Celaya, Guanajuato.- Mientras el debate institucional se centra en las posturas de los concesionarios y la revisión de la tarifa del transporte público, en la rutina diaria de los celayenses el verdadero costo se mide en minutos perdidos, transbordos forzados y rutas inciertas. Para estudiantes, trabajadores e integrantes de la tercera edad, la movilidad urbana representa un reto constante, en el que los tiempos de espera y las deficiencias del servicio impactan directamente en la economía familiar y en la calidad de vida.
En comunidades periféricas como La Laja, la dependencia del transporte público en Celaya se traduce en largas horas de espera y en el riesgo constante de no llegar a tiempo a centros escolares y de trabajo.
Para las madres de familia, el traslado diario implica sortear frecuencias irregulares. Perla Karina Lucero Morales, habitante de la zona, relató que el tiempo de espera puede prolongarse significativamente.
“Los camiones tardan de 40 minutos a una hora, o hasta hora y media, y no se vale. Muchas mamás vienen de fuera con sus niños y luego no alcanzan a llegar a la escuela… andan llegando a las 8:30 o 9:00 de la mañana. Además, no están limpios, son groseros y los choferes traen gente distrayéndose al frente”, comentó.
Ante la discusión sobre el ajuste a la tarifa, las usuarias expresaron su rechazo si este no viene acompañado de mejoras tangibles en las unidades y en las frecuencias de paso.
“Quieren subir tres pesos más y no estamos de acuerdo. No se vale porque no mejoran nada, seguimos igual, con unidades feas y deterioradas. (¿Cuál sería la petición?) Que se pongan las pilas, porque en vez de ir para adelante, vamos para atrás”, enfatizó Perla Karina.

Por su parte, Juana García, madre de jóvenes universitarios en la misma comunidad, expuso cómo la falta de puntualidad en las rutas afecta a los estudiantes que deben trasladarse a los planteles de la ciudad.
“Nuestro mayor problema aquí es el transporte que nos está llegando cada hora o hasta más tiempo. Hoy, por ejemplo, no llegó el de las 6:00 de la mañana; tuve que ir corriendo hasta las 6:30 o casi 7:00 a llevar a mi hijo a buscar en qué irse. Pedimos que el transporte sea más constante o que traigan otra ruta, porque estamos muy alejados”, señaló.

El perfil del trabajador
Para quienes se trasladan a las zonas industriales y laborales de Celaya, el margen de error del transporte público condiciona su jornada laboral. Alejandro Vaca, usuario de la Ruta 13 en La Laja, detalló la problemática del servicio matutino y nocturno.
“En las mañanas el camión dura entre 30 y 40 minutos; no tiene un horario específico. Nos empieza a perjudicar porque no hay otra ruta que nos ayude a la salida de aquí. Para el trabajo, a veces estamos 30 o 40 minutos antes y, si el camión se retrasa, terminamos llegando tarde”, mencionó.
El retorno al hogar al cierre de la jornada representa un riesgo adicional debido a las condiciones de las paradas y la falta de iluminación en puntos clave.
“A la hora de la salida pasa lo mismo. A las 6:30 o 7:00 de la tarde ya no hay tanta luz y está solo como para estar esperando 30 o 40 minutos. Si se va a considerar subir la tarifa en algún momento, que sea un consenso donde el precio sea justo para lo que ofrecen”, concluyó Vaca.

Estudiantes
El sector estudiantil es otro de los más impactados por la deficiencia en las frecuencias. Mateo Ramírez, estudiante de ingeniería en el Tecnológico de Celaya y residente de la zona norte, invierte diariamente casi tres horas en trasladarse a sus clases, sumando el costo de dos camiones de ida y dos de vuelta.
“Diariamente gasto 44 pesos solo en transporte porque tengo que tomar dos rutas. Si el camión pasa a tiempo me hago 45 minutos de trayecto, pero en mañanas como hoy, la primera ruta tardó más de 35 minutos en pasar. Llegas a la primera clase con la incertidumbre de si te van a dejar entrar o no”, compartió Mateo.
Para los jóvenes, la idea de un incremento a la tarifa afectaría de forma directa el gasto diario asignado para alimentos o materiales escolares.
“Si le suben, a la semana ya representan más de 50 pesos extra que salen de la comida o de las copias. No nos negamos a pagar si el servicio fuera rápido y seguro, pero hoy pagamos más tiempo esperando en la parada que lo que dura el trayecto en el camión”, señaló el universitario.

Adultos mayores: barreras de accesibilidad
La problemática del transporte no se limita a las colonias y comunidades periféricas; dentro del área urbana, los adultos mayores enfrentan barreras de accesibilidad y falta de empatía tanto de operadores como de usuarios.
Usuarias de la tercera edad señalaron que el diseño de la movilidad y la falta de respeto a las normas operativas incrementan los tiempos de viaje e implican riesgos físicos al descender de las unidades.
“Te sientas adelante por ser persona mayor, pero no te permiten bajar por enfrente; te dicen que la bajada es por atrás. ¿Qué caso tiene que te ofrezcan el asiento adelante si te van a mandar peligrando hasta atrás para bajar?”, cuestionó María del Carmen, usuaria afectada durante su recorrido por el centro de la ciudad.

