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Carlos III nombró a su hijo Guillermo Príncipe de Gales . AP

Londres.- En su primer discurso como Rey, Carlos III ofreció un mensaje conmovedor en el que rindió homenaje a Su Majestad la Reina Isabel II, quién falleció ayer a los 96 años, y se comprometió a seguir su ejemplo como Monarca.

“Como la propia Reina hizo, con tan inquebrantable devoción, ahora yo también me comprometo solemnemente, durante el tiempo que Dios me conceda, a defender los principios constitucionales que constituyen el núcleo de nuestra nación.

“Dondequiera que vivan en el Reino Unido o en los reinos y territorios de todo el mundo, y sean cuales sean sus orígenes y creencias, me esforzaré por servirles con lealtad, respeto y amor, como he hecho a lo largo de mi vida”, dijo el Rey Carlos.

Durante le discurso, también nombró a su hijo Guillermo Príncipe de Gales, el título que tuvo el Rey Carlos III durante gran parte de su vida.

“Con Catherine a su lado, nuestro nuevo Príncipe y Princesa de Gales, lo sé, continuarán inspirando y dirigiendo nuestras conversaciones nacionales, ayudando a traer lo marginal al centro del terreno donde se puede brindar ayuda vital”, aseveró. 

El Rey deseó a su hijo Enrique y a la esposa de este, Meghan, lo mejor “mientras continúan construyendo sus vidas en el extranjero”. 

“A lo largo de su vida, Su Majestad la Reina, mi querida madre, fue una inspiración y un ejemplo para mí y para toda mi familia”, dijo Carlos III desde el Palacio de Buckingham.
 
“Tenemos con ella la deuda más sentida que cualquier familia podría tener con su madre, por su amor, su afecto, su guía y su ejemplo”.

Promete una vida de servicio

En su primer discurso a la nación como monarca el rey Carlos III prometió continuar la “vida de servicio” de la reina Isabel II, mientras Gran Bretaña entra en una nueva era con un nuevo soberano. En el mundo el reinado excepcional de Isabel II fue conmemorado, celebrado y debatido.

Carlos, quien pasó la mayor parte de sus 73 años preparándose para asumir el trono, se dirigió a la nación lamentando la muerte de la única monarca británica que la mayoría de la población ha conocido en su vida. Carlos asciende al trono en una era de incertidumbre para su país y para la misma monarquía.

El rey habló de su “profundo dolor” por la muerte de su madre y calificó como una inspiración a la monarca.

“Esa promesa de una vida de servicio la renuevo para todos hoy”, dijo en el discurso pregrabado de nueve minutos y medio, que pronunció acompañado por una fotografía enmarcada de la reina en un escritorio frente a él.

“Como lo hizo la reina con tal devoción inquebrantable, yo también prometo solemnemente, a través del tiempo restante que Dios me otorgue, defender los principios constitucionales en el corazón de nuestra nación”, dijo.

“Dondequiera que vivan en el Reino Unido o en los reinos y territorios de todo el mundo, y sean cuales sean sus orígenes y creencias, me esforzaré por servirles con lealtad, respeto y amor, como he hecho a lo largo de mi vida”, dijo el Rey Carlos.

El rey Carlos III se hizo eco de muchos de los sentimientos de su madre, hablando de su legado y de su compromiso de continuarlo.

“Las instituciones del Estado han cambiado a su vez. Pero, a través de todos los cambios y desafíos, nuestra nación y la familia más amplia de Reinos -de cuyos talentos, tradiciones y logros estoy tan inexpresablemente orgulloso- han prosperado y florecido.

“Nuestros valores han permanecido, y deben permanecer, constantes. El papel y los deberes de la Monarquía también permanecen, al igual que la relación y la responsabilidad particular del Soberano hacia la Iglesia de Inglaterra, la Iglesia en la que mi propia fe está tan profundamente arraigada”, externó.

El discurso del rey fue transmitido en televisión y por streaming en la Catedral de San Pablo, donde unas 2.000 personas asistieron a una misa de conmemoración para la reina. Entre los asistentes estaban la primera ministra Liz Truss y miembros de su gobierno.

El país comenzó un periodo de luto de 10 días y la gente fuera de sus fronteras se reunió en embajadas británicas para rendir homenaje a la reina, quien falleció el jueves en el Castillo de Balmoral, en Escocia.

En Londres y en terrenos militares en el Reino Unido se dispararon 96 salvas de cañón en un elaborado homenaje de 16 minutos para conmemorar cada año de la vida de la reina.

En Gran Bretaña y en sus antiguas colonias, la admiración generalizada por Isabel se mezcló ocasionalmente con críticas a la institución y el pasado imperial que ella simbolizaba.

En su primer día completo de compromisos como rey, Carlos dejó Balmoral y voló a Londres para una reunión con Truss, quien fue designada al cargo por la reina apenas dos días antes de su muerte.

Carlos llegó al Palacio de Buckingham, la residencia de los monarcas en Londres, por primera vez como soberano y emergió de una limosina oficial Bentley con Camila, la reina consorte, recibiendo apoyo de la multitud con gritos de “¡Bien hecho Carlos!”. 

Otros cantaban el himno nacional, que ahora se titulará “God Save the King” (Dios salve al rey). Una mujer lo besó en la mejilla.

