Irapuato.- A dos años del aumento de la tarifa del transporte público en Irapuato, los usuarios siguen señalando largos tiempos de espera, unidades con deficiencias y problemas en la atención, mientras que la autoridad sostiene que uno de los principales compromisos adquiridos con el incremento, la renovación de unidades, sí registra avances.
El aumento entró en vigor el sábado 10 de agosto de 2024, cuando el pasaje general pasó de 10 a 12 pesos en efectivo. Con la tarjeta SITI-Pago, la tarifa general quedó en 11 pesos, mientras que estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad tienen una tarifa preferencial de siete pesos.
El ajuste representó un incremento del 20 % para quienes pagan la tarifa general en efectivo y fue autorizado bajo una serie de compromisos para modernizar el servicio.
Entre ellos se contempló la renovación de las 450 unidades del transporte público en un plazo de tres años, la consolidación del Sistema Integrado de Transporte de Irapuato (SITI), capacitación de operadores, mejoras en la eficiencia y trazado de rutas, además de condiciones de calidad y sanciones ante incumplimientos.
Antes eran 10 pesos y ahora son 12. Uno esperaba que al aumentar la tarifa también mejore el servicio, pero hay rutas donde seguimos esperando media hora o más a que pase el camión, pero eso no se ha solucionado”, señaló Arturo Hernández, usuario del transporte público.
Entre esperas de una hora y choferes al límite
Dos años después, los usuarios continúan reportando problemas principalmente en la frecuencia de las rutas y las condiciones de algunas unidades.
Entre las principales quejas están los tiempos de espera. Usuarios señalan que hay rutas que pueden tardar hasta media hora en pasar y mencionan particularmente a las líneas 29 y 30, en las que aseguran que en algunos momentos han esperado hasta una hora.
En la 29 o la 30 a veces pasa muchísimo tiempo para que pase el camión que sale de Colonias del Río, y como una va por la Oaxaca y otra por la Calzada, a veces pasa una, pero la otra tarda más, así que ya uno mejor va buscando otras rutas o salirse más temprano porque es un sufrir con eso”, mencionó Julia Medrano, usuaria del transporte público.
Existe otra queja encaminada no solo a choferes, concesionarios o al Municipio, sino a los usuarios, pues algunos camiones están rayados o sucios, lo que genera incomodidad; por ello se pide un programa para concientizar a los pasajeros sobre el cuidado de los vehículos.
“Hay camiones que están sucios, los asientos están maltratados y algunos ya necesitan mantenimiento, algunas cosas también son culpa de los usuarios, pero ahí es donde se debería de aplicar algún programa para que las personas pues sean conscientes que se debe respetar los camiones, porque por tanto rayadero, uno piensa que vamos viajando en un camión muy viejo, que a lo mejor no es así, pero desde ahí se nota que a nadie le interesa, ni usuarios, ni choferes, ni nadie ciudad los camiones”, comentó Ramiro Martínez, usuario del transporte de Irapuato.
Mientras tanto, otros usuarios consideran que los camiones del transporte público deben permitir una mejor ventilación, pues en algunas rutas las ventanas no se abren, lo que provoca, en temporada de calor, olores desagradables y altas temperaturas durante el viaje.
Hay unidades donde las ventanas no abren. Cuando hace calor el viaje se vuelve muy difícil y uno piensa que por lo que está pagando debería recibir mejores condiciones, porque también luego huele feo, y cada aumento dicen que van a mejorar y no llega esa mejora”, mencionó Judith Castro.
A ello se suman quejas por el trato de algunos operadores, pues en ocasiones a los pasajeros les toca que el chofer vaya enojado y desquite su frustración con los usuarios, o pelee con automovilistas, ciclistas y motociclistas, lo que aumenta la probabilidad de un accidente.
“Hay choferes que tratan muy bien a la gente, pero también hay algunos que son descorteses, se ponen a pelear hasta con las mujeres y los adultos mayores, de verdad esos choferes deberían correrlos, porque a veces uno no puede subirse rápido a los camiones y ellos se desesperan, y le arrancan sin ponerse a pensar en que uno se pueda caer, o hasta algunos se enojan porque paga uno con la tarjeta (SITI), ahí es donde deberían cambiar, pero como ya les aumentaron, eso ya no lo quitan”, comentó Guadalupe Estrada, usuaria del transporte público.
