Historia 415
Esta es la historia 415 de 450 que te contaremos sobre León
Los bares 4 Vientos y Salón Rojo son dos negocios de tradición en el corazón del Coecillo. Durante décadas han sido puntos de encuentro para generaciones de leoneses, especialmente trabajadores de la industria del calzado, la herrería y otros oficios característicos de esta zona.
Ubicados uno frente al otro, sobre la calle Héroes de la Independencia, ambos establecimientos han conservado una de las tradiciones más apreciadas de las antiguas cantinas: ofrecer botana a sus clientes mientras disfrutan de una bebida.
4 Vientos, desde 1965
El bar 4 Vientos abrió sus puertas en 1965 y se convirtió en una de las cantinas más populares del Coecillo.
De acuerdo con Ernesto Hernández Lucio, responsable de la actual administración, el establecimiento tuvo varios propietarios, entre ellos Roberto Martínez.

Durante años fue punto de reunión de los trabajadores del barrio, especialmente los fines de semana, cuando los clientes llegaban para convivir después de sus jornadas laborales.
El negocio permaneció cerrado de 2019 a 2022. Ese último año comenzó una nueva etapa con una administración que renovó las instalaciones, pero procuró conservar sus tradiciones.
Muchos de los viejos clientes que volvieron no querían entrar, decían que estaba muy fresa. Se remodeló y está acorde a los tiempos de ahora”, recordó Hernández Lucio.
Una de las principales características del establecimiento sigue siendo la botana que acompaña el consumo de bebidas.
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Entre los alimentos que se ofrecen están los duritos, la carne tártara y los tacos con cueritos.
“Aquí no paga la comida, en cualquier restaurante le vale el doble de lo que cuesta una cheve aquí”, explicó.
Menú del bar 4 Vientos
Además, el bar cuenta con un menú de platillos a la carta, entre ellos sopa de médula, chamorro en adobo y lengua en salsa verde.
“Tenemos un variado menú con precios accesibles, aquí es un ambiente familiar”, aseguró Hernández Lucio.
La tradición de 4 Vientos también está ligada a los aficionados al futbol. Durante años, sus paredes exhibieron fotografías del Club León y camisetas de equipos y jugadores, convirtiéndolo en un lugar de reunión para seguidores de la Fiera.

Entre los antiguos clientes circula incluso una peculiar anécdota: se cuenta que uno de los primeros propietarios consentía tanto a sus parroquianos que, para evitarles caminar hasta el baño, les acercaban un recipiente debajo de la barra.
Es una historia que forma parte de los recuerdos y relatos de la vieja cantina.
Hoy, 4 Vientos mantiene su actividad con una imagen renovada y una propuesta que combina la botana tradicional con platillos de restaurante.

Salón Rojo, una tradición desde 1946
Frente a 4 Vientos se encuentra el Salón Rojo, otra de las cantinas más conocidas de El Coecillo.
Abrió sus puertas en 1946 y, desde 1979, su historia quedó ligada a Aurelio Arrona Silva, conocido como “Don Yeyo”, quien tomó el establecimiento en traspaso.
Originario de Alfaro, llegó a León con algunos familiares y se dedicó inicialmente a la industria del calzado.
Posteriormente trabajó como cantinero en distintos establecimientos, entre ellos La Coqueta, Tenampa y el propio 4 Vientos, antes de hacerse cargo del Salón Rojo.
Con los años, Don Aurelio convirtió el negocio en un punto de reunión donde la botana, las bebidas preparadas y el trato cercano eran parte de la experiencia.
El cantinero falleció el 2 de octubre de 2025, a los 90 años, después de más de cuatro décadas al frente de uno de los bares más representativos del barrio.
Actualmente, sus hijos Leobardo, Joaquín y Javier Arrona Vargas continúan con la tradición familiar.
Las botanas y los tragos del Salón Rojo
El Salón Rojo se volvió conocido por sus abundantes botanas y bebidas preparadas, algunas de ellas consideradas por los clientes como remedios para la resaca.
Entre las más recordadas están La Piedra, Sangre de Pichón y Moriréis, además de los tradicionales mojitos artesanales.
Durante décadas, el establecimiento ofreció platillos como birria, chamorros y frijoles charros.
Leobardo Arrona Vargas explica que la costumbre de acompañar las bebidas con comida se mantiene.
De botana lo clásico eran birria, chamorros y frijoles charros con nuestro clásico sabor. En la compra de una cerveza se le da al cliente: caldo de camarón o médula, papas y carne molida”.

En sus años de mayor actividad, la cantina abría desde las ocho de la mañana y, cuando contaba con autorización para ampliar el horario, llegaba a cerrar hasta las tres de la madrugada.
Hoy, según Leobardo, abre a las ocho de la mañana y cierra a la medianoche.
Aquí tenemos clientes de todos. La hacemos de todo: amigos, psicólogos y bohemios. Los escuchamos y los atendemos como lo merecen”, comentó.
Entre las anécdotas que se cuentan están las visitas de mujeres que acudían a buscar a sus esposos.
Cuando Leobardo recordó estos episodios, algunos clientes soltaron una carcajada. Uno exclamó: “No raspes”, mientras otro mostró su celular y respondió: “Yo le avisé a mi mujer”.
La convivencia también dio origen a una tradición peculiar: el “pastelazo”, una celebración que el establecimiento ofrece a algunos de sus clientes distinguidos.
El legado de Don Aurelio
Las paredes del Salón Rojo conservan fotografías antiguas de León y El Coecillo, además de diplomas y reconocimientos entregados a su fundador.

Uno de ellos fue otorgado por la Secretaría de Turismo de Guanajuato durante la administración del gobernador Miguel Márquez Márquez, en reconocimiento a su trayectoria como establecimiento tradicional.
Don Aurelio también fue recordado por su trato con los clientes, a quienes atendía personalmente y con quienes compartía conversaciones y anécdotas.
Una de las historias más curiosas documentadas por Periódico AM ocurrió cuando un cliente compró fiada una serie de lotería y repartió algunas partes entre empleados y parroquianos. El premio resultó ser de ocho millones de pesos.
El episodio se convirtió en una de las muchas historias que quedaron asociadas al establecimiento.
Aunque el Salón Rojo ha vivido momentos difíciles, como el cierre temporal durante la pandemia y un ataque armado ocurrido el 18 de octubre de 2021, cuando dos clientes resultaron heridos, el negocio ha continuado con sus actividades.
Hoy, 4 Vientos y Salón Rojo siguen formando parte de la vida cotidiana de El Coecillo.
Entre botanas, conversaciones, fotografías antiguas y clientes que regresan después de muchos años, ambos establecimientos conservan una parte de la historia de las cantinas tradicionales de León.
DAR
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