Bajo un intenso escrutinio y presión por mostrar que puede ser una persona atenta y a la vez de la realeza, Carlos caminó lentamente frente a las flores que se han colocado en las puertas del palacio para su madre. El ánimo era de dolor por la pérdida y al mismo tiempo de celebración.

El cambio de monarca llega en un momento en el que muchos británicos enfrentan una crisis energética, los costos de gastos esenciales están por los cielos, hay guerra en Ucrania y el país ha pasado por el Brexit.

Al final de la segunda era isabelina del país, cientos de personas llegaron durante la noche para darle el último adiós a la reina afuera de las puertas del Palacio de Buckingham y otras residencias reales, así como las embajadas británicas alrededor del mundo. Algunos simplemente iban para hacer una pausa en un momento de reflexión.

El trabajador de finanzas Giles Cudmore dijo que la reina había sido “constante en todo, en todo lo bueno y en todo lo malo”.

Modifica himno 

Reino Unido asumió desde el jueves un nuevo himno oficial que rinde tributo al ‘Rey’ en lugar de a la ‘Reina’, en un simbólico cambio que da cuenta del ascenso al trono de Carlos III en sustitución de la fallecida Isabel II.

El ‘God save the Queen’ (‘Dios salve a la Reina’) que han coreado los británicos durante siete décadas es ahora ‘God save the King’ (‘Dios salve al Rey’), un término que se escuchó por primera vez de boca de la primera ministra, Liz Truss.

La nueva letra, que implica también adaptar pronombres, también ha sonado en los alrededores del Palacio de Buckingham, donde se agolpan miles de personas que quieren rendir su particular homenaje a Isabel II y dar la bienvenida al nuevo Monarca.

El estreno oficial del nuevo himno será en la misa convocada este viernes por la tarde en la catedral de San Pablo, en Londres, y a la que acudirán miembros del Gobierno. No se prevé la asistencia de ningún miembro de la familia real.

Lo proclaman rey 

Carlos, quien se volvió monarca inmediatamente después de la muerte de su madre, será formalmente proclamado rey en una ceremonia especial hoy. Se espera que el nuevo rey haga una gira por el Reino Unido en los próximos días.

El ataúd de la reina será llevado a Londres, donde se espera que permanezca antes de su funeral en la Abadía de Westminster, que se planea realizar cerca del 19 de septiembre.

Isabel es la monarca con el reinado más largo de Gran Bretaña y un símbolo de constancia en una época turbulenta en la que el imperio británico se extinguió y su familia enfrentó múltiples escándalos.

El impacto de la pérdida de Isabel será impredecible. El cariño perdurable de la población por la reina había ayudado a sostener el apoyo para la monarquía durante los escándalos de su familia, incluyendo el divorcio del príncipe Carlos y la princesa Diana. Pero Carlos no ostenta ese tipo de popularidad.

“Carlos nunca podrá reemplazarla”, dijo la londinense de 31 años Mariam Sherwani.

Al igual que muchos, Sherwani se refirió a Isabel como una figura de abuela. Otros la comparaban con sus madres o bisabuelas.

Salvas de artillería y campanas en honor a Isabel II 

Una serie de saludos con salvas de artillería se efectuaron el viernes en todo Reino Unido, todas de 96 disparos, uno por cada año de vida de la reina Isabel II.

Las campanas redoblaron en el país en honor a la fallecida reina, al comenzar 10 días de duelo por la monarca con más tiempo en el trono.

El rey Carlos III, que se pasó gran parte de sus 73 años preparándose para el papel de monarca, planeaba reunirse con la primera ministra y hablarle a una nación de luto por la única monarca británica que la mayoría había conocido.

El rey asume el trono en una era de incertidumbre tanto para el mundo como para el propio monarca.

¿Qué pasará con corgis? 

El amor de la Reina Isabel II por los corgi era por todos bien conocido. Es por eso que, tras su fallecimiento, una de las preguntas que ronda la mente de sus seguidores y leales es: ¿qué pasará con sus perritos?

Su padre, Jorge VI, presentó la raza a la Familia Real en 1933 cuando compró un corgi llamado Dookie. El perrito demostró ser popular entre sus hijas, y la Reina recibió su primer corgi, Susan, para su cumpleaños número 18. Desde entonces tuvo más de 30 corgis, muchos descendientes directos de Susan.

Isabel II también introdujo una nueva raza de perros conocida como “dorgi”, cuando uno de sus corgis se apareó con un perro salchicha llamado Pipkin.

Justo antes de su muerte, la Reina Isabel II tenía cuatro perros que incluían dos corgis, un dorgi y un cocker spaniel. Candy, el dorgi, es el mayor del grupo, y se cree que tiene aproximadamente 10 años. Lissy, la cocker spaniel, fue la perrita más nueva en ingresar a la Familia Real en enero de este año.

Si bien hasta ahora no se ha confirmado qué pasará con las mascotas de la Reina, que también incluyen sus caballos, se supone que al menos los perros permanecerán bajo el cuidado de la Familia Real.

“Ella ama a los animales y adora absolutamente a los perros. Siempre lo ha hecho, fueron su primer amor y serán el último”, dijo a Newsweek la biógrafa real, Ingrid Seward, antes de que se revelara la noticia de la muerte de la monarca.

(Con información de AP/El País/Europa Press/Reforma)

HLL

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