Guanajuato.- “Ser humano y conmoverme con su historia no es un acto de culpa, es un acto de decencia”, dijo Iván, elemento de la Guardia Nacional sentenciado por el ataque a estudiantes de la Universidad de Guanajuato, al término de un juicio doloroso y difícil para todas las partes.
“He visto sus rostros, he escuchado sus testimonios, y no puedo ni quiero permanecer ajeno a esa realidad. Me duele profundamente que exista tanto dolor en sus vidas, y créanme si les digo que cada día de este proceso he reflexionado sobre la magnitud de sus heridas.
“Durante todo este proceso, yo también he cargado con un peso insoportable en los hombros, el de saberme inocente y ver cómo mi vida se destruye por una acusación que no se sostiene”, dijo Iván.
Durante todas las etapas del juicio en su contra y de Jesús Ángel “N” por el homicidio de Ángel Yael y la tentativa de homicidio de Edith, Laissa y Arón, permaneció en silencio aconsejado así por su defensa y “por respeto al dolor que hoy inunda esta sala”.
“La empatía no es una confesión”
Sin embargo, en los alegatos de clausura de la audiencia de individualización de sanciones y reparación del daño, su voz conmovió a toda la sala.
“Quiero hacer énfasis en que la empatía no es una confesión, ni sentir el dolor de la víctima me convierte en su agresor. Ser humano y conmoverme con su historia no es un acto de culpa, es un acto de decencia”.
“Estas palabras las expreso con absoluto respeto hacia este Tribunal, hacia las víctimas y hacia sus familias, con el único propósito de transmitir mis condolencias, empatía y respeto frente al sufrimiento que se ha vivido.
“Reconozco que este proceso ha representado momentos difíciles y sensibles para quienes se han visto involucrados y desde un sentido estrictamente humano, manifiesto mi solidaridad y consideración hacia quienes hoy atraviesan consecuencias emocionales y personales.
“Sé que no hay palabras capaces de reparar una pérdida, un daño o una cicatriz como las que este caso ha dejado”, mencionó.
Las sentencias
La jueza Verónica Viridiana Sandoval Hurtado sentenció a Iván “N” a 33 años y dos días en prisión, además le impuso una multa de 25 UMAS por los delitos de homicidio en grado de tentativa con alevosía y ventaja y daños por el disparo que impactó en la llanta y puerta trasera de la camioneta Ecosport en la que viajaban los estudiantes Edith, Ángel Yael, Arón y Laissa el 27 de abril del 2022.
“No vengo a eludir responsabilidades de ningún tipo, pero sí a pedir que se entienda que yo también soy una persona con mis circunstancias, con mi historia, con personas que me esperan y que también sufren en silencio…
“Hay vidas rotas…”
“Si de algo ha servido este proceso para mí, ha sido para tomar conciencia real, tangible del alcance que ciertos hechos tienen en la vida de las personas. He aprendido que detrás de cada expediente hay vidas rotas, hay noches en vela, hay familias que jamás volverán a ser las mismas”, declaró.
Respecto a la reparación del daño, los sobrevivientes Edith, Arón y Laissa, así como la madre de Ángel Yael deberán recibir atención médica, psicológica y psiquiátrica, una indemnización económica por daño moral, el pago de la asesoría jurídica y los gastos derivados de las terapias y diligencias que realizaron en el proceso legal.
Disculpa pública
También, los acusados deberán ofrecer una disculpa pública en una audiencia pública. Mientras que la Guardia Nacional tendrá responsabilidad solidaria para el pago de las indemnizaciones, publicar una nota en medios de comunicación para reivindicar a las víctimas y despejar toda duda de su inocencia, además están obligados a la observancia de los derechos humanos y que se verifique el uso de la fuerza.
“Solo quiero que quede constancia de que, al margen del resultado de esta sentencia, mi pensamiento ha estado y estará con quienes han padecido. No hay vencedores ni vencidos cuando hay sufrimiento de por medio. Solo queda esperar que la justicia cumpla su función restaurativa y que, con el tiempo, la paz pueda llegar a todos los corazones”, agregó Iván.
54 años en la cárcel
Por los delitos de homicidio calificado contra Ángel Yael, homicidio calificado en grado de tentativa con alevosía y ventaja daños, la jueza sentenció a Jesús Ángel “N” a 54 años, 3 meses y 2 días de prisión y por homicidio calificado en grado de tentativa con alevosía y ventaja y una multa de 25 UMAS, equivalentes a 2 mil 405 pesos.
Durante el juicio, peritos de la Fiscalía General de la República (FGR) y de la Fiscalía General del Estado (FGE) coincidieron en que la bala que acabó con la vida del estudiante Ángel Yael (asesinado en 2022) salió del arma presuntamente disparada por Jesús “N”, elemento de la Guardia Nacional.
Peritos en balística, daños y criminología han sido llamados a testificar sobre sus hallazgos del caso ocurrido el 27 de abril de 2022.