En un salón de la asociación Alucca y con recursos limitados, Ana Laura imparte clases a niños con cáncer que han debido dejar la escuela o que no han podido entrar a primero de primaria. Karla Hernández

León, Guanajuato.- Con mucho amor, paciencia y entereza Ana Laura Anguiano Soto da clases a niños con cáncer que, debido a su enfermedad, han dejado la escuela.

Ella los apoya para que alcancen el nivel académico que por su edad les corresponde, para que cuando sea posible puedan reintegrarse a la escuela.

Ana Laura comenzó su carrera en el programa “Sigamos aprendiendo en el hospital’’, en el que su labor era acompañar a las familias y a los niños en su aprendizaje de regularización, durante su estancia en hospitales del estado.

Participó tres años en el programa, luego llegó la pandemia y se suspendió.

“Me desempeñaba únicamente en el área de oncología y hematología, ese fue el primer encuentro que tuve con las familias

Empecé a detectar cierto tipo de necesidades además de las emocionales, me iba a enfocar más a las académicas, aunque por el programa me impedía hacer más cosas, por el espacio, y me quedaba con la espinita de hacer algo más”, comentó.

Para ella fue un reto poder acompañar a los pacientes, algunos fallecieron debido a su enfermedad, pero ella se siente agradecida porque disfrutaron sus clases.

Por la interrupción del programa, Ana Laura comenzó a buscar asociaciones para poder ayudar a más niños.

“Cierran el programa y es ahí donde llego a Alucca, ya la conocía gracias a mi antiguo trabajo, cuando llego a la universidad y me toca hacer mis servicio social, pero por temas de COVID muchas (asociaciones) estaban cerradas, mandé un mensaje Alucca, me aceptaron, ellos no tenían un programa como tal para atender a niños para las clases”.

Cuando se integró a la asociación hizo un diagnóstico y se dio cuenta que alrededor de la mitad tenía 6 o 7 años, la edad en que se comienza con la lectoescritura.

Aquí nos enfocamos mucho en trabajar el tema de literacidad, lectura, escritura, comprensión lectora, lectura consecutiva, pensamiento matemático sencillo y acorde a cada situación del niño, revisamos si estaban inscritos o no en la escuela”, mencionó.

Ana Laura creó un programa para que los niños obtengan las bases que necesitan en su aprendizaje, para que cuando regresen a la escuela o vayan por primera vez, no se sientan discriminados.

En su trayectoria ha enfrentado obstáculos y tristezas como la pérdida de alumnos, pero ella ha sacado fuerza para seguir trabajando con más niños y sacarlos adelante.

DSS

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