Aunado a la falta de respeto en los asientos reservados para personas con discapacidad o movilidad reducida, las obras y desviaciones viales en la zona urbana prolongan los trayectos diarios.
“Con las obras y el abridero de calles por dondequiera, un trayecto que antes hacías en 30 minutos ahora se convierte en 40 minutos o más dentro del mismo camión”, añadió.
En las calles de Celaya, la discusión sobre el transporte va más allá de un debate de cifras: se refleja en los rostros de quienes madrugan a diario con la incertidumbre de saber si el camión pasará a tiempo, cuánto les costará llegar a su destino y si el servicio realmente vale lo que pagan.
Alcalde de Celaya, en desacuerdo con aumento de tarifa
La propuesta de aumento a las tarifas del transporte público hecha por los concesionarios no es la solución para mejorar el servicio, afirmó el alcalde Juan Miguel Ramírez Sánchez, quien señaló que con la fracción morenista ya acordaron no aprobar el incremento.
“Mi propuesta es que no aumentemos porque antes teníamos 300 mil usuarios y hoy tenemos menos de 150 mil y lo que necesitamos que haya mejores camiones, mejor servicio, los choferes siguen haciendo carreritas, tratando mal al público, salen o llegan a deshoras por estar compitiendo y se pasan más horas y en lugar de esperar 10 minutos se esperan una hora. Todo eso se tiene que acabar para que la gente vuelva a tener confianza en el transporte público y en la medida que tengan más gente van a ganar más dinero, aumentándoles (la tarifa) no es la solución”, mencionó en entrevista.
El pasado 3 de agosto, un grupo de ocho concesionarios del servicio de transporte público de Celaya solicitó un aumento de 11 a 14 pesos en la tarifa general, con el argumento de la reducción de usuarios y los altos costos de los insumos para su operación.
En su segundo Informe de Gobierno, Juan Miguel Ramírez Sánchez aseguró que no habrá aumentos a las tarifas del transporte público; sin embargo, este martes reculó al señalar que se trata de una propuesta que acordó con la fracción de Morena y que se discutirá en la Comisión Mixta Tarifaria.
“No es un hecho, es una propuesta consensuada con la fracción mía y ellos me van a apoyar en eso”, mencionó.
Las críticas a su propuesta, señaló el alcalde, vienen porque en los gobiernos panistas se aumentaban las tarifas, ya que “muchos de ellos hasta socios son de los concesionarios”.
A casi un año de que se anunció el Sistema de Movilidad Integral de Celaya, que pretendía incorporar 200 camiones eléctricos de la empresa BYD, el alcalde señaló que el objetivo para lo que resta de su administración es que haya un mejor servicio de transporte público.
Uno de los próximos cambios es renovar las paradas del transporte público y no descartó analizar o incluso rescindir el contrato que tiene el Municipio con la empresa ADS Medios Urbanos, que tiene concesionados los paraderos hasta 2028.
Otra novedad es implementar un sistema para que los usuarios revisen en sus dispositivos móviles por dónde viene su camión del transporte público.
Nueva ruta de Los Olivos
A la par, las rutas del transporte público se siguen modificando. Desde el lunes pasado se implementó una nueva ruta directa de la colonia Los Olivos a la zona centro, que tiene ocho camiones y una frecuencia de 10 a 12 minutos.
El secretario del Ayuntamiento, Daniel Nieto Martínez, explicó que como parte de la reestructura de las rutas se contempla la incorporación de nuevas opciones a través de permisos temporales.
“Se están permisionando con la finalidad de que podamos probar la funcionalidad que tienen para los usuarios, siendo una de las zonas más pobladas de nuestro municipio y la idea es que puedan ir al Parque Morelos. La vamos a estar probando durante un tiempo y con el director de Movilidad evaluar si es rentable para los usuarios y que podamos tener esta otra alternativa”, explicó.
Con la ruta diagonal de Los Olivos hacia la zona centro, los usuarios podrán ahorrarse hasta 40 minutos en los traslados en comparación con la ruta 60 o con los camiones de Verdes de Guanajuato, afirmó Daniel Nieto.
El permiso temporal de un mes es para la empresa Transporte Empresarial del Bajío (TEB) y, en caso de funcionar, ya estará permisionada dentro de la reestructura de rutas que esperan que sea anunciada en lo que resta del año.
“La empresa es quien tenga la disponibilidad de los vehículos y las facilidades para la operación ya que cuando hay que echar andar una ruta es una inversión importante para el empresario y se toman en cuenta varios factores”, detalló.
Con esta nueva ruta, la empresa TEB ya tiene 19 unidades que están circulando en cuatro diferentes rutas, pero ninguna de ellas tiene validadores del sistema de prepago SIBE, aunque los usuarios que lleven su tarjeta podrán pagar la tarifa preferencial de 9.50 pesos.
HLL