Defienden avance en la renovación de flotas
El director de Movilidad y Transporte, Alfredo Torres Nohra, sostuvo que los concesionarios sí están cumpliendo con el compromiso de renovar las unidades que han llegado al final de su vida útil.
Sí se está cumpliendo con la renovación. Hay una empresa que cambió toda su flota completa, y ahora cuenta con unidades modelo 2026. La Ruta 5, por ejemplo, también renovó todos sus camiones”, señaló.
Explicó que Transportes Urbanos de Irapuato incorporó siete unidades nuevas, mientras que otras empresas de mayor tamaño, particularmente en la zona sur, han sumado entre 15 y 20 camiones nuevos.
También indicó que una de las cooperativas más grandes mantiene un ritmo constante de renovación, con la incorporación de unidades nuevas mes con mes.
El compromiso de tres unidades nuevas por concesionario se ha cumplido e incluso superado en algunos casos. Esto ya se nota en las calles”, afirmó.
Torres Nohra agregó que el Sistema de Monitoreo 072 ha dejado de colocar a Irapuato entre los primeros lugares en cuanto a reportes relacionados con el transporte público, lo que atribuyó a las mejoras realizadas.
Aunque la renovación registra avances, el propio director reconoce que todavía existen aspectos pendientes en la operación cotidiana.
Sobre las quejas por retrasos, explicó que la dependencia tiene establecidos tiempos estimados para cada recorrido y monitorea el comportamiento de las unidades.
Cuando una unidad excede por varios minutos el tiempo establecido, puede hacerse acreedora a una multa.
Todas las rutas tienen un tiempo estimado de recorrido”, explicó.
Sin embargo, señaló que las rutas han crecido junto con las colonias y que algunas ingresan a calles secundarias y terciarias, donde pueden presentarse conflictos con camiones repartidores o vehículos de dimensiones similares.
Estas situaciones pueden provocar pérdidas de tres, cuatro, cinco, seis o hasta siete minutos, dependiendo del punto donde se genere el conflicto.
La autoridad también mantiene vigilancia sobre los horarios de salida de las unidades para evitar que abandonen las bases fuera de los tiempos establecidos.
Infraestructura del SITI y pérdida de usuarios
Otro de los compromisos asociados a la modernización es la consolidación del Sistema Integrado de Transporte.
Torres Nohra señaló que todavía están pendientes la Terminal Norte y la Terminal Sur, además de aproximadamente 20 a 22 paraderos.
Las dos terminales representan las inversiones más fuertes de la siguiente etapa, mientras que los paraderos requieren inversiones menores.
El funcionario explicó que esta segunda etapa también contempla troncales y estaciones, por lo que se trata de un proyecto que requiere mayor inversión en infraestructura.
De acuerdo con Torres Nohra, después de la pandemia el transporte público de Irapuato perdió aproximadamente 32 % de sus usuarios, de acuerdo con los aforos realizados por la dependencia.
Señaló que algunas rutas no recuperaron los niveles de pasajeros que tenían antes de la pandemia, lo que ha representado dificultades económicas para los transportistas.
Pese a ello, dijo que los concesionarios han mantenido rutas con baja demanda para conservar el servicio.
El aumento de agosto de 2024 fue acompañado de compromisos para modernizar el transporte, entre ellos la renovación de las 450 unidades en tres años y el fortalecimiento del SITI.
La autoridad sostiene que la renovación ya se refleja en nuevas unidades, incluida la incorporación de camiones modelo 2026 y la sustitución de flotas completas en algunas empresas.
Sin embargo, para los usuarios la experiencia cotidiana también se mide en cuánto esperan para que llegue un camión, en qué condiciones encuentran los asientos, si pueden abrir una ventana o en el trato que reciben durante el recorrido.
Migración a las motocicletas
Así, a dos años del ajuste, el contraste está entre una tarifa general que pasó de 10 a 12 pesos, un aumento del 20 %, y un servicio en el que, aunque se reportan avances en la renovación vehicular, todavía persisten quejas por frecuencia, tiempos de recorrido y condiciones de algunas unidades.
AAK





