandes cantidades de datos para identificar patrones y tomar decisiones. Se basa en el aprendizaje automático (Machine Learning) y profundo (Deep Learning) para mejorar su rendimiento, impulsando aplicaciones desde asistentes virtuales y recomendaciones personalizadas hasta análisis complejos y robots autónomos”. 

Funciona a través de algoritmos y datos que son el núcleo de la Inteligencia, los algoritmos son como recetas que procesan los datos, que serían como los ingredientes, para encontrar las soluciones, predecir y tomar las decisiones. Las máquinas van “aprendiendo” de los ejemplos, mejorando su precisión con más y mejores datos a través de la prueba y error o a través de redes neuronales (modelos computacionales inspirados en el cerebro humano).  

Según ChatGPT hay dos tipos de IA: 

*Débil o estrecha: diseñada para tareas específicas como reconocimiento de voz, filtros de spam, etc.

*Fuerte o general:  sistemas hipotéticos con capacidad de realizar cualquier tarea intelectual humana y aún especulativa”.  

Aquí me siento un poco insultada, por decir, y preocupada, porque existe gente que le pide que escriba sobre cualquier tema, y la IA ¡lo hace! ¡Hasta le puedes pedir el “tono” del escrito: formal, bromista, coloquial! Por eso los guionistas de Hollywood se pusieron en huelga en el 2023, ¡qué va a ser de nosotros, los escritores, si ya le puedes pedir a las computadoras que escriban sobre lo que necesites y tendrás un buen material! 

Las aplicaciones más comunes de la IA son:

*Asistentes virtuales, como Siri, Alexa, Google Assistant o las que usan algunos coches.

*Recomendaciones de televisión, como Netflix, Amazon, YouTube, HBO…

*Salud, análisis de síntomas, enfermedades, efectos secundarios de medicinas, análisis de imágenes médicas, sugerencias de acciones a tomar. Aquí me recuerda el letrero de la taza que tiene el ginecólogo Óscar Arroyo sobre su escritorio: “No compare mi grado de estudios en Medicina, con su búsqueda de Google”.

*Autonomía, en relación a los vehículos autónomos y drones.  

Pero (dicen que siempre hay un “pero”) hay que ser muy conscientes de los límites que puede tener la IA. Entre los más importantes está la cuestión de la ética, porque puede afectar nuestra privacidad así como nuestros derechos humanos; también está la situación que no deja de ser una MÁQUINA la que te responde, la cual solo se basa en algoritmos y los datos que conoce, pero carece de intuición, creatividad verdadera, valores sociales humanos, espiritualidad y sentimientos… carece de sueños e ideales. Es decir, todavía no logra lo que tiene el ser humano en su totalidad… ¡Gracias a Dios! Al igual, en el lado de la sustentabilidad, leí que por cada dato que buscas en ella, se gasta una botella de agua en enfriar las computadoras que la generan. 

Así que lo que yo te propongo, estimable lector, es que hay que usarla, conocerla pero también hay que saber un uso razonable y humano de la misma… no usarla ni como amiga, ni como doctora, ni como maestra, ni como confidente… porque insisto, es solo una máquina.  

RAA

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