Historia 347
Esta es la historia 347 de 450 que te contaremos sobre León
Durante las décadas de 1950 y 1960, una casa de la colonia Obrera quedó ligada a uno de los casos criminales más conocidos del país: el de Las Poquianchis.
Las hermanas González Valenzuela encabezaron una red de prostitución y explotación sexual que operó en distintos puntos del Bajío y Jalisco. En León tuvieron una casa de citas conocida como “La Barca de Oro”, ubicada en el cruce de las calles Sonora y Bolivia.
Más de seis décadas después, la vivienda permanece en pie. Su fachada conserva buena parte de su apariencia, aunque el interior ha sufrido modificaciones y actualmente tiene un uso completamente distinto.
La historia criminal comenzó a desmoronarse en enero de 1964, cuando una investigación de la Policía Judicial condujo hasta propiedades relacionadas con las hermanas y terminó por revelar parte de lo que ocurría detrás de sus negocios.
¿Qué pasó con la casa?
Después de la investigación, detención y juicio de las hermanas González Valenzuela, se conocieron propiedades relacionadas con ellas en diferentes lugares, entre ellos León, Lagos de Moreno, San Francisco del Rincón, San Juan del Río y Querétaro.
En León, las hermanas habían adquirido la vivienda ubicada en el cruce de las calles Sonora y Bolivia, en la colonia Obrera. Además de habitarla, el inmueble funcionó como casa de citas bajo el nombre de “La Barca de Oro”.
De acuerdo con el testimonio recabado para este reportaje, después de la detención de las hermanas la propiedad quedó en manos de un sobrino, quien a principios de la década de 1980 la vendió a un hombre conocido como “don Pepe”.
Don Pepe falleció hace cinco años y actualmente la vivienda está a cargo de una de sus hijas.
De casa de citas a negocio familiar
Desde hace cuatro años, la propiedad abre todos los domingos. Ahora funciona como estacionamiento, baños públicos y espacio para un negocio familiar de almuerzos que atiende a visitantes del tianguis La Línea de Fuego. En el exterior se coloca un letrero con el nombre de “Don Pepe”.
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Una de sus hijas relató que el interior ha sufrido algunas modificaciones. Varias paredes fueron rehabilitadas y en uno de los pasillos había cinco habitaciones, dos de un lado y tres del otro, que fueron demolidas para construir los actuales baños públicos.

En la parte posterior había un jardín de grandes dimensiones con un árbol frondoso en el centro. Actualmente, el piso está cubierto de concreto y el espacio se utiliza como estacionamiento.

Algunos vestigios de la antigua construcción todavía permanecen, como los ladrillos viejos que pueden observarse en las paredes que rodean la vivienda.
La hija de don Pepe también aseguró que durante los años en que ella y su padre habitaron la casa nunca escucharon los supuestos ruidos extraños de los que hablaban algunas personas.
La historia de Las Poquianchis
Delfina, Carmen, Eva y María de Jesús González Valenzuela eran originarias de Jalisco. Con el tiempo comenzaron a operar casas de citas y posteriormente extendieron sus actividades a distintos puntos de Guanajuato y Jalisco.
Entre las propiedades relacionadas con ellas estuvo el rancho conocido como “Loma del Ángel”, en la zona de San Francisco y Purísima del Rincón. También operaron un establecimiento en Lagos de Moreno bajo el nombre de “Guadalajara de Noche”.
El caso de Las Poquianchis alcanzó notoriedad nacional por las acusaciones de explotación sexual, privación de la libertad y homicidios de mujeres relacionadas con los establecimientos que controlaban.
Las investigaciones también localizaron restos humanos en propiedades vinculadas con las hermanas. Sin embargo, el número de víctimas atribuido al grupo ha variado considerablemente a lo largo de los años, entre las investigaciones y las diferentes versiones periodísticas sobre el caso.
Publicaciones de la época también señalaron presuntos vínculos de las hermanas con funcionarios y otras personas que habrían conocido o facilitado sus actividades.
Carmen González Valenzuela había muerto años antes de que el caso fuera descubierto por las autoridades en 1964. Sus hermanas Delfina, María de Jesús y Eva sí fueron detenidas.
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La investigación que destapó el caso
En enero de 1964, Catalina Ortega, una de las mujeres que había permanecido bajo el control de las hermanas González Valenzuela, logró escapar y acudió ante las autoridades en León. Su testimonio fue clave para orientar las investigaciones hacia las propiedades relacionadas con Las Poquianchis.
La investigación estuvo a cargo de la Policía Judicial y condujo a las autoridades hasta propiedades relacionadas con las hermanas en la zona de San Francisco y Purísima del Rincón.
En uno de los lugares fueron localizadas varias mujeres en condiciones de desnutrición y maltrato. Las investigaciones posteriores también llevaron al hallazgo de restos humanos y ampliaron el caso.
Delfina, María de Jesús y María Luisa González Valenzuela, conocida como Eva, fueron procesadas y recibieron condenas de 40 años de prisión.
Delfina murió en prisión después de sufrir un golpe en la cabeza con un recipiente que contenía mezcla. Fue trasladada a un hospital y falleció posteriormente.
María de Jesús cumplió su sentencia y después continuó su vida alejada de la atención pública, mientras que Eva permaneció en prisión.
La casa de la colonia Obrera
Más de seis décadas después de que el caso salió a la luz, la casa de la colonia Obrera permanece como uno de los espacios vinculados con esta historia.
Ya no tiene el uso que la hizo conocida. Los domingos recibe a quienes llegan por un almuerzo, utilizan los baños o dejan ahí su automóvil mientras recorren La Línea de Fuego.
La Barca de Oro desapareció hace décadas, pero la casa de Sonora y Bolivia sigue en pie, convertida hoy en un espacio cotidiano detrás de cuyos muros permanece una de las historias criminales más recordadas del siglo XX en México.
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