Historia 397
Esta es la historia 397 de 450 que te contaremos sobre León
En la década de 1980 se popularizaron las pandillas en León, y día con día ocurrían peleas entre grupos de diferentes colonias populares por “defender el territorio”.
Sin embargo, los leoneses vivieron atemorizados por un jovencito del Barrio de San Miguel que sembró el miedo en las calles.
Se trata de Juan Antonio Centeno Cansino, mejor conocido como “El Yeyo”, quien, con apenas 16 años de edad, era temido en distintos barrios y fue señalado por haber cometido cuatro homicidios.
Su corta vida delictiva terminó antes de alcanzar la mayoría de edad. Fue asesinado cerca de las vías del tren, en la colonia Los Pinos, y hasta la fecha su muerte sigue siendo un misterio.

Familiares señalaron a la Policía Judicial como responsable de haber ordenado matar a “El Yeyo”. Otras versiones apuntan a que uno de sus cuñados le dio muerte o a que se trató de una venganza por viejas rencillas con otras pandillas.
¿Quién era “El Yeyo”?
Juan Antonio Centeno Cansino nació en 1966 y vivió sus primeros años en la calle Río Grijalva, en el Barrio de San Miguel. Fue el menor y único varón entre siete hermanas.
Posteriormente, su padre compró un lote en la colonia Los Pinos con la intención de alejar a su hijo de jóvenes mayores.
Sin embargo, Antonio se integró a la pandilla de “Los Calaveras” de San Miguel, donde comenzó su historial delictivo.
En algún momento de su niñez y adolescencia asistió a la Arena Isabel para practicar boxeo.
Apenas terminó la primaria, pues, a un mes de concluir el ciclo escolar, el cura de la escuela de San Miguel mandó llamar a su mamá, Alicia. “El Yeyo” argumentó que un compañero lo había escupido y que, para evitar golpearlo, lo había metido en un tambo de basura. Después de aquel incidente ya no regresó a clases.
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Historial delictivo
El primer asesinato que se atribuyó a “El Yeyo” ocurrió cuando tenía 13 años, en tiempos de la pandilla de “Los Golfos” en el Barrio de San Miguel. Fue el 13 de marzo de 1979, durante una riña campal en la calle Río Grijalva, donde un hombre murió apuñalado.
El 11 de octubre de 1981, en el camino a Santa Ana y San Miguel, se le atribuyó la muerte a balazos de un hombre identificado como Odilón Ruiz, con una pistola calibre .22.

En marzo de 1982, en la esquina de Río Santiago y la salida a Cuerámaro (hoy Hermanos Aldama), fue señalado por el asesinato de José de Jesús Tovar, alias “El Tabaco”, con una pistola calibre .22.
Antes de su muerte, también se le acusó de haber matado a puñaladas a un obrero de Los Olivos, caso en el que también estuvieron involucrados, según las versiones de la época, sus amigos “El Calavera” Buenrostro y otros.
Escapó del Tutelar
En varias ocasiones, “El Yeyo” fue detenido por la Policía Municipal y la Judicial por diferentes delitos.
El 22 de marzo de 1982 se fugó del Tutelar de Menores de Guanajuato y desde esa fecha era buscado por la Judicial, que no logró localizarlo.
Según fuentes consultadas por AM, “El Yeyo” contaba con un amparo, ya que aún no cumplía los 18 años de edad.
Así murió
El sábado 17 de julio de 1982, “El Yeyo” estaba en su casa de la colonia Los Pinos, donde, alrededor de las 6:30 de la tarde, acababa de lavar su bicicleta.
A esa hora le dijo a su madre, Alicia, que regresaría en un rato y le pidió que no dejara ir a sus hermanas de viaje con una vecina, sino que se quedaran para cuidarla.
Minutos después, antes de llegar a las vías del tren y a la Estación del Ferrocarril, “El Yeyo” se detuvo en un punto donde, según testigos, dos hombres que viajaban en una bicicleta se le acercaron.
Los agresores lo atacaron con un arma blanca a la altura del corazón. Uno de ellos se llevó la bicicleta de Centeno Cansino.
La muerte de “El Yeyo” generó tranquilidad entre algunos leoneses, pero también deseos de venganza entre sus amigos y tristeza entre sus seres queridos.
El velorio se realizó en la colonia Los Pinos, donde se dijo que los propios asesinos habrían llegado para acompañar a la familia.
Su cuerpo fue sepultado en el Panteón de San Nicolás, acompañado por decenas de personas que lloraron su muerte. Sus amigos de la pandilla cargaron el féretro sobre sus hombros.
“Fue la Judicial”
Tras la muerte de Antonio Cansino, varios elementos de la Judicial se mostraron tranquilos por la muerte de “El Yeyo”, quien en varias ocasiones los había puesto en jaque.
De acuerdo con la versión recogida en la época, uno de los policías expresó: “Un cuate como éste tenía que acabar así. Tarde o temprano lo asesinarían, pues debía muchas muertes”.
Los familiares de “El Yeyo” declararon ante el Ministerio Público que fueron agentes judiciales quienes lo asesinaron.
Pero, según las investigaciones de las autoridades, los agresores estarían entre sus amigos, ya que, al momento de ser atacado, “El Yeyo” tenía consigo una pistola .38 especial y una daga (navaja), armas que inexplicablemente no utilizó para defenderse.
Hasta la fecha, la historia de Juan Antonio Centeno Cansino, alias “El Yeyo”, se escucha entre las calles de los barrios de la ciudad, como la de un menor de edad que se hizo conocido por el miedo que llegó a sembrar durante su corta vida.
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