Historia 321
Esta es la historia 321 de 450 que te contaremos sobre León
La maestra Celia Yolanda Mena Dávalos estaba dispuesta a morir frente al pizarrón. Dedicó más de medio siglo de su vida a la enseñanza de niños, jóvenes y futuros maestros.
Fue la mayor de los 13 hijos de Elías Mena López y María Guadalupe Dávalos Padilla. Nació en León en 1949. Su padre fabricaba zapatos en un pequeño taller familiar y después trabajó como cortador. Su madre dedicó su vida al cuidado de la familia.
Estudió en la escuela del párroco del Barrio Arriba, Genaro Vázquez. Antes de cumplir 13 años comenzó a trabajar con su tía Luz María Mena, quien vendía comida en Calzado Blasito. Desde entonces, el estudio y el trabajo caminaron juntos.

Mientras cursaba la secundaria en la Comercial Bancaria comenzó a impartir clases. Más tarde estudió la carrera Normal en la escuela fundada por el padre Jesús Lira Anda. Continuó su preparación en la Escuela Normal Oficial y posteriormente en el Instituto Hispanoamericano, donde obtuvo las licenciaturas en Educación y en Letras Españolas.
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Su amor por la docencia
A los 15 años ya estaba frente a un grupo. Daba clases en la escuela de las señoritas Quiroz, ubicada en la esquina de 27 de Septiembre y Lerdo de Tejada. Ahí confirmó que la docencia sería su profesión.
Se casó con Francisco Ferro Rangel y tuvieron dos hijos.
A los 26 años conoció a la maestra Josefina Juárez de la Rosa, quien la invitó a incorporarse a la primaria del Instituto Leonés. Permaneció en esa institución hasta 2004.

Cuando estaba plenamente identificada con ese trabajo, un sacerdote franciscano originario de Puerto Rico, el padre Santos, le propuso dirigir el Instituto Fray Pedro de Gante, ubicado en la calle Españita. El plantel, dependiente del Instituto Leonés, atendía a niños y jóvenes de escasos recursos.
Al principio se resistió al cambio, pero aceptó la invitación. Junto con el sacerdote impulsó el proyecto educativo del Instituto, que amplió su matrícula con alumnos que buscaban continuar sus estudios.
Por las mañanas dirigía el colegio y supervisaba el trabajo académico. Por las tardes impartía clases en la Escuela Normal Oficial o asistía a sus cursos en el Instituto Hispanoamericano. Durante décadas combinó la dirección escolar, la docencia y su propia formación profesional.
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‘Odiaba la pereza’
Cuando los problemas de salud la obligaron a jubilarse, sintió que dejaba una parte de su vida en las aulas.
Su pasión era dar clases; era estricta, obsesiva en su trabajo. Odiaba la pereza”, recuerda su esposo, Francisco Ferro Rangel.
Su carácter también se manifestaba fuera de la escuela. Francisco recuerda que durante un asalto a su casa temió que enfrentara a los delincuentes. “Pensé que se les iba a ir encima y le podían disparar… por fortuna no lo hizo”, relata.

Después de más de cincuenta años dedicados a la enseñanza, a la formación de maestros y al acompañamiento de generaciones de estudiantes, Celia Yolanda Mena Dávalos falleció en 2024, a los 76 años de edad.
Su legado permanece en las miles de personas que pasaron por sus aulas y en su familia, convencida de que la educación ocupa un lugar central en la vida.
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