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Tras cuarenta años vinculado con el sector del calzado, Joaquín Espinoza Camarena, ex director de Calzado Juguetón, será galardonado hoy con el premio San Crispín de Oro.
Este premio lo entrega la Cámara de la Industria de Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG) a la trayectoria empresarial, vinculada con el sector. 
“Nunca he trabajado en mi vida, siempre he hecho lo que me gusta”, es la filosofía de este empresario de 67 años. 
Del premio, dijo sentirse ilusionado por recibirlo, aunque pensó que nunca llegaría este momento. 
“Para cualquier persona que se dedica a una institución, uno no trabaja por los premios, pero me llega en un momento que me llena de alegría”.
El primer trabajo que tuvo Joaquín Espinoza fue a los cinco años. Armaba cajas en la fabrica de calzado de su papá.
La empresa Juguetón la fundó en 1955 Manuel Espinoza, en San Francisco del Rincón, en ese entonces la producción semanal era de 240 pares. Toda la familia estaba involucrada con la planta. 
A partir de los 20 años, Joaquín se integró de manera formal para estar a cargo de la empresa.
Éste trabajo lo realizaba a la par de sus estudios en Relaciones Industriales, en la Universidad de Guanajuato, carrera en la que fue parte de la primera generación.
En 1976 su papá se retiró de la empresa y lo nombró director general, cuando Joaquín tenía 26 años.
La planta empleaba a mil trabajadores y conjuntaba quince diferentes negocios paralelos, vinculados con la producción, entre ellos: Tenis Maratón, Curtidos Finos del Centro, Suelas Impacto y Fábrica de Cajas Lupita. 
“Fue un reto, para sacar adelante la empresa con la confianza que mi padre me dio”. Recuerda en una retrospectiva. 

Le da la vida nuevo ‘chance’

Su gestión al frente de la empresa terminó en 1986. Después de diez años la familia dividió la compañía, Joaquín Espinoza se quedó con Tenis Maratón y otro de sus hermanos con Calzado Juguetón, para venderla en 2004.
La planta de Maratón la recibió en 1986 con 250 trabajadores y para 1994 tenía 700.
Pero luego vino la crisis.
“Fue secándose, fue un golpe terrible para la familia”. 
El destino de la compañía lo marcaron la apertura comercial, la importación desmedida y el precio sub-facturado factores que los llevaron a cerrar.
“Fracturó la industria del calzado”, dice de la apertura comercial.
“Todos los recursos que teníamos los inyectamos para revertir la situación contra los malos manejos que había y sigue habiendo”. 
Durante cuatro años, insistió en mantener abierta la empresa, “creí que íbamos a tener un final distinto”.
Pero al final tuvieron que asumir la realidad, “no había de otra”, era una decisión que no había que tomar, había que aceptar. 
De su época como zapatero, en 1989 fue presidente de la Cámara de Calzado y en su gestión trató de combatir la importación ilegal de calzado. También le tocó concretar la construcción del edifico de CICEG.
Cuando estuvo en la cámara el 70% del tiempo lo dedicaba a la cámara, el 30% a su empresa. “La familia la descuidé, dejé de hacer muchas cosas, al estar comprometido con la industria”. 
Nueva vida 

Cuando cerraron la planta de Tenis Maratón, trabajó como director general en EMCA, con Emilio Cano Barragán. 
Y la vida le presentó nuevos retos.
“Hace siete años recibí una segunda oportunidad de vida”. En 2009 Joaquín tuvo un infarto, lo operaron del corazón. Después de esto, su amigo Roberto Plascencia lo invitó a colaborar y con él estuvo siete años, hasta febrero de este año.
“Me siento muy afortunado con los amigos que tengo”.  
Ahora dice que el mayor reto en su historia laboral fue el mantener una familia unida, que es su mayor satisfacción,  además de contar con un cúmulo de amigos, “es parte de mi fortuna”.
El consejo y ejemplo que recibió de su padre fue ser dedicado y trabajador, nunca bajar los brazos. 
La educación que recibió de él fue nunca escatimar al dar, eso le ayudó en su formación empresarial. 
Como jefe es detallista en las cosas que se deben hacer, la gusta sentirse cercano a la gente “me arremango la camisa”.
En 1975 inició como voluntario del H. Cuerpo de Bomberos “me tocó ser el bombero número 9”; fue bombero en activo y también estuvo al frente en la administración. A esto lo llevó el que desde niño se involucrara en el servicio a los demás, ya que fue un pequeño socorrista de la Cruz Roja. 

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