Estados Unidos.- Cuando los doctores le realizaron a Crystal Byers el ultrasonido para su 18° semana de embarazo, le dieron una macabra noticia: su bebé padecía un mal conocido como espina bífida, en el que su espina dorsal no se puede desarrollar normalmente, por lo que le dijeron que tal vez nunca podría caminar por si sola.

Sin embargo, lejos de darse por vencida, Byers, de 37 años de edad, se aferró al espíritu de lucha de su hija, y ahora, cinco años después, la pequeña London Fazekas no solo camina, sino que corre, baila y nada sin ningún tipo de ayuda.

Pero no ha sido un camino fácil, como reconoce Crystal en entrevista para Good Morning América. Desde su nacimiento, London fue sometida a cirugía para corregir el defecto de su espina dorsal, y durante los primeros tres años de su vida, su rutina fue ir al hospital y a rehabilitación varias veces por semana. De bebé no podía gatear, y los pronósticos seguían siendo lúgubres.

Pero ni la pequeña ni su madre se dieron por vencidas, y con ayuda del equipo de rehabilitación física del Hospital Pediátrico de Hasbro en Providence, Rhode Island, poco a poco fue mejorando su situación, hasta que sus visitas semanales se hicieron mensuales, y pudo ponerse en pie, caminar y correr sin ayuda.

Es una chica muy feliz, y honestamente no creo que se de cuenta de todo lo que ha logrado. En la vida te debes adaptar, y tomar lo que te ha tocado como una bendición”, asegura su madre.

Ahora, con cinco años cumplidos, London disfruta de nadar, bailar ballet, cantar karaoke y jugar futbol con su padre, y sus doctores le pronostican una vida completamente independiente.

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