León, Guanajuato.- El árbitro amateur y taquero Juan Tiburcio González, conocido como “Tibu”, murió el pasado jueves 11 de diciembre luego de que un auto lo impactó mientras conducía su motocicleta en el bulevar López Mateos. “Le daremos el silbatazo final”, dijo entre lágrimas su hijo mayor, Jorge Armando González, vecino de la colonia Vista Hermosa.
Padre sociable y responsable
Jorge Armando González, hijo mayor de cuatro hermanos, platicó en entrevista para AM sobre los inicios de su padre como árbitro y taquero.
En primer lugar, Tiburcio será recordado como una persona sociable, puntual y siempre responsable en sus compromisos.
Fue una persona muy responsable, si a él le decían que llegara a una hora, ya estaba desde antes. No le gustaba llegar tarde”, contó Jorge.
Asimismo, mencionó que desde pequeño lo llevó a diferentes campos de fútbol llaneros. Ahí, esperaba a que su padre terminara de silbar para que le comprara una guacamaya.
“Recuerdo que me levantaba, me cambiaba y me llevaba a los campos. Ahí lo esperaba en una sombra y me decía que acabando de pitar me compraba una guacamaya”, relató.
Trayectoria como silbante
Tiburcio inició como árbitro hace 40 años, cuando laboraba en la extinta fábrica de calzado Emyco. Fue allí donde recibió la invitación de un amigo para pitar partidos de fútbol llaneros.
Además, por muchos años fue fiel aficionado al Club León, pero al ver el bajo rendimiento del equipo optó por irle a los Pumas.
En su paso como árbitro amateur, se preparó en el Colegio de Árbitros del Estado de Guanajuato para conocer a detalle las reglas del fútbol y de los silbantes.
Así comenzó su carrera como árbitro, donde además, tuvo la oportunidad de ser uno de los silbantes con más finales pitadas en el torneo de fútbol conocido como Los Soles.
Actualmente, silbaba varios juegos en las canchas Arsenal, ubicadas en el bulevar Delta; en torneos infantiles de la Comisión Municipal del Deporte (Comude), y en liga llanera de Cristo Rey.
De árbitro a taquero
Tiburcio no solo fue árbitro amateur, sino que desde hace más de quince años trabajó como taquero en un puesto conocido como “Tacos Murillo”, ubicados en avenida Del Curtidor, de la colonia Industrial Julián de Obregón.
Un día llegó con Don Toño Murillo y le pidió trabajo, empezó acomodando de todo y luego comenzó a ayudar en la preparación de los tacos. Se ganó la confianza de la familia”, compartió el hijo de “Tibu”.
“Parece que tu papá perdió la vida”
Como cualquier día de Tiburcio, el pasado jueves 11 de diciembre salió de su casa de madrugada para dirigirse a la avenida Del Curtidor y comenzar a preparar el puesto de tacos.
Sin embargo, a tan solo 735 metros de distancia se detuvo en el semáforo del crucero de López Mateos y Paseo de Jerez. Esperaba el semáforo en verde atrás de un auto.
En ese momento, Víctor, de 21 años, quien manejaba su auto Nissan March de color blanco, no alcanzó a frenar y chocó a Tiburcio, quien a su vez se impactó contra el vehículo de delante. Las autoridades trasladaron a Víctor herido a un hospital con custodia.
“Sonó el teléfono de mi mamá, era un amigo, me dijo que iba pasando por ahí. Me dice que parece que pasó un accidente bien cabrón y parece que es mi papá”.
“Mi papá llevaba una moto Itálika negra con franjas verdes. Luego me dice: ‘Parece que tu papá perdió la vida’, me fui rápido hasta el lugar”.
Minutos después, Jorge confirmó que, efectivamente, era su padre Tiburcio.
Silbatazo final
Al amanecer, usuarios de redes sociales publicaron fotografías de Tiburcio y las condolencias a los familiares.
La mañana de este viernes 12 de diciembre, el cuerpo de “Tibu” llegó hasta una de las salas de la funeraria Latinoamericana, donde sus familiares y amigos lo velan.
Tiburcio será recordado como un árbitro estricto en el juego, pero también carismático dentro y fuera de las canchas.
La tarde de este sábado 13 de diciembre lo sepultarán en el panteón San Nicolás. Ahí, los hijos de “Tibu” y sus amigos llevarán silbatos para pitar la representación del final de su vida.
“Mañana será trasladado al panteón, damos un silbatazo final, representando el final de su vida. No lo quisiera dar, pero es mi obligación hacerlo”, finalizó entre lágrimas Jorge González.
AAK