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Historia 402

Esta es la historia 402 de 450 que te contaremos sobre León

En marzo de 1968, una nueva forma de entretenimiento llegó a los leoneses. El canal de televisión XHL-TV, Canal 10, transmitió por primera vez entre grandes cámaras en blanco y negro. Así comenzó una historia que durante décadas acompañó la vida cotidiana de varias generaciones.

Antes de que las pantallas ocuparan un lugar en las salas de las casas, reunirse frente a un televisor era todavía una experiencia. Quien contaba con este privilegio cobraba entre 50 centavos y un peso a los vecinos para disfrutar de la programación.

En León, la primera transmisión fue frente al entonces Hotel Condesa, hoy Ramada Plaza. El 7 de marzo de 1968, la ciudad fue testigo de un festival al aire libre que se prolongó durante ocho horas y marcó el nacimiento de la primera estación local de televisión.

En aquel festival televisivo participaron Chucho Salinas, Héctor Lechuga y “El Loco” Valdés, con su programa Operación Ja Ja. También estuvo presente el noticiero Nescafé, dirigido por Jacobo Zabludovsky.

Detrás del proyecto estuvieron Francisco Galindo Romero y uno de sus hermanos, empresarios originarios de Monterrey que llevaron a León una tecnología que comenzaba a transformar la vida cotidiana de las ciudades mexicanas.

La estación nació vinculada a Televisa. Durante sus primeros años, los hermanos Galindo Romero conservaron el 60 por ciento de las acciones, mientras que Televisa tenía el 40 por ciento.

Los leoneses pioneros de la TV

Quienes impulsaron la pantalla en la ciudad fueron Blas Barajas, “El Mulo” Gutiérrez, Paola y Susi, Vicente Guerrero, Héctor López y el doctor Hurtado Tapia.

A ellos se sumaron los payasos Piolín, Pipo y Cascarita, quienes encontraron en los programas infantiles una de sus principales audiencias. Años más tarde se sumó Ricardo Sheffield.

La televisión comenzó a entrar en la rutina de las familias. Entre semana, por las mañanas y durante parte de la tarde, se transmitían programas de producción local. Después llegaban los contenidos de Televisa, como las telenovelas, y, al final del día, los noticieros cerraban la jornada.

Programación de Canal 10. Foto: Cortesía de la familia Sheffield

Los sábados tenían un significado especial para chicos y grandes. A las diez de la mañana comenzaba La Matiné Sabatina del 10, un programa que mezclaba segmentos en vivo, caricaturas, series, concursos, invitados y sketches cómicos, conducido por los payasos. Por la tarde se transmitían películas de la Época de Oro del cine mexicano.

Los domingos, en cambio, se transmitía la programación de Televisa, que comenzaba con En Familia con Chabelo.

Cabe destacar que el programa de La Matiné era muy similar al programa de Chabelo.

Piolín fue uno de los primeros conductores del programa, después apareció Pipo y más adelante se incorporó Cascarita. También recibían cartas enviadas por los niños, presentaban invitados, anunciaban productos de los patrocinadores y participaban en algunas transmisiones deportivas, como los encuentros del Futbolito Pepsi.

Con el paso de los años, La Matiné sobrevivió a los cambios tecnológicos y llegó a la época de la televisión a color. El programa estuvo bajo la conducción de Ricardo Sheffield, ex alcalde de León y actual senador.

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Ricardo Sheffield: de Drácula a la televisión

En 1977, cuando apenas tenía 11 años, Ricardo Sheffield llegó a Canal 10. Su historia comenzó lejos de los estudios de televisión. En el Teatro Manuel Doblado participaba en un taller de teatro y formaba parte del montaje Drácula.

Fue ahí donde lo conoció el productor Carlo Chacón, quien visitó a los estudiantes y lo invitó a participar en un casting para una telenovela. El proyecto estaba por aprobarse en Televisa, mientras Ricardo se iniciaba como conductor de La Matiné.

Se grabó el piloto de la novela y mientras resolvían en Televisa la producción de la novela, me quedé a trabajar en la televisora como conductor de La Matiné durante una década o poco más”, explicó.

Describió que el estudio de Canal 10 comenzó a trabajar con tres cámaras que habían sido utilizadas por Televisa México durante los Juegos Olímpicos de 1968. Una de ellas tenía incluso un lente quebrado.

Durante una transmisión de los Juegos Olímpicos, un balón golpeó una de las cámaras y dañó uno de sus tres lentes. Cuando el equipo llegó a Canal 10, aquella cámara ya no podía utilizarse para cambiar entre diferentes tomas, por lo que quedó destinada a planos fijos.

“Eran cámaras gigantes, como de uno por medio metro. Cada una tenía tres lentes y se movían con un tipo de asa para cambiar la toma de las imágenes. La cámara del lente quebrado, al no poder moverlo, se quedó para tomas fijas. Con este equipo se inició el canal y se transmitía en blanco y negro”, contó Ricardo.

Entre llamadas y cartas

La comunicación con los televidentes se hacía mediante llamadas telefónicas y cartas. En León, no todas las familias tenían un televisor.

Sheffield recuerda que para algunos espectadores aquella tecnología parecía casi inexplicable.

“La televisión fue todo un fenómeno para la ciudad. Cuando comenzaron las transmisiones a color, las personas creían que podíamos interactuar, como ahora con una videollamada. Era complicado explicarles cómo funcionaba”.

Las personas llamaban a la estación para mandar saludos, contar desde qué colonia estaban viendo el programa y decir en la casa de qué vecino se habían reunido.

“Les mandábamos saludos y quienes estaban frente al televisor, al escuchar su nombre, su colonia o el saludo que habían enviado, creían que estaban participando directamente en la transmisión”.

Entre otras anécdotas, Ricardo platicó que, para llegar a la televisora, una camioneta recorría distintos puntos de la ciudad para recoger al personal.

“Yo vivía en Panorama, era el primero; luego pasábamos por Paola y Susi, que vivían en el Centro; luego la ruta seguía por don Blas Barajas, que vivía en el Coecillo, y otros compañeros, para trasladarlos hasta Cerrito de Jerez, donde inició y hasta la fecha permanece la televisora”.

Luego de 12 años, Ricardo Sheffield dejó la televisora para continuar sus estudios en el extranjero. Mencionó que fue una parte muy bella de su vida poder producir un programa de entretenimiento para cientos de familias leonesas.

El fin de Canal 10

Durante las siguientes décadas, la estación continuó creciendo y los hermanos Galindo Romero terminaron por vender sus acciones a Televisa; sin embargo, la estación continuó siendo Canal 10.

En 1990 adoptó la marca Televisa del Bajío y, en febrero de 1999, la señal cambió al Canal 11, identificado como “El Canal de Casa”.

Con la llegada de nuevas tecnologías, los celulares, las computadoras, las redes sociales y las plataformas de streaming, la televisión tuvo que adaptarse a esa nueva realidad: producir con mayor rapidez, diversificar sus contenidos y competir por la atención de un público que tiene más opciones que nunca.

Hace 58 años, León encendió una nueva ventana de entretenimiento. Sin embargo, la memoria de Canal 10 permanece en quienes recuerdan las primeras transmisiones en blanco y negro y en quienes acudían a casa del vecino para ver televisión.

También permanece en los niños que esperaban La Matiné los sábados por la mañana, en los que enviaban cartas y llamaban al estudio para mandar saludos y, también, en quienes todavía recuerdan los nombres de aquellos primeros conductores y payasos que se convirtieron en rostros familiares